MEMORIAS DE GETXO

miércoles, 26 de julio de 2017

ESCENARIOS DE LAS FIESTAS DE SAN IGNAZIO



Las celebraciones de las fiestas de San Ignazio, las de Algorta, han visto cambiar su escenario festivo a lo largo de los años, pero siempre han conservado algunos de sus actos centrales.


Durante el siglo XIX, el escenario de las fiestas era la zona del Castillo (Usategi). En 1867 trasladándolas a la Avanzada, los vecinos protestaron y las fiestas volvieron al Castillo. Ereaga era otra de las zonas que tradicionalmente se ha venido utilizando como espacio festivo por San Ignazio, en ella se celebraban todos los festejos relacionados con astados, que se corrían en dicha playa, fundamentalmente se trataba de toros embolados.


Durante 1884 dos eran los lugares de celebración, la playa de Ereaga para los astados y juegos, y la plaza de San Ignacio para romerías y fuegos de artificio. Los fuegos eran uno de los platos fuertes de las fiestas. Juegos como los de “La Samaritana y Cantaros” se realizaban entre Calvetena y Mantequena, en la entonces calle Mayor (Avenida Basagoiti); la primera estaba en el n.º 19 próxima a Iturrieta (casa de Pachiquin Aldecoa junto a San Nikolas) y la segunda en el n.º 30, cercana a la Plaza de Tellagorri, era una tienda con cuadra.


Las fiestas de San Ignazio de 1878 contaron con una iniciativa del Ayuntamiento de Getxo, para fomentar las atracciones de cara a los visitantes y hacer más grata la estancia de bañistas. En esos días festivos que iban desde julio a agosto (San Nikolas), decidieron que los domingos, por la tarde, tocara la charanga y el tamboril en el Paseo de la Avanzada. Algorta contaba en ese año con 1564 habitantes. En ese año en la campa del Castillo se estaban instalando los cañones de la batería, por lo que se trasladaron las fiestas a la plaza de San Nikolas.


Las fiestas de Algorta en 1886, fueron los días 31 de julio (San Ignacio) y el 8 de agosto (Octava de San Ignacio). Iban a tener como escenario la plaza de San Ignacio, con diversos jugos, fuegos artificiales y asistencia de la banda de música y tamborileros, imprescindibles en todas las fiestas, aunque también lo eran los corros de acordeonistas ciegos. El “Casino Algorteño” era otro de los centros festivos con sus bailes, que la prensa Bilbaína anunciaba.


Las fiestas de julio de 1890 fueron las elegidas para la inauguración de una plaza de toros construida en la localidad. Era de madera y contaba con palcos, tabloncillos, tendidos de barrera y contrabarrera, tenía cabida para unos dos mil quinientos espectadores. Los artífices de aquella nueva atracción fueron Manuel Eguia, Félix Viot, Pablo Arsuada, Juan José Bilbao y Juan José Sarria. 


Por entonces tenían mucho arraigo las de San Nikolas, que ya en 1881 ofrecían entre los actos festivos regatas, novillos y fuegos de artificio en la plaza del santo. La zona del Castillo era la que se veía confirmada como lugar de celebraciones, el 27 de febrero de 1892, en el diario “El Nervión”se incluía un anuncio en el que se decía: “...En la zona del Castillo donde se celebran las romerías...” Aún no se había terminado la construcción de la iglesia de San Ignacio (la bendición de la misma se efectuó el 21 de marzo de 1892), más tarde parte de las mismas pasarían a esa zona.


En el siguiente siglo (XX), las actividades festivas: Toros embolados, Banda de Música, los llamados “Tamborileros”, las actuaciones de Aurreskularis, y las romerías, veían alternar los espacios festivos entre la Plaza de Maria Cristina a la de San Nikolas de Bari (también llamada de la Constitución), y las Plazuelas de Florencio Larrondo y San Ignazio. La zona del Castillo y la paya de Ereaga seguían apareciendo dentro de los espacios festivos. El Criterium Ciclista “Circuito de Getxo”, la “Travesía del Contramuelle de Arriluze”. En 1903, algunos de los festejos que se celebraron durante las repetición de San Ignazio, el día 9 de agosto, fueron el de los “Ciegos inteligentes”, “Sopa boba” o las “Carreras de andarines”; la romería se celebró en la plaza del santo.

Ya avanzado el siglo las barracas en Ereaga empezaron a tener gran relieve entre las atracciones de fiestas. En 1923 los concursos de trajes de niños estaban de moda, y la banda de música de Galdakano acudía a Algorta para amenizar las romerías.


El “Circuito de Getxo” ya causaba furor entre los aficionados al ciclismo, se celebraba su VIII edición (ver fotografía superior), de 1934 podemos ver el paso de los ciclistas por el “Puente Peligro”. En 1935 el Circuito de Getxo seguía arrastrando aficionados al paso de los ciclistas por Ereaga y Txomintxu (ver fotografía inferior).

Uno de los festejos que ha ido perdurando en el tiempo es la “Tamborrada” (bajada a Eeraga) que recorrería las calles de Algorta desde cuatro caminos hasta Txomintxu, y que ya era recogida en el programa de fiestas de 1935.


Los hoteles, fondas y las casas particulares venían a mejorar la oferta para nuestros visitantes. Entre ellos estaban la nueva fonda de las Elorrianas, titulada “La Buena Vista”; la “Fonda San Ignazio” de Miguel Uria, el “Hotel de Justo Ugarte”, el “Hotel Eguia”. Los medios de comunicación Tranvía y Ferrocarril acercaban a gentes de poblaciones cercanas ávidas de fiesta.


Es esta una pequeña vista por las fiestas de San Ignacio y sus espacios festivos, que nos trae hasta las actuales, en las que algunos festejos y localizaciones vuelven a repetirse, Ereaga, Avenida Basagoiti y Plaza de San Nikolas son alguno de ellos.



Eraso sexistarik
Gabeko Jaien Alde”

Por unas fiestas libres
de agresiones sexistas”


!ONDO PASA

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