MEMORIAS DE GETXO

jueves, 26 de febrero de 2015

BAJO LOS PIES DE ECHEVARRIETA



Antes de adentrarme en esta entrada, deseo manifestar mi agradecimiento a las personas que han echo posible el relato de la misma. Para no dejar a nadie en el tintero, voy a nombrar solamente a las instituciones a las que pertenecen Ayuntamiento de Getxo y UPV/EHU.


Sobre las Galerías de Punta Begoña se alzó en su día el “Fuerte o Castillo de la Begoña”. En febrero de 1801, el Cónsul de la Villa de Bilbao D. Josef Antonio de Arriaga solicitaba que fuera convertido en lazareto. Años más tarde, a comienzos del Siglo XX, verá alzarse majestuosa, la gran mansión de Horacio Echevarrieta, quien el 11 de diciembre de 1918, bajo el pretexto de sujetar la ladera, solicitaba permiso para el inicio de las obras. Así nacerían las “Murallas de Punta Begoña”. Un hermoso anfiteatro obra del insigne arquitecto bilbaino D. Ricardo Bastida y Bilbao. Arquitectura de estilo clasicista, pese a ser su estructura de hormigón; su construcción finalizo en 1921.


De ellas ya he hablado en otras entradas (10 de abril de 2012 y 11 de agosto de 2014). Pero en esta ocasión lo haré sobre los trabajos que bajo el auspicio del Consistorio getxotarra, realiza un nutrido grupo de expertos de la UPV/EHU. En noviembre del 2013 ya aparecía en la prensa la noticia de ese proyecto estratégico, cuya duración se estimaba en 10 años.

Día a día vamos viendo cómo se van produciendo movimientos de personas, y modificaciones en su entorno. Los más, los profanos, elucubramos acerca de qué es lo que se está realizando y su larga duración. Ello no es ajeno a nuestra percepción del deterioro que dicha estructura ha ido sufriendo con el paso del tiempo y las gentes.


Esta obra se está realizando en Getxo, más concretamente en Ereaga, en ese espléndido anfiteatro que podemos visualizar frente al comienzo del contramuelle de Arriluze. Trabajos que nacen en el 2013. Que día a día vemos consolidar con nuevas instalaciones, como esa torre que en su momento albergará un ascensor, pero que a día de hoy tan sólo dispone de una escalera de madera y la estructura metálica (caja del ascensor). Al final de sus peldaños se llega a una plataforma provisional desde la que los vecinos, estudiantes y todos los interesados, podrán ver y obtener respuestas a muchas preguntas acerca de su pasado y presente.

En ellas trabaja un nutrido grupo de expertos, setenta especialistas de diversas ramas, de la UPV/EHU, al frente de los mismos se encuentra Juan Manuel Madariaga (UPV de Leioa). El Ayuntamiento de Getxo ha firmado un convenio con la universidad, formando un equipo UFI, que tiene tres equipos diferentes, (HGI) hidrogeólogos, (IBEA) químicos, el (GPAC) historiadores y la Cátedra Unesco. Que analizan todas las estancias, y restos de las galerías, alguna de ellas cerrada por seguridad. Realmente los trabajos no han hecho más que empezar. Además de los trabajos dentro del edificio, se está iniciando contactos con la familia Echevarrieta y otras gentes que guardan recuerdos de tiempos pasados, de cara a documentar histórica y gráficamente las mismas.


El objetivo de este estudio es ir recuperando de una manera científica y ordenada, todos los elementos que componen dicha estructura, algunos de ellos ocultos en su salón principal, tras manchas provocadas por el paso del tiempo y las manos del hombre. Dentro de esos trabajos, el equipo de arqueólogos será el que valorará el valor histórico de cada pieza. Y a medida que se vaya conociendo con rigor científico se irán dando a conocer. Dentro de los campos de trabajo están el arquitectónico, arqueológico, hidrológico, químico, geológico, histórico y letras.

De ellas se puede decir que en sus estancias, sobre todo en la principal, el gran salón, se ven dos épocas diferenciadas, la de su construcción y la de los primeros tiempos del franquismo, en cuyas paredes se puede apreciar la arrogancia de las proclamas de la época.


Su estructura novedosa para la época en que se construyó es de hormigón armado, así que pudiera considerarse como una de las primeras de Getxo en su género, ya que la primera edificación en Bizkaia con esos materiales (Hormigón Armado) corresponde a la Fabrica Ceres, levantada entre los muelles de la Merced y de Marzana a principios del siglo XX. Su construcción no se corresponde exactamente a los planos presentados en 1918, algo por otro lado lógico, pues ni anterior ni posteriormente, los proyectos se ajustaban a lo indicado en ellos, y se iban realizando cambios sobre la marcha. De hecho, para conceder la licencia parece que alguien comentó a Bastida que faltaban en los planos todo el alzado noroeste, pero el arquitecto parece que consideró que no era necesario ya que era igual al del lado opuesto.

La estancia principal, el salón, esconde en sus paredes pinturas, de las que aún se desconoce su contenido, algunas probablemente de su primera época, otras realizas tras la guerra de 1936; además del paso sobre ellas de los grafiteros, esos seres que dejan su marcha sobre toda pared útil. En ellas mediante un proceso denominado RAMAN, se analizan las moléculas de los compuestos existentes, hasta diez milímetros de profundidad, buscando las distintas capas, por poner un ejemplo (3 de viridio, 2 de cromo, 4 de yodo, eso equivale al color azul), así van completando el mapa de colores existente en los dibujos de la pared.


Ahora, a simple vista, sobre todo a partir de una fotografía, acercando la imagen, a la izquierda de la chimenea, tras la suciedad de sus paredes, cuajadas de pequeñas manchas redondeadas como de pelotazos, creo adivinar unas figuras de dos pescadores caña en ristre, uno de ellos barbudo, con taxpela azul; el otro de nariz aguileña, con txapela de un color amarillento verdoso, ¿quizá pudieran ser una alegoría a las costumbres de la época?. Los suelos mezclan motivos familiares con otras simbologías.

Tras las paredes, que cierran la estancia, queda un hueco que separa la misma de la ladera rocosa. En la parte suprior, en el techo, surgen una vigas que hacen de amarre en la roca de la ladera. Los azulejos que decoran las paredes de galerías, salón y otras estancias (escaleras de acceso y baños) proceden de una fabrica sevillana, curiosamente parece que coinciden con los que decoraron el café Iruña de Bilbao. Sorprende en sus estancias la madera, perfectamente conservada, quizá por el efecto de la sal marina. También se estudia el comportamiento de la ladera. Para ello se han instalado unos sensores que detectan posibles movimientos, perceptibles a simple vista en el muro inferior.


El primer frente de trabajo, en estos momentos, es el estructural de cara a poder organizar visitas guiadas, en las que se explique el trabajo que se está realizando y los descubrimientos que se vayan realizando, así como el valor histórico que encierran estas galerías. La primera zona prevista para abrir a las visitas es ese gran salón, el cual se podrá ver desde una plataforma preparada para tal fin, para seguir las explicaciones de los técnicos. Estancia que con su chimenea de fuego bajo, situada en su frente, nos recuerda las grandes fiestas y celebraciones que la élite de la burguesía vasca, celebraba a comienzos del siglo XX.


Pero las preguntas siguen en el aire ¿Para cuando veremos recuperadas esas galerías, para cuando los vecinos y visitantes podremos disfrutar de esa obra que en 1923, diseñara el arquitecto bilbaino Ricardo Bastida?. Entendiendo el trabajo de los expertos de la UPV, pero han pasado tantos años de inacción, que existe la duda lógica entre los getxotarras ¿Llegaremos a tiempo?.

lunes, 23 de febrero de 2015

EL CUENTO DE ENERO DEL 2015 DE J.J. RAPHA BILBAO




Nuevamente, !ya esta aquí!, aunque más correcto sería decir, vuelve desde sus principios. Y vuelve con “Los irrintzis de Pepa Kalota” que se publicó en la Colección “Gernika” dirigida por Andrés Sorel en la Editorial Zero en febrero de 1979.

Rapha dice que el próximo cuento se titulará “Chico Grande”. Así podremos comparar cómo escribía hace 36 años y como escribe ahora.




jueves, 19 de febrero de 2015

CUANDO LAS PIEDRAS HABLAN DE GETXO


Cuando las piedras nos hablan de Getxo, es casi seguro que detrás están las manos de un artista. Y es cierto, esas manos llevan muchos años hablándonos en cada uno de nuestros rincones. Manos expertas que han trabajado con cariño, con emoción, con destreza, dando a sus obras ese toque especial que solo los creadores saben dar.
 
Es fácil hablar con José Luis Butrón. Es un hombre asequible, amable, que habla con emoción de sus criaturas. ¿Pero quién es? Aunque sería más correcto formular la pregunta de otra manera, ¿Alguien no le conoce? Personaje tan reconocido en Algorta, que bien pudiera hacer bueno, parafraseando a su origen bilbaino, el dicho: “...Los de Algorta nacemos donde queremos...”. José Luis Butrón, bilbaíno, aunque getxotarra de adopción y convicción, nació en la villa bizkaina el 15 de agosto de 1933. 

 
Una aclaración previa respecto a su apellido. Aunque en algunos escritos podemos ver su nombre reflejado como “José Luis Butrón” y en otros “José Luis F. Butrón”, ambos corresponden a la misma persona. Cuenta que cuando empezó al Colegio de los Hermanos de Lasalle, dos alumnos compartían el mismo apellido: “...así que optaron por llamar a uno Fernández y a mi me tocó ser Butrón, así que me quedé con él para toda la vida, es como el que tiene un apodo...”, era una practica habitual en muchos centros educativos. 
 
Sus primeros escarceos con el mundo del arte comienzan a los doce años. Empezó a ir al “Museo de Reproducciones Artísticas” de Bilbao, en los bajos de las Escuelas de Berastegi, en Colón de Larreategi, donde hoy se alza el Palacio de Justicia. Sus primeros pasos los da como dibujante y escultor. Con tan solo 14 años realiza el busto de su padre (ver fotografía inferior). 

 
Al preguntarle ¿Cuál es la obra a la que tienes más cariño?, sin dudarlo responde: “...mira, eso es como decir a cual de tus hijos quieres más, cada vez que terminaba una obra, me daba pena venderla...”. Sus primeras obras las crearía en su casa paterna de Bilbao, utilizando barro para sus creaciones, comenta que “...lo que vale es el barro, es donde creas la figura...”. 
 
Pero será en Barcelona donde conocerá a uno de sus grandes maestros, Joseph Clara (Olot, 1878) discípulo de Rodin y Bourdelle. Durante cinco años realiza un intenso aprendizaje, que le llevaría a la “Escuela de Bellas Artes” de la capital Catalana. Regresa a su Bilbao natal, con tan solo 20-21 años, e inicia su vida como escultor profesional, sigue viviendo en Bilbao hasta los 24 años. Mantiene su vivienda en la capital, pero empiezan sus contactos con Getxo. Define ese momento de su vida con un: “...vivía en Bilbao, pero mi vida la hacia aquí, era Getxo (se refiere a Andra Mari), es donde empecé a hacer cosas para “mi” Pueblo...”, a finales del los 60 se instalaría definitivamente en Algorta. 


Allí, en Getxo, con su gran amigo Cándido Arrieta, en cuyo caserío tuvo su taller, acometerá la reforma de la Iglesia de Andra Mari (1968-1973), obra que duraría varios años. La iglesia estaba en muy malas condiciones. Cándido, de la mano del párroco D. Francisco Antxustegi, idearían la misma. Allí ambos artistas, establecerían su puesto de mando y taller, en aquel antiguo monasterio, las reformas las deciden sobre la marcha. 
 
Y es a partir del inicio de la obra cuando obtenemos datos que nos ayudan a conocer una parte de la historia de los enterramientos de Andra Mari, pero sobre todo conocer que es lo que apareció al levantar el suelo de la iglesia: “...los antiguos enterramientos estaban en el presbiterio (Parte de la iglesia donde está situado el altar mayor), esta zona estaba destinada a las jerarquías, presbíteros y personalidades de cierto rango. A lo largo de la nave central y bajo ella estaban los enterramientos del pueblo llano, sobre todo en la zona delantera...”. 

 
Los restos de aquellas jerarquías se depositaron al final del pórtico, en un pequeño espacio (habitación), que se halla tras una puerta de madera. El resto de los huesos, descansan junto a los del antiguo cementerio, depositados, en el exterior del templo, creando una pequeña zona ajardinada, sobre la que se colocaron una estela funeraria y otra lapida con los símbolos de los masones. 

En este lugar, saldrán de sus manos creaciones que hoy podemos admirar: ...En la fachada posterior del campanario, sobre el osario que recoge los restos del antiguo cementerio, en arenisca de Berango, cincela los nombres de los caseríos de Getxo por orden alfabético “...para que nadie se sintiera relegado...”; el escudo de Getxo con su leyenda “Bizarra Lepoan Kaltea Dagianak” (El que hace mal, lleva la barba sobre los hombros). Sobre esta placa de arenisca, junto a las letras gravadas, aparecen diferentes motivos gravados, todos ellos figuras que existían en las fachadas de los baserris de Getxo. Durante un tiempo Butron fue recorriendo estos lugares, recogiendo esas figuras y dibujándolas en papel, para después esculpirlas. El último que talló, un perrito, correspondía al caserío “Millaondoeta”, es el del ultimo caserío que está al final del Bolue, antes de llegar a Martiartu. 


Otra de sus realizaciones, fruto del traslado de un elemento existente en otro solar de Algorta será “La Torre del Moro”, monolito del que ya he hablado en una entrada anterior; sobre este osario aparecen, también otra obra suya, la estela funeraria antes citada, que tiene grabada por una cara la cruz del caserío Jauregi y por la otra una cruz del baserri de Arteaga (Goierri de Getxo); a la otra estela, la correspondiente al masón, le fue borrado el nombre, “...el criterio del párroco fue que ya que no constaban nombres en el osario, era mejor que todo permaneciera de forma anónima...”. 
 
Resulta de interés saber cómo apareció una de las ventanas que hoy luce en su parte trasera, y por qué se instaló. Pensaron: “...como la parte de atrás del coro esta muy oscura, !por qué no abrimos una ventana para darle luz!...”. Al descubrir la piedra del muro, para quitarle el enfoscado, se encontraron con que en la misma existían trozos dispersos, sin orden ni concierto, de relleno (un capitel, una columna...restos románicos), de lo que en su día pudo ser una ventana, recuperaron aquellos pedazos y crearon una nueva entrada de luz natural. 


Esta entrevista nos permite también conocer algunos entresijos curiosos, de las piedras, de lo hallado bajo el suelo de la iglesia de Andra Mari. Y así, casi como una prolongación del la cita del evangelio de Mateo “les aseguro que los publicanos y las prostitutas llegaran antes que ustedes al reino...” Las piedras que cubren el suelo del pórtico y la subida desde la cruz a la iglesia, antes de acabar la reforma, llegaron desde una zona considerada por algunos “lugar de pecado”, desde la mismísima calle las Cortes. Esas losas cubrieron en algún tiempo la calle del “vicio y la vida alegre”. 

 
Entre otras obras suyas, Getxo tiene varias más, está la “Gripta del Padre Félix” (en los Trinitarios), el Cristo y el altar que se encuentra en la Capilla de la Virgen de Begoña, obras realizadas en los años 60. Tiene una anécdota de aquella época, del arquitecto que llevaba las obras Emiliano Amann. Al escultor le llamaron los frailes para que hiciera la Virgen de Begoña, le pidieron que fuera al estudio del arquitecto, se presentó en sus oficinas de la calle Nueva para informarle del encargo. Cuando llegó estaba el arquitecto echando una bronca a voces a un matrimonio: “...los gritos eran impresionantes. Viene hacia mi y me dice !Y usted qué es lo que desea!...,...le informé de mi cometido y me responde !pues rápido que tengo mucha prisa!...,...cojo la cartera, saco una tarjeta de visita y le digo !Cuando no tenga prisa me llama por teléfono...”. No debía estar acostumbrado a que le respondieran, ya que cuando llegué a Algorta, “...los frailes estaban asustados, le tenían terror...”. El arquitecto, como represalia había encargado a otro la imagen y el altar, pero los frailes deseaban que lo realizara yo, así que le rogaron que iniciara las obras. Aceptó el cometido, pero a pesar de que nunca lo hacía, esta vez puso condiciones: “...Que no aparezca Amann por aquí mientras yo esté trabajando, si aparece cojo las herramientas y me marcho...”. Efectivamente no apareció por allí, aunque un día al finalizar la obra, un trinitario, el padre Carlos le dijo “..el otro día cuando marchabas vino por aquí para ver la obra...,...!pues les salvó que no le vi. Si no hubiera dejado la obra!...”. 

 
Artista prolífico, más de 200 obras llenan calles, iglesias, parques y plazas de distintos lugares del mundo (Alemania, Argentina, Burdeos, Lisboa,...). Siempre obras de gran tamaño, y aunque en su obra, no ha sido amigo de creaciones abstractas. En uno de nuestros barrios luce una de ellas, en Romo, en la escultura de la fuente de la plaza Ganeta (1996), con aspecto de mujer. En Getxo realizó también el “Crucero” de la Iglesia del Redentor, en Ollaretxe (1982); el “Busto de Vicente Amezaga” Ereaga (1985), obra que tristemente sigue decapitada; “La Sardinera” del Puerto Viejo de Algorta (1994), el escudo del batzoki de Getxo, y el escudo de Satistegi; el “Busto del Tenor Constantino” (1986), obra de la que tiene una reproducción en el rellano de su casa.


Otra de sus obras dedicada al que fuera párroco de GetxoMonumento dedicado a D. Francisco Antxustegi” esta situada en la calle Bizkargi de Andra mari (ver fotografía superior). Muchas de sus obras se reparten por la geografía bizkaina, la “Sirena” de Bermeo obra de seis metros, “La ultima cena”, escultura monumental situada en el altar mayor de San Felicísimo (Deusto). 

 
Precisamente al realizar una de sus obras para la iglesia del Corpus Christi de Bilbao, unas figuras para un víacrucis, sucedió un hecho que provocaría una reacción del escultor, dando entrada en el mismo a un personaje no previsto: Tuvo que realizar un viaje a Cangas de Onís (Asturias), en la carretera tuvo un pequeño percance de trafico, no provocado por el, pero que le llevó a tener que acompañar a los agentes de trafico al cuartelillo, a prestar declaración. En aquella estancia:”...se me tomó declaración, la mayoría de los agentes presentes actuaron con corrección, pero uno de ellos era muy agresivo y trataba de provocarme. Al regresar a Bilbao, y debido al trato poco adecuado de aquel guardia, concebí la idea de representar el rostro del mismo, en una de las figuras, elegí para ello la del mal ladrón, !a este le dejo crucificado para siempre!...”. Esta representación es la que se puede ver debajo de estas líneas.

 El mal ladron

Algunas de las realizadas para otras comunidades del estado, como la de Colindres (Santander), que realizó como encargo para el “Homenaje del V Centenario del Descubrimiento de América”, está compuesta de once figuras desnudas, tiene ocho metros de diámetro. Algunas de sus obras, las conserva en miniatura, descansan en varias estancias de su casa, en el balcón y otros lugares. Para Melilla realizó once figuras de mujer, todas iguales posando desnudas, eran para una plaza de aquella localidad, de alguna forma ese trabajo era algo transgresor, teniendo en cuenta la cultura local: “...a mi me parecía que tan vestidas las mujeres, todas cubiertas, no debían de estar...”.

 Mujer (Plaza Ganeta)

Finalmente, como todo en esta vida, la edad no perdona, y al ser sus obras figuras de gran tamaño, que requieren de gran esfuerzo, decide retirarse en el 2010. No obstante, no ha abandonado el contacto con el arte, sigue dedicando un espacio a la pintura en su estudio familiar. Sirva esta entrada para reconocer el trabajo de este artista algorteño.

lunes, 16 de febrero de 2015

GORA IÑAUTERIAK!, ¡ VIVA EL CARNAVAL!

ITXAS ARGIA (CARNAVALES 2013)


Gora Iñauteriak!, ¡Viva el carnaval! Ya está aquí como preludio de los días más sombríos de la cuaresma, la fiesta reina del invierno. Pero esta fiesta, cuyo origen habría que situarlo en Sumeria, llegó a Europa de la mano de marinos, fiesta que se celebraba en rituales báquicos y en las lupercales romanas, llega hasta nuestros días en medio de la algarabía de los colores, el desenfado y la crítica social.

2014 ALGORTA

Inunda nuestras calles y plazas en un grito de alegría, bajo mil nombres: “...Aratoztea, Emakundea, carnestolendas, Iñauteriak, Iñoteriak,...”. Siendo, como muchas tradiciones, colonizada por la iglesia, precisamente otra de sus formas “carnaval” (carnes toleraras, o tolendas), la fiesta de la carne, que viene del latín “carnis levare(quitar la carne). Referida a la prohibición de la religión católica de consumir carne durante los cuarenta días de la cuaresma. Manifestación colectiva ritualizada caracterizada por su escasa verbalización y cargada de simbolismo.

2014 ALGORTA

Fiesta ligada a los excesos (bebida y comida) son múltiples las estrofas que en los diferentes idiomas habla de ello. Algunas de las recogidas en el “Cancionero de Popular Vasco” de D. Resurrección Maria de Azkue, nos hablan de estos festines durante los días de carnaval. En una de las estrofas de “Ihauteriak Húlantzen” de Domingo Detxart de Salazar nos dice :

...Ihauteriak hülantzen, Maltesak orhitzen,
xera baten egitera dirade habiatzen,
Salazar harmatürik ihizira yoaiten,
zoria da egiten...,...lau lagunekin gero doban yalia
lai zer apetitial...”
...Se acercan los carnavales, los malteses se acuerdan,
empiezan a hacer un banquete,
Salazar armado se fué a cazar,
hizo suerte...,...con cuatro compañeros
lo devoró en salsa


¡Oh qué apetito!...”.

2014 ALGORTA

De la pelea entre don Carnaval y doña Cuaresma nos hablaba el Arcipreste de Hita, de ese tiempo de mortificaciones y penitencia, impuesto por la iglesia, que solo previo pago (la bula), quienes podían, solían sortear:

...Estaba don Carnaval ricamente instalado
en mesa bien provista, sobre opulento estrado;
.,...todos los manjares estaba bien colmado.
Cuando vino la noche...,...cuando todos tenían
la talega bien llena...,...hacia la media noche,
en medio de las salsas, entró doña Cuaresma
,...los gallos batieron sus alas;
a don carnaval llegaron estas noticias malas...”.
Y profiriendo toda suerte de desafíos siguió don carnaval:
...De nos don carnaval fuerte...,... a ti Cuaresma flaca,
y sarnosa...,...como ladrón viniste, por la noche,
,...no nos impedirá ni castillo ni muro
que cojamos el pellejo maduro...”.

2014 ALGORTA



Las comparsas, o simplemente las gentes disfrazadas, realizaban critica social de lo acontecido durante el año, mediante jocosas, y a veces, ácidas sátiras contra el poder establecido y acontecimientos de los barrios. La impostura de la identidad como expresión del desorden y el caos, el mundo al revés, que prevé la llegada de días oscuros, antes, de obligado cumplimiento. Quizá una expresión, no carente de prejuicios, de esta fiesta la publicaba en 1882 un diario donostiarra: “...el carnaval viene todos los años a demostrar con la careta...,...lo terrible que sería la verdad si imperase en el mundo...”.

2014 ALGORTA

Carnavales que ya desde los tiempos de la Dictadura de Primo de Rivera (1923), fueron perseguidos con la prohibición del uso de las mascaras. Y no recuperaran su plenitud hasta el final de la dictadura franquista. Este es uno de los motivos por lo que es difícil encontrar rastros cercanos de esa tradición en nuestro Pueblo. Pero sufriendo un cambio respecto de la esencia del carnaval, antes todo salía del mundo rural, nadie sabía lo que iba a salir. Deja de su carácter anárquico, espontaneo, pasando a ser organizado, cada cuadrilla, niños o adultos, representan personajes similares, cada grupo uno diferente. Mientras viene viniendo, ese tiempo gris de la ceniza, de la tradición católica, que nos dejara esos largos cuarenta días, antes, de silencios ayunos y abstinencias.

2015 ALGORTA

Y a pesar de ello, todos los años, vestidos con ropajes alegóricos, de tonsurados prelados, reyes y villanos; caldereros y zíngaras; iñudes y artzaiak; carnavales multiculturales; grandes y pequeños desfilan por las calles de Getxo en medio de una gran algarabía. Las caras unas cubiertas con mascaras, muchas descubiertas, las de los niños desinhibidas, alegres bulliciosas, expresan la alegría del carnaval. Las de los adultos convertidos en niños, cualquier disfraz es bueno, libres del rigor y etiquetas diarias, manifiestan a veces con su seriedad la emoción del momento. 

2014 ITXAS ARGIA



Por eso, como si fuera la expresión de Asmodeo: “...el mundo todo es máscaras, todo el año es carnaval...”, esperaremos pacientes la llegada de los próximos, para renovar el desenfreno festivo, mientras descubrimos lo que interpretan las mascaras diarias. 


2015 ALGORTA

jueves, 12 de febrero de 2015

CÓMO ÉRAMOS A COMIENZOS DEL SIGLO XX (PUERTO VIEJO)




Como decía en la anterior entrada, tan solo han transcurrido 105 años desde que se elaborara el Padrón Vecinal de 1910. En el mismo estamos viendo como un padrón, en definitiva un listado con datos, puede hablarnos de cómo eran las gentes de una época. De cuántos habitantes tenían nuestros barrios, de las familias que los componían, cuál era su procedencia, sus oficios, sus edades, sus conocimientos, en suma, una fotografía de aquel Getxo que empezaba a surgir.

Ahora vamos a ver uno de los lugares característicos de Algorta, pero que tenía personalidad propia: “Puerto, Calleja, Nueva, Aretxondo, Caridad y Rivera” son las calles que figuran en el Padrón.



En primer lugar veremos los habitantes y el numero de casas, lo que nos dará una media de ocupación por vivienda: aparecían reflejadas en el padrón 136 viviendas, y un total de 614 habitantes, lo que nos da una media de ocupación de 4,5 inquilinos por vivienda. En cuanto al número de habitantes mayores de 16 años eran de (164 hombres) y (188 mujeres), los menores de 16 años eran (127 niños) y (135 niñas). Respecto al número de habitantes por calles era de: Calle Aretxondo (91 habitantes), Calleja (30 hab.), Nueva (32 hab.), Caridad (86 hab.), el Puerto (147 hab.), Rivera (228 habitantes).


En cuanto al origen geográfico de las personas: De la Provincia de Bizkaia: 450 eran oriundos de Getxo, 20 de Bilbao, 10 de Bermeo, 7 de Gatika, y 4 de Portugalete, el resto representaban cifras poco significativas. De las Provincias hermanas de Gipuzkoa: 8 eran los llegados, 4 de Araba y 8 de Nafarroa. La vecina Santander aportaba 14 nuevos residentes. De ellos el mayor numero (5) procedían de Castro Urdiales. De otras provincias del estado: de Galizia eran 8 los llegados, siendo Orense con 3 la que mayor número aportaba. De Burgos procedían 11; de Madrid 14; siendo geográficamente el más alejado de la Punta de Tarifa. Respecto a nuestros convecinos llegados de ultramar: fueron 2 de Brasil y 1 de Mexico.



Respecto a las profesiones: los Marinos con 92 trabajadores era la actividad más numerosa, le seguían los Jornaleros con 17, los Albañiles con 6, los Pintores con 6, los Comerciantes con 1, Carpinteros con 3 y 2 Zapateros. Los Carabineros llegados de otras provincias con 2 personas eran originarios de Cáceres y Zamora. Incluso 1 sacerdote llegado de Gordexola habitaba en la calle Aretxondo, se trataba de D. Juan José Aretxederra.



El nivel cultural, al parecer por lo reflejado en aquellos papeles, nos daba el dato de que el 60% sabía leer y escribir, y el 40% restante no sabía leer ni escribir. A pesar de estos datos (esto es subjetivo) por los niveles generales de la época, es posible que la cifra de los que conocían las reglas básicas fuera menor, pero que por vergüenza y/o orgullo afirmaran conocimientos que no tenían.

Hasta aquí un pequeño apunte sociológico sobre uno de los barrios de Getxo (el Puerto Viejo). Estos datos están sacados del Padrón: (Expediente 4493-2 del Archivo Municipal de Getxo). Este estudio requiere un trabajo exhaustivo con más de 400 listados, por lo que tardaré algunos días en poder continuar esta entrada con el resto del barrio de Algorta.


lunes, 9 de febrero de 2015

CÓMO ÉRAMOS A COMIENZOS DEL SIGLO XX (ANDRA MARI)


Han transcurrido 105 años desde que se elaborara el Padrón Vecinal de 1910. Es curioso cómo un padrón, en definitiva un listado con datos, puede hablarnos de cómo eran las gentes de una época. De cuántos habitantes tenían nuestros barrios, de las familias que los componían, cuál era su procedencia, sus oficios, sus edades, sus conocimientos, en suma, una fotografía de aquel Getxo que empezaba a surgir. 
 
Y lo vamos a ir viendo por barrios, empezando por el núcleo originario del Municipio Getxo (Andra Mari), y digo Getxo porque sus habitantes, como acostumbran a decir los de Algorta, “los de toda la vida”, así lo reclaman. Un barrio disperso, con una parte en torno a la Iglesia del mismo nombre, que había ido perdiendo su capitalidad en favor del barrio de Algorta. Barrio que se extiende desde la confluencia de la Avenida del Ángel con Telletxe hasta los pinares de Azkorri. De caseríos que llenaban las zonas, entonces agrícolas y ganaderas de Bostgarrena, Diliz, Goienetxe, Goñi, Gorrondatze, Ibatao, Iturrigane, Ormaza, Martiturri, Moreaga, Muru, Perune, Saratxaga, Sarri, Torrebarria, Zientoetxe..., que iban apareciendo en esos listados. 

 
De gentes en su mayoría labradores, pero también pertenecientes a otros oficios como albañiles, canteros, camineros, carpinteros, comerciantes, farmacéuticos llegados de Villaro (Areatza), jornaleros, enterradores, algunos marinos, panaderos, y también carabineros (llegados de otras tierras Zaragoza y Salamanca), incluso un organista procedente de tierras navarras, sirvientes (oficio reservado a las mujeres), todos ellos nos acompañaron, así lo señalaban los padrones. Los maestros, mejor dicho las maestras, alguna procedente de Segovia y Valladolid (figuraban como transeúntes), Mientras que al parecer por los escasos inscritos como propietarios, solo aparecía uno, la generalidad de los vecinos debían de ser arrendados. En general, la mayoría afirmaban no saber escribir ni leer.
 
En cuanto a las edades, los comprendidos en la franja de 0-16 años, aparecían registrados 228 niños y 214 niñas; entre los adultos (a partir de los 17 años) aparecían registrados 324 hombres y 349 mujeres; lo que daba para el barrio de Andra Mari una población de 1115 habitantes. 
 
En lo referido a la procedencia, la mayoría era originaria de Getxo (Andra Mari) 742 habitantes, el resto se distribuía entre poblaciones más o menos cercanas de la provincia de Bizkaia, siendo en el barrio, las que aportaban un mayor numero de habitantes Berango (41), Bilbao (25), Leioa (24), Gatika (19), Derio (16), Plentzia (13), Urduliz (12), con (11) estaban Mungia y Sopela; entre las gipuzkoanas Onati con (3) habitantes era la que más vacinos aportaba; de Nafarroa era Morentin con (2); de Araba era Gasteiz con (1) único poblador; del resto del estado Acoruña destacaba con (5), Granada, Salamanca y Zaragoza con (4) cada una, le seguían Burgos, Granada, Salamanca y Zaragoza con (4).

 
También, aunque no en todos los casos, aparecían reflejados los caseríos entre ellos: Sarri Pepilloena, Beskoetxe, Piñaga Goikoa, Saratxaga Vieja, Zubilleta Aurrekoa, Zubilleta Erdikoa, Salsidu, Salsidu Nueva, Hormaza Vieja, Hormaza Goikoa, Tosutxu, Villaverde de arriba, Azkorrena, Antontxuena, Matxikortiñe, Iberberango, Iberretxuena, Lezeta, Etxebarritxu, Moreaga Aurrekoa, Goyenetxe y Muru. No eran estos los únicos caseríos, pero eran los que aparecían recogidos en aquel listado. En el mismo incluso se recogía el tiempo de residencia en el pueblo. 
 
Hasta aquí un pequeño apunte sociológico sobre uno de los barrios de Getxo (Andra Mari). Estos datos están sacados del Padrón: (Expediente 4493-2 del Archivo Municipal de Getxo). En próximas entrada iremos viendo, siguiendo dirección a Lamiako, el barrio de Algorta.

jueves, 5 de febrero de 2015

LA TORRE DEL MORO


La vida del mobiliario urbano, de los elementos arquitectónicos que nos acompañan, va con el paso de los años desapareciendo o, con suerte, se les traslada a otras localizaciones sin que el grueso de los que vivimos en los barrios, conozcamos su pequeña historia, incluso su existencia. “La Torre del Moro” de Algorta es un ejemplo de ello. La construcción, el lugar en el que estuvo localizada, su actual situación. Los que la conocieron, se preguntan ¿Qué fue de aquel recuerdo de nuestra niñez?.
 
Pues bien. La torre se encontraba detrás de la zona que en su día ocupó el antiguo cementerio de Algorta (La Campa del Muerto) y estaba situada casi en la confluencia de las actuales calle Jaime Morera y Telletxe. Era de forma cilíndrica, se hallaba junto a una pequeña caseta, que fue lugar de juegos y confidencias de muchos chavales de Algorta. Torre, columna o monolito coronado por un basamento con una bola, y bajo ella un reloj de sol. Formaba parte de una construcción, de la que en los años 60, tan solo quedaban tres paredes derruidas, dentro de unas campas que en los 70 comenzaron a urbanizarse. 

 
Para visualizar cómo era la zona en la época sirva la fotografía inferior y una pequeña descripción: Estaba situada debajo de la casa de los Barreiro (junto al Tenor), a la derecha de la “Campa del Muerto” (hoy Plaza del Lehendakari Aguirre), plaza que en su día albergó el antiguo cementerio de Algorta. Tras esa plaza, situada en la calle Trinidad y el caserón que albergaba entre otros a la familia Elorriaga, se hallaba un pequeño huerto en el que se celebraban las tradicionales hogueras de San Juan. A su derecha había una extensa campa en la que solían pastar las ovejas del Convento de los Trinitarios, que cuidaba un señor que se llamaba Mariano. Era lugar de siembra de trigo. 

 
A continuación, entre zarzas, en una pequeña área de forma casi triangular, entre desniveles, aparecía la torre, que aparece señalada en la foto. Se encontraba junto a una pequeña edificación de dos plantas; ambas tenían puerta de acceso, una desde los huertos de ovejas y otra en la zona inferior que era utilizada para guardar el ganado. Era de baja altura y fue utilizada como cobijo de ovejas y cerdos. Aquellas campas eran las afueras de Algorta, lugar de cita de cazadores, zona para reclamo de diversas especies de pájaros cantores, desde las que se podía divisar todo Berango, sin edificaciones que dificultaran esa bella perspectiva. En la fotografía inferior podemos apreciar la campa con las ovejas pastando. 

 
Los restos de esa columna cilíndrica, al urbanizar la zona, fueron trasladados por Cándido Arrieta y el escultor José Luis Butrón a la Iglesia de Andra Mari (Getxo), en la que se estaba realizando una minuciosa remodelación. Para realizar la reforma buscaron piedras por todo Getxo, y es en la zona de la torre, donde encontrarían losas de sillería apropiadas para aquel trabajo. Cándido, hombre de gran creatividad “...un autentico artista...”, pensó que el monolito era una cosa recuperable y no merecía la ruina, así que trasladó aquel viejo recuerdo. 

  
Hoy esos restos lucen, sin que muchos sepamos de su historia, a la vista de todos, aunque con algunos pequeños desperfectos, en uno de los laterales de dicha iglesia. Para situarla basta con mirar frontálmente hacia su fachada principal, y a su izquierda, al final de la tejavana, junto al osario del antiguo cementerio de Getxo, podremos contemplarla. 

 
  
De la original construcción de cantería, de forma también cilíndrica, se conservan su cúpula (con forma de bola) y dos tramos de la columna, que corresponden a la parte inferior y la superior de la actual. El reloj de sol que adorna la misma es una alegoría al que existió en la antigua “Torre del Moro”, solo que aquel era de construcción metálica. El actual, de arenisca, tiene sobre él una leyenda en euskera: “...Danak Jo, Askenak il...” que referida al mismo se podría traducir por: “...Todas las horas nos golpean, la última nos mata...”, quizá como recuerdo a los huesos de los difuntos del antiguo cementerio de Andra Mari, que se depositaron junto a ella. Este conjunto escultórico se une mediante una losa, que existió en la campa de la Torre del Moro, con la actual iglesia de Andra Mari. 

 
Sirvan estas pocas líneas para recuperar el rastro de esta “Torre”, y del lugar que varias generaciones disfrutaron para esconderse de la vista de sus mayores, fumar más de un cigarrillo de hojas “Arto bizarra” (hojas de maíz), liado con un triste papel de periódico o de las finas serukas de la borona, que según palabras de uno de sus asiduos: “...allí teníamos nuestro particular estanco...”, y de paso dar también satisfacción a algunos ímpetus de adolescencia, que seguro guardará en la memoria de más de un Algorteño. A algunos de sus asiduos podemos verlos en la (fotografía inferior) de 1970.


Entre esas caras conocidas aparecen: de arriba a abajo y de izquierda a derecha (Tomas Lekanda, Patxo Zarraga, Joseba Bueno, Jaime Ayo, Josetxu Lekanda, Angel Astorki y debajo Julio Jaen). Deseo agradecer la valiosa ayuda, con documentos gráficos, aportados por mi buen amigo Joserra Elorriaga (autor de las fotografías). 


 

lunes, 2 de febrero de 2015

UN BANDOLERO SE PASEÓ POR GETXO


La figura del bandolero, siempre asociada a personas que asaltaban, robaban, extorsionaban, a quienes grandes sectores de la población, quizá influidos por las aventuras fantásticas, muchas veces sobredimensionadas, por muleros y venteros, considerados por unos forajidos y por otros personajes de leyenda. Durante el siglo XIX llenaron paginas de sucesos, que los iban convirtiendo en personajes románticos, que acompañados de su caballo y trabuco, en algunas serranías eran el temor de los latifundistas y los héroes para el pueblo llano. 
 
La literatura popular fascina a los lectores de todas las edades desde la explosión de los géneros literarios populares a finales del siglo XIX hasta hoy. Si nos paramos en la primera mitad del siglo XX nos damos de bruces con la Guerra del 36 y con su trágico final. Así, en un país surgido de un cruel conflicto armado, inmerso en un largo periodo de penuria y sin apenas otras fórmulas de ocio que el cine y la radio, la novela popular se convirtió en uno de los principales recursos de entretenimiento. “El Coyote”, personaje de ficción creado por el novelista José Mallorquí, basándose en el personaje de “El Zorro”, escribió en la década que va desde 1943 a 1953 ciento noventa y dos novelas, que se convertirían en el mayor éxito de la literatura popular del siglo XX. 
 
No resulta raro que personas influidas por tan singular personaje adoptasen el papel de esos románticos asaltantes, que en la leyenda urbana robaban al rico para dárselo a los pobres. En una época en que las bibliotecas eran un lugar reservado para las élites locales, sitios de difícil acceso, en el mejor de los casos situadas en reservados Casinos y Sociedades, a los que el acceso se debía realizar en medio de un silencio riguroso y con el carnet de socio en ristre. Una parte de la población, que no profesaba la “cultura” que daban las posibilidades económicas de aquellos acaudalados socios, transportaba, unas veces en el bolsillo trasero del pantalón, o de su chaqueta de trabajo, una vieja y ajada novela de páginas sucias y amarillentas, que con cierta regularidad cambiaba en el quiosco de alguna estación o estanco. 
 
Pocas personas que hayan vivido entre los años 40-60 del siglo XX en nuestro pueblo dejaron de enterarse que un individuo ataviado igual que “El Coyote” cabalgaba por los barrios de Getxo una jaca mansa. Un Quijote que en vez de leer libros de caballerías, se traga las 192 novelas de Mallorquí y se convierte en su homónimo. Y aparece en uno de nuestros barrios y lo hace como el personaje de novela, montado en su caballo y con la cara cubierta por un antifaz. Su primera aparición, digna de una serie de las del famoso personaje, la realiza en la armería de Antonio Germán en Areeta-Las Arenas. Allí, hace que el tendero le entregue una escopeta de caza y alguna munición, y así armado y a lomos de su caballo, se dirigió hacia la tienda de Dioniso Bugedo en la calle Urkijo, para aprovisionarse de comestibles que llevar a su guarida. Todo ello en medio de una vistosa carrera por las calles del barrio, armado y al trote, dando gritos para anunciar al personaje: “...!Soy el Coyote, soy el Coyote!...”. Al tratar de acceder a esta última tienda, fue sorprendido por una pareja de serenos (Iluminado Izco y Eustaquio Madariaga). Ni corto ni perezoso, cual héroe de leyenda, se echó la escopeta al hombro, realizando dos certeros disparos, causando algunas heridas por perdigonada a los guardias, que al parecer le venían pisando los talones tras su alocada carrera. Los serenos, tras encañonarle con sus pistolas, lograron que se entregara. 
 
No parece que esta fue su única hazaña. En alguna otra ocasión cuentan que también, montado en una jaca, al parecer sustraída, recorrió la larga distancia que separa nuestro municipio de la capital del viejo reino de Nafarroa. A el quizá, como en el caso de los románticos bandoleros, la imaginería popular le atribuía otras hazañas. Dicen que usaba como guarida los túneles de “Malakate” y el de la playa de la Bola (Balanar), donde se escondía cuando los municipales o serenos trataban de detenerle. Al menos, alguna prensa de la época, menos complaciente con el personaje, le atribuía problemas de algún desequilibrio, titulaba la prensa madrileña: “En Guecho un perturbado intenta saquear varias tiendas”. Algo menos agresiva con el personaje era el encabezamiento de la prensa bilbaina: “...El Coyote se pasea por Guecho...".



Estos hechos sucedían en un asombrado Getxo, aun no repuesto de las heridas del 36, en épocas de hambre y restricciones alimentarias. ¿Quizá pudo ser una mezcla del hambre reinante y las fantasías de aquellas novelas de quiosco de la postguerra, la que llevo al intrépido personaje a montar a lomos de su jumento, arma en ristre y con el rostro enmascarado, adoptar aquel novelesco papel?. Hay que tener en cuenta que en aquellas fechas, el que fue Gobernador Civil de Bizkaia Genaro Riestra, daba como gran noticia a la prensa: “...En nuestra conversación de ayer se me olvidó decirles que en la próxima semana deberá llegar a Bilbao el vapor “Santi”, que traerá un cargamento de 3.000 toneladas de patata...”, en días anteriores anunciaba la llegada de artículos de racionamiento como aceite y huevos. Simplemente esto sucedió en nuestro pueblo en febrero de 1947. La memoria de El Coyote de pacotilla duró muchos años. Todavía queda en el cerebro de algunos el trotar de su montura por los túneles del Malakate.