viernes, 9 de enero de 2015

TIEMPOS DE GUERRAS Y SEÑALES CON BANDERAS


Finales del Siglo XVIII, años de guerras interminables contra Francia e Inglaterra, esta última con la virtualidad de separar a la metrópoli de sus colonias. En ese contexto de guerras y derrotas, en el señorío de Bizkaia se sucederían casos de avistamientos de naves enemigas, que darían lugar al establecimiento de señales de banderas desde las atalayas, encomendadas a los vigías de la Galea y Deusto. 
 
Entre el 27 de marzo de 1795 hasta el 16 de mayo de 1807, se dirigieron diferentes oficios de la Diputación de Bizkaia, los Consulados de San Sebastian y Santander, dirigidos al Consulado de Bilbao. Sobre la necesidad de establecer señales de Banderas en las Atalayas de Getxo y Deusto, aquellos tiempos de guerra, en los que eran frecuentes los avistamientos diarios de buques enemigos, aconsejaban avisar con premura para garantizar la seguridad de la navegación. 
 
Uno de aquellos oficios, llegaba de la mano del Comandante del “Navio San Telmo” D. Francisco de Moyua el 27 de mayo de 1795. Este buque a vela navegó entre 1788-1819 y fue uno de los ocho navíos denominados “ildefonsinos” de 74 cañones, así llamados por haber sido construidos según los planos del San Ildefonso. El escrito iba dirigido al Prior y Consules de Bilbao y al Diputado General; estaba firmado por los señores corregidores y Diputado General D. Joseph Xavier de Gortazar, D. Pablo de Sarachaga y D. Joseph de Anitua, que fue escribano real de la Merindad de Busturia. En él solicitaba la aprobación del plan de señales y el envío a todos los vigías de las atalayas; así mismo se solicitaba cesaran todo tipo de señales que se venían realizado a fin de evitar confusiones. 

 
Las señales destinadas a los vigías de Getxo y San Antolín de Deusto, debían ser colocadas en el palo destinado a la “Baliza de Navíos” y tenían los siguientes significados: 
 
Navío fuera a la vista”: Dos gallardetes, encarnado arriba y blanco abajo.
Entrada de Navío”: Dos gallardetes, blanco arriba y encarnado abajo.
Salida de Navío”: Dos gallardetes, encarnado arriba, blanco abajo y bandera encarnada abajo.
Naufragio”: Dos gallardetes, blanco arriba, encarnado abajo y bandera negra abajo. 
 
El 3 de junio de 1795, firmado por D. Mariano Ordoñez, D. Pablo de Sarachaga y D. Joseph de Anitua, se contestaba a aquella requisitoria, indicando que se adoptaría el sistema de señales, no obstante el de la “La Guardia o San Antolín” iba a continuar colocando las señales mercantiles como se venía realizando hasta aquel momento, pero en distinto palo, para evitar confusiones. Eso sí, se solicitaba al responsable de San Antolín que facilitara la diferencia o distinciones del palo de señales. 
 
El 5 de junio de 1795 D. Juan Bautista de Sarria después de visitar las atalayas de Gorliz y la Galea observó en esta última, señales de avistamiento de embarcaciones enemigas. Sin embargo, en el horizonte no se podía divisar barco alguno. Preguntado por los motivos de aquellas señales respondió el atalayero, que las había realizado por correspondencia a las observadas en el este. 

 
Continuaron las observaciones años mas tarde. Era el periodo de la guerra anglo-española (1796-1808), que se saldaría en octubre de 1805 con la derrota española de Trafalgar. El 18 de febrero de 1805, el consulado de Bilbao acordaba restablecer y planificar las vigías mantenidas en las últimas guerras, con señalamientos mediante banderas desde el Abra hasta el puerto de Castro, incluyendo una en la Atalaya de Cueto, a pesar de que las mismas estaban fuera del distrito consular bilbaino. Lo realizaban en cumplimiento de una real orden, como contribución a la intención del monarca español del establecimiento de acciones de guerra contra la Gran Bretaña y sus súbditos, a la vez que para beneficiar el comercio y la navegación, evitando que cayeran mercancías en manos anglófonas. 
 
El 22 de mayo de 1806 el atalayero de la Galea en un comunicado a los Priores y Cónsules de Bilbao, por medio de su consiliario y comisionado D. Joaquín Muñoz, advertía de la presencia de naves enemigas. Naves que venían siendo avistadas desde el 15 de mayo, consistentes en una fragata, una corbeta, un buque y dos bergantines, todos ellos de guerra, pertenecientes a la flota inglesa. 
 
En esa fecha D. Benito de Arechabala, vecino de Bilbao, y secretario perpetuo del “M.N. y M.L. Señorío de Vizcaya”, sus Juntas Regimientos y Diputaciones Generales, certificaba que la Diputación General había tomado el siguiente acuerdo: “...hallándose sus Señorías con noticias de que una división de buques enemigos, cruza a la vista de los Puerto y Aledañas de este Señorío, y con oficio del señor Comandante Militar de Marina...,...acordaron se pase inmediatamente orden a los Fieles y Justicias de dichos Puertos, para que comuniquen diariamente a dicho señor Comandante, las noticias de la situación y movimientos de dichos enemigos...,...y siempre que lo haga necesario la variación del crucero aumento de ellos...”. Los Alcaldes y Fieles con responsabilidades de vigía debían de comunicar dichos avistamientos, si así lo consideraban conveniente, al Comandante Militar de Marina de San Sebastian o bien al de las lanchas cañoneras D. Diego Prieto. No era para tomarse a broma aquellas reales ordenes, ya que se advertía a los responsables: “...que en caso de de la menor omisión o disimulo por parte de los Alcaldes y Fieles, se tomaran contra ellos las providencias más rigurosas...”. 

  
El 26 de julio de 1806 D. Pedro de Obregón, Comandante principal de los Tercios Navales del Norte, informaba de lo siguiente: “...El 18 del corriente a más tardar, si el viento lo permite, saldrán reunidas de este puerto para el de San Sebastian las dos divisiones de cañoneros de los mandos de los Tenientes de navío D. Diego Prieto y D. Fernando Freire, escoltando un comboi de Embarcaciones del comercio de Cabotaje de estas costas...”. No obstante expresaba su queja: “...no puedo por menos que recordar...,...que con fecha 21 de mayo último les hice de lo indispensable que era...,...que tanto yo como los Comandantes de las divisiones de Cañoneros tengamos prontas noticias de la situación y movimientos del enemigo...,...posteriormente ha habido en los mismos puertos, y en la costa apresamiento de Embarcaciones, sin que hasta ahora se me haya comunicado noticia alguna por ninguna Justicia, y de ello ha resultado que el que con las mismas embarcaciones han apresado a los enemigos varios barcos nuestros, y de los Franceses...”. Insistían en que en caso de hacer caso omiso a aquellas circulares, que solicitaban información del movimiento de tropas enemigas, se verían en la necesidad de: “...tomar providencias más rigurosas por la falta de cumplimiento de las circulares...,...trasládese a los Atalayeros de este Señorío, para que diariamente, o al menos siempre que haya novedades lo comunique al Comandante de Marina...”. Firmaba ese escrito D. Diego Antonio de Basaguren. 
 
El 3 de agosto de 1806 en un escrito dirigido a D. Diego Antonio de Basaguren, D. Luis González de Ibarra (Comandante interino de Marina), indicaba que el Atalayero de San Antolín (Deusto), lugar llamado vulgarmente como de las Banderas, había comunicado con cierta frecuencia al Comandante de Marina las noticias referidas a los acercamientos de naves enemigas a nuestras costas. Así mismo decía que el Atalayero de Algorta había sido el más riguroso en sus partes escritos, que lo había ejecutando con toda exactitud.  El 4 de octubre de 1806 un comisionado nombrado por el Señorío, hacía saber mediante un bando escrito, las normas que debían seguir los Atalayeros de la Galea, Cabo Villano (Plentzia), Burgogana (Bermio), Ogoño (Ibarrangelu), Santa Catalina (Lekeitio) y Hondarroa, se distribuía el mismo con el titulo: “Las Instrucciones a Observar” por los atalayeros (ver fotografía inferior).


Parece que la observación de esas normas se fue relajando, y el día 14 de Mayo de 1807 D. Diego Antonio de Basaguren, llamaba la atención sobre que de continuar el incumplimiento, los responsables de las Atalayas podrían perder sus empleos. El 16 de mayo, el Atalayero del Castillo de la Galea D. Manuel del Balle y Basagoiti, daba contestación a la la reprimenda, alegando que: “...puedo decir que desde que recibí las señales nuevas, no ha amanecido a la vista de esta vigía ningún enemigo, es cierto que por dos días seguidos, ha habido en la de Gorliz señal de uno o dos corsarios de la especie ordinaria, repitiendo donde se hallan y la derrota que hacen con las señales correspondientes a las cuadriculas del 12 y 15, a continuación se arbolaron también en los mismos términos, y armas el Gallardete azul separado, separando las señales de los buques nacionales entrantes y salientes con arreglo al plan de señales...”, señalaba que creía conveniente reconvenir al Atalayero de San Antolin, ya que no distinguía desde su atalaya las señales de las referidas cuadriculas. 
 
Esas señales eran de gran importancia para los barcos comerciales del Puerto de Bilbao, ya que según una memoria de la “Revista de Estudios Maritimos del Pais Vasco”, de Ana Maria Rivera Medina: “...El último cuarto del siglo XVIII no fue ningún bálsamo, la guerra con Inglaterra primero y con Francia después generalizaron dos cuestiones: la captura de buena presa juntamente con pérdida de barcos vascos y la necesidad de una mayor custodia de la costa. Debido a ello el Consulado en 1793 arma consecutivamente dos embarcaciones vigías: una goleta, que más tarde fue apresada, y un bergantín llamado Consolación, alias “El Observante”. Este último armado por Domingo de Zubiría y José Antonio Olalde . Además estas embarcaciones eran artilladas y recibían todo lo necesario para la alimentación ruta por un acuerdo existente entre el Comisario de Marina de Bilbao y el Ayuntamiento de la Villa...”. Al parecer en esa fechas las costas estaban saturadas de corsarios, provocando la paralización, tanto de los mercantes nacionales como aliados. 

 
Como decía al comienzo, tiempo de guerras, banderas y vigías, que desde la atalaya de Getxo (Castillo del Príncipe), avisó de avistamientos de flotillas enemigas en frente a nuestros acantilados. Estos datos forman parte del expediente del A.F.B. (Consulado 0032/035).

1 comentario:

  1. Aupa "Sarri", has publicado algo sobre "La Galea" y el origen de ese nombre?
    Por cierto, algo habría que hacer con ese fuerte tan bonito...
    Sarriko Basoa

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