MEMORIAS DE GETXO

viernes, 28 de noviembre de 2014

EL CUENTO DEL MES DE NOVIEMBRE DE J.J. RAPHA BILBAO


CUANDO EL CAMPO CALLA, TRUENAN LOS CAÑONES

J. J. Rapha Bilbao ha publicado, con algo retraso, el cuento correspondiente al mes de noviembre. Este cuento es el anteúltimo que conforma, junto a los tres anteriores y el que falta por salir, una novela corta.

Para enlace de este cuento: 






 

miércoles, 26 de noviembre de 2014

1929. GUERRA DEPORTIVA EN GETXO.


El sábado día 4 de mayo de 1929 se celebraba un “Combate” en Getxo. De hecho, entre guerreros estaba el juego. Entre la “Marina Alemana” y los soldados de la “Batería San Ignacio”. La batalla se desarrollaría en el Campo de Ibaiondo. Afortunadamente esta lucha fue deportiva y a beneficio del Hospital Municipal de Getxo. 
 
La cita deportiva fue previamente concertada por algunas autoridades locales, ya que los marinos Alemanes llegaron al Abra la víspera. El comandante del crucero cursó una invitación a todas las autoridades locales para la celebración de una fiesta que se celebró a bordo del buque de guerra alemán. Tanto oficiales como marineros previamente se trasladaron a Artxanda invitados por el Alcalde de Bilbao, donde fueron objeto de una recepción. Más tarde se trasladarían al frontón, para asistir a un partido de pelota, en honor a los visitantes. 

 
Antes, el 2 de mayo, el Capitán de la Batería San Ignacio de Algorta Demetrio Martín enviaba al Comandante del Cuerpo de Miñones de Bizkaia Daniel de Irezabal, unas invitaciones para aquel encuentro, mediante un “besa la mano” (formula de cortesía, que se incluía en las cartas a comienzos del Siglo XX, que venía del lejano XVIII). En el mismo le decía que: “...tengo el honor de adjuntarle 6 entradas de tribuna para el festival organizado por esta batería, para el próximo sábado 4 de mayo a las a las tres y media de la tarde, a beneficio del Hospital Municipal de Guecho...”. 

 
Aquel encuentro se celebró entre los equipos de foot-ball de la Batería de San Ignacio y marineros de la escuadra Alemana. Las entradas de delantera de tribuna (ver fotografía inferior) estaban numeradas, las dos que se conservan en el Archivo Histórico Foral de Bizkaia, con los números 45 y 46, En ellas, bajo el nombre de Ibaiondo (nombre del campo situado en Leioa) aparecía el escudo del Arenas. 

  
El partido, como he dicho anteriormente, se celebró en el campo de Ibaiondo. Antes de dar comienzo el encuentro, se hicieron diversas pruebas atléticas y gimnásticas, tanto por los artilleros de Algorta, como por la escuadra alemana, que puso en práctica una exhibición de ejercicios de paralelas. Los soldados de artillería de la Batería de Algorta resultarían vencedores, consiguiendo colocar tres goles en la portería alemana. 

 
Hasta aquí una pequeña entrada, que no tiene si no la curiosidad de la conservación de las entradas de 1929 y el hecho de que el festejo del Campo de Ibaiondo fuera a beneficio del Hospital Municipal de Getxo. Que contó con un pequeño donativo de 25 pesetas por parte de los responsables de aquella batería que estuvo situada en el parque de Usategi.

lunes, 24 de noviembre de 2014

MEMORIA DEL FERROCARRIL BILBAO-AREETA y-II-


Siguiendo con la anterior entrada sobre el “Ferrocarril Económico de Bilbao a Las Arenas”, hoy traigo a estas paginas el último periodo que sobre la vida de aquel medio de transporte he conseguido encontrar. 
 
Estamos en el año 1894. El día 1 de marzo de dicho año se celebraba otra de aquellas Juntas Generales, en cuyos cuadernillos nos dejaban no solo noticias de sus balances económicos, sino también pequeños relatos de la vida del ferrocarril. Al igual que en las anteriores, se hacía balance de año ya pasado. 
 
Dentro de las reflexiones destacaban el echo de que no habían obtenido los resultados que habían previsto. Entre los motivos que lo provocaron citaban tres: Los accidentes producidos en las líneas, la larga crisis industrial, que se había iniciado en 1891, y que continuaba en la actualidad. Como consecuencia de aquella crisis los billetes de los obreros, eternos paganos de la crisis, se habían reducido en 10.000 viajes menos que en el mismo periodo de 1892. Y la tercera y también fundamental causa fue la “Epidemia de Cólera”, que en el último verano paralizó las transacciones mercantiles; y la rápida emigración de los veraneantes llegados de otras poblaciones, que pertenecientes a las clases más pudientes, hicieron que se vieran resentidos los billetes de primera clase. 



 
El movimiento total de viajeros fue de 863.882. El mes de mayor afluencia seguía siendo el de agosto con 145.848 viajeros y el de menor noviembre con tan solo 43.317; de estos, 60.906 lo hacían el 1ª clase, 76.334 en 2ª clase y la más numerosa correspondía a las clases más desfavorecidas económicamente con un total de 726.642 viajeros. En los trenes denominados de “Gran Velocidad”, se transportaron mercancías que arrojaron un peso en bascula de 53.799 kg., mientras que las mensajerias supusieron 1.713,254 kg.; en las unidades de “Pequeña Velocidad” las mercaderías alcanzaron los 14.167.941 kg., transportándose 140 cabezas de ganado. Aquellos portes supusieron unos ingresos de 227.686,25 pesetas para las arcas de la compañía. No obstante el numero de asientos que la compañía ofertaba seguía superando a los realmente utilizados, siendo los primeros 1.596.726 mientras que los segundos solo llegaron a 863.882. 
 
El año 1895, decían que no fue un buen año ya que la crisis se agudizaba. Sobre todo el sector industrial, provocando la disminución del número de viajeros. A pesar de ello, el de mercancías aumentaba progresivamente. Otra de las razones aducidas se refería al convenio que habían acordado con la empresa del Tranvía de Bilbao a Las Arenas y Algorta, lo cual les llevó a poner precios más caros en alguno de los trayectos, lo que provoco una disminución de viajeros en las estaciones de Desierto (Erandio) y Lutxana. Por este motivo denunciaron el acuerdo que tenían con la anterior compañía, dejando sin efecto para la próxima temporada veraniega. 



 
Sin embargo, el transporte de mercancías creció un 34% respecto del mismo periodo del año anterior. A lo largo de aquel año circularon 14.380 trenes mixtos, 62 especiales, 721 de mercancías y 683 de trabajos y material. Mejoraron las unidades concentrando sus esfuerzos en la calefacción, sistema de rodaje y freno automático que funcionaba mediante el sistema “Soulerin”. En la estación de Las Arenas, para separar sus propiedades del resto, construyeron un muro de mampostería sustituyendo a la vieja empalizada de madera existente hasta entonces y reconstruyeron el almacén de carbón. Para abaratar el coste de las obras se realizaron con materiales de las obras del Puerto Exterior.
 
El numero de viajeros durante el año 1895 alcanzó los 640.838; de ellos 40.615 lo hicieron en 1ª clase, 47.949 en 2ª clase y 552.274 en 3ª clase. Las locomotoras recorrieron durante aquel año un total de 182.364 kilómetros, consumiendo 1.305.736 kilogramos de carbón y 7.479 de grasas. La compañía repartió beneficios por valor de 5.433,35 pesetas. 
 
Y así llegamos al año 1896, último del que existen informes. La explotación de aquella línea arrojaba un numero de viajeros de 628.908, de ellos 33.210 lo hicieron en 1ª clase, 41.843 en 2ª clase y 553.855 en tercera; esto daba un promedio de 1.718 viajeros día, inferior al del año anterior que había sido de 1.756 viajeros día. El transporte de mercancías nuevamente volvía a crecer, movieron un total de 29.177 toneladas. A lo largo de aquel año circularon 14.418 trenes mixtos, 66 especiales, 812 de mercancías y 840 de trabajos y material. Aquel año se vieron obligados a realizar inversiones en la reparación de toda la línea, con aumento del numero de trabajadores de las brigadas de colocación de tornillos en las vías. Adecentaron las fachadas de las estaciones blanqueándolas. En cuanto a las locomotoras, en las unidades 4 y 5, realizaron cambios en llantas y aros de acero, así como en los coches y furgones con la colocación de cojinetes y torneando todas las ruedas. 

 
Como novedades: Se colocaba una bascula en Bilbao para el pesaje de los vagones y se instalaba el alumbrado en las estaciones de Deusto, Lutxana y El Desierto (Erandio) a través de un convenio con la “Compañía Eléctrica Ibaizabal” de Erandio. Las locomotoras recorrieron durante aquel año un total de 182.231 kilómetros, consumiendo 1.409.941 kilogramos de carbón y 10.550 de grasas. Curiosamente con un recorrido kilométrico inferior al del año anterior habían aumentado los consumos. La compañía, en esta ocasión, liquido beneficios por valor de 15.550,43 pesetas, tres veces superior al del año anterior.
En aquel último año los responsables del Consejo de Administración de la compañía del “Ferrocarril Económico de Bilbao a Las Arenas” eran los siguientes: Presidente José María de Solaun, Vicepresidente Ramón de Coste; Administradores Julián de Torre, Martín de Zavala, Fernando de Landecho, Jaquín de Arellano, Ricardo de Arellano, Juan de Aburto, Benito de Alzola, Miguel de Uribarri y Juan Antonio de Uriarte; Secretario Luis Tutor y figuraba como Director Gerente Julián Aramburu. 


 

Con esta entrada finalizo la historia del movimiento de viajeros, mercancías y otros servicios, de aquella línea que unió Bilbao con Las Arenas, Algorta y Plentzia, dejando tras de si una estela de humo y chispas, que nuestros antepasados vieron, probáblemente con ojos asombrados. Eran los inicios de las maquinas de vapor y de las visitas de los nuevos veraneantes que como dijeron aquellos comerciantes del ferrocarril “...estrecharon la relación entre Bilbao y el mar...”. No sin antes decir que todos estos datos están extraídos de expedientes del Archivo Histórico de la Diputación Foral de Bizkaia (Bilbao segunda 0507/006).

viernes, 21 de noviembre de 2014

1888-LA MEMORIA DEL FERROCARRIL BILBAO-AREETA-I-


Entre los años 1888-1897 el “Ferrocarril Económico de Bilbao a Las Arenas”, que así se llamaba, presentaba en sus memorias anuales sus cuentas, los movimientos de viajeros, incluso los gastos de material que la línea requería. Aquellas cuentas perfectamente encuadernadas en unos pequeños libros ofrecían el saldo anual que se presentaba a la Junta de Accionistas. La primera de ellas referida a la junta celebrada el 23 de marzo de 1891, fue impresa por la Imprenta Casa de Misericordia de la calle Iturribide de Bilbao.
 
En su portada aparecía una vieja locomotora con su penacho de humo, casi se podía sentir su rítmico jadeo. Ver aquella vieja oruga de hierro y madera arrastrando cadenciosa los viejos vagones, mientras de su monstruosa cabeza, brotaban llamas y un largo y negro penacho. Nos hacía recordar, aquella forma de viajar sin prisa, en la que los vagones eran mezcla de cestas de mimbre, con deliciosas viandas, a la vez que lugar de largas tertulias. Era digno de ver en su edición impresa, la primera letra que encabezaba aquellos informes; tras la palabra señores, aparecía aquel carácter reflejado con un bello grabado, del que colgaban imaginarios brotes de verde hiedra (ver fotografía inferior). 

  
El 1 de marzo de 1888, en la Junta General de Accionistas, se recordaba que a los tres meses de haber celebrado la última junta de 1887, se dedicaban todos los esfuerzos para la apertura de la primera línea del ferrocarril que tuvo lugar un 1 de julio. En el primer semestre del año 1887 la compañía de ferrocarriles de Bilbao a Las Arenas transportó a 287.803 viajeros. Presentaban un mea culpa por la competencia establecida entre su compañía y la del Tranvía de Bilbao a La Arenas y Algorta, que había llevado a ambas a la bajada de precios, lo que había motivado que sus resultados no fueran todo lo satisfactorios que esperaban. Hacían ver su esperanza de que “...Todo hace prever que alcanzaremos un crecimiento considerable, pues la relación entre Bilbao y el mar son cada vez mas activas e importantes...”. Se alegraban de que pese a pasados percances, de descarrilamientos en la línea, y a pesar de que aquel invierno había sido “...especialmente riguroso, de lluvias y pertinaces nieves, no ha habido en la línea el menor tropiezo o interrupción en el servicio...”. 
 
Reflexionaban sobre que a pesar de que en los comienzos al no estar la vía aún asentada, no había sido posible cumplir con las previsiones de circular las unidades cada media hora, con las tres unidades que pensaban, iban a ser suficientes. Finalmente acordaron la adquisición de una nueva locomotora, que les fue cedida por la compañía del Ferrocarril de Durango a Zumárraga. Tal recurso permitió hacer más frecuentes las expediciones en determinadas horas de los días festivos, poniendo en circulación cuatro locomotoras, cada una de las cuales llevaba tras de si 6 coches. A pesar de aquella ampliación de las unidades, la demanda era mayor, y muchos viajeros se vieron obligados a recurrir a otros medios de transporte. El movimiento de mercancías, aún no se había conseguido iniciar, fundamentalmente debido a la inexistencia de un local apropiado para su despacho y del difícil acceso que representaba la estación de San Agustín. 

 
Respecto al movimiento de pasajeros durante 1887, la compañía, como he dicho anteriormente, transportó a 287.803 viajeros. Los meses de máxima afluencia fueron los correspondientes al verano. Agosto fue el mes de mayor trasiego con 80.271 pasajeros, y el de menor afluencia de viajeros el de octubre con tan solo 25.490. La compañía movía un volumen de equipajes equivalente a 27.056 kg. y trasportaba 15.226 kg de productos alimenticios; en cuanto al transporte de animales, lo hicieron con 170 canes, aún no había empezado el de ganado. El volumen de negocio de la linea Bilbao-Las Arenas alcanzaba la cifra de 109.764,87 pesetas. Los gastos generados, por kilómetro de linea, para poner en marcha aquel proyecto fueron de 4.715,05, lo que hacía un total de 56.580,65 pesetas para todo el trayecto. 
 
El movimiento de viajeros, durante el año 1890, dio los siguientes resultados: Los asientos ocupados en 1ª clase fue de 70.779 viajeros, mientras que los de 2ª clase fueron 723.026. Los viajeros con billetes ordinarios supusieron 651.983, con billetes de ida y vuelta 134.322 y los abonos mensuales 7.500. La apertura de la línea ferroviaria de Portugalete supuso disminución sensible del trafico de viajeros, a lo cual acompaño los descarrilamientos que se produjeron durante el primer año de explotación. A pesar de ello los trenes de la margen derecha circulaban con una regularidad no superada por ningún otro ferrocarril. Durante los meses de otoño, invierno y primavera, los de menor afluencia, decidieron establecer una tarifa más barata a la que denominaron “Perro Grande”. Aquella tarifa a pesar de en su criterio era; “...absurdamente barata...”, decidieron mantenerla ya que sus gastos de explotación eran inferiores a los de otras compañías competidoras (margen izquierda). Para mejorar sus resultados llegaron a acuerdos con algunas empresas como la “Delta” y los contratistas de las Obras del Puerto Exterior. 

 
Dentro de las reflexiones que hacían respecto a las estaciones: consideraban que era necesario que la de Bilbao se instalara en un lugar más céntrico, y que la locomotora llegara a Algorta y Plentzia, ya que la mejor situación de la estación de Portugalete, favorecía a esta en el transito de viajeros. Respecto al transito de recreo al estar próximo a terminarse el Puente de Portugalete a Las Arenas, consideraban que los viajeros tenderían a realizar las visitas a las playas, utilizando una línea para ida y la otra (Portugalete) para la vuelta. Por otro lado, con las nuevas líneas en proyecto (Mungia y Plentzia), y la unión de la estación de San Agustín a la vía de Durango en la Venta del Cuerno, mejoraría notablemente sus resultados. Opinaban que con la construcción de la línea de ferrocarril hasta Plentzia, los viajeros de Algorta, y por ende la compañía, se verían beneficiados, al reducir hora y media en el viaje de ida y vuelta, respecto a lo que tardaban con el tranvía, y cerca de 4 horas los de Plentzia. 
 
Ya en 1891, en aquella primera pagina del informe, se afirmaba que el producto liquido obtenido superaba en 35.145,73 pesetas, al resultado del año anterior. Comparaba otros resultados como: Los productos brutos, que en 1891 fueron de 179.728,16 pesetas, mientras que los del año 1889 fueron de 115.091,27 pesetas. Los gastos que también habían aumentado, eran derivados de las reparaciones en las locomotoras, la construcciones de nuevos vagones para el trasporte de arena, y el importante aumento sufrido por el precio del carbón. 
 
El total de viajeros en 1891 había sido de 793.805, de los cuales 327.765 correspondían al primer semestre y 466.040 al segundo, lo que daba un promedio diario de 2.175 viajeros. El aumento de viajeros era importante. En 1889 había sido de 479.603 viajeros, lo que suponía un incremento aproximado del 66% en tan solo 2 años. Las líneas de Mungia y Plentzia estaban aún en construcción, por lo que se preveía un aumento aún mayor de viajeros a su finalización. El mayor movimiento de viajeros en los trenes de “Gran Velocidad” se producía entre los meses de mayo a septiembre, siendo el mes de agosto el de mayor afluencia con 138.031 viajeros, y el de menor numero el de noviembre con tan solo 39.873. El transporte de equipajes ascendía a 47.875 kilogramos, el de perros era de 447 canes y el derivado de productos alimenticios era de 22.518 kg.; otras mercadería en ferrocarriles de “Pequeña Velocidad” alcanzaban los 3.309.409 kg., y el movimiento de ganado suponía el desplazamiento de 302 cabezas. 

 
El presidente de aquella compañía en 1891 era Eduardo Aguirre y su Vicepresidente Jose Maria de Solaun; aparecían como administradores Ramón de Coste, Julian de Torre, Martin de Zabala, M. Ayarzagaray, Fernando de Landecho, Joaquin de Arellano, Angel Gorbeña y Juan de Aburto; como secretario Pedro Tutor; y como Director Gerente J. Aramburu.
 
En la próxima entrada veremos la evolución de aquella compañía hasta llegar a 1897.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

AGUR VALEN, SEKULA BETIKO


Cuando el otro día nos juntamos con Juantxu, que poco podiamos imaginar que en breve alguno de nosotros no iba a poder acudir a la próxima cita. No sabes lo que me cuesta esta despedida, todas son duras, más si es la de alguien con quien uno ha compartido, desde la más tierna infancia, juegos, aficiones, militancia y esos momentos alegres y duros de la responsabilidad asumida.
 
Si es difícil despedir a un AMIGO, más lo es a quien, para mi, siempre fue como un hermano. Que poco sospechabamos que esa era la última vez que nos ibamos a poder reunir, ya solo quedabamos los tres. Quizá ese recuerdo nos sirva de despedida, esa comida que teníamos pendiente, que dejábamos para cuando, quien ya sabes tú, se pusiera mejor, me parece que la tendremos que posponer para cuando en el polvo de estrellas volvamos a reunirnos. 
 
Mañana será un día duro. Recuerdo las despedidas de tu hermano José Ignacio y la de Iñaki, !Qué mal lo pasamos! Creo que esta será más dura, pero Juantxu y yo te acompañaremos en el último Agur. Solo que esta vez no volveremos a quedar hasta el próximo día. Pero el recuerdo de muchos días de lucha, miedos, confidencias, en suma de AMISTAD perdudará en nuestras memorias. Ya solo resta decirte con un nudo en la garganta !AGUR VALEN, SEKULA BETIKO!.

lunes, 17 de noviembre de 2014

EL CHILIBRÁN, LICORES Y AGUARDIENTES EN GETXO -I-


El “Chilibrán”, licor exquisito o bebida espirituosa, elaborado con Brandy, café, nueces, canela y azúcar, y con unos 20 grados de alcohol. La procedencia de este licor hay que buscarla en Cuba, importada por algunos Indianos de nuestra tierra. Este tema, sobre el que ya hace tiempo me pasó datos Juan Libano, es muy escurridizo, no aparecen apenas referencias. Sin embargo, algunas de ellas están relacionadas con decomisos y juicios en municipios limítrofes o cercanos (Portugalete, San Salvador del Valle, Bilbao...).
 
Ya en la Real Orden del 9 de Enero de 1826 aparecía recogida la siguiente referencia a dicha bebida: “...se le permita imponer y exigir por espacio de 20 años cuatro maravedis en cantara de...,...aguardiente y chilibran...”. Una bebida que solía prepararse a domicilio, aunque algunos afirmaban que se realizaba con aguardiente y frutas. Bebida de la que aquel escritor bilbaino, que sobre el euskera llegó a decir: “...se trataba de una lengua que había que dejar morir dedicándole un merecido funeral, porque no es compatible con la modernidad...”, extremo este que se demostraría erróneo en los años venideros. Se trataba de Miguel de Unamuno, que en su obra “Cuentos de mi mismo” decía: “...Estos chimberos dormilones son la decadencia. En la edad de oro, el hoy rústico chimbero se componía de un perrillo como el de Michel, una escopeta de pistón y un chimbo, debajo de un alto sombrero de paja ahumado, forrado con una levita de pana, con polainas de paño y cargado de burjaca, cartuchero, capuzonero, polvorinero colgante de un cordón verde, mil cachivaches más y su zurroncillo con la gallofa de pan y merluza frita u otra golosina así. De misa de cuatro y media, ande Rosendo, a embaularse café con su copita de chilibrán...”. 
 
Entre los años 1823 y 1883 fueron frecuentes los expedientes por la venta del “Chilbrán”, incluida su prohibición por su contenido de aguardiente, el cual no reunía condiciones para el consumo. Este aguardiente de café era decomisado y sus distribuidores multados. Decomisos que sobre todo se producían en el barrio de Las Arenas. Los aguardientes eran impuros, pero no eran los únicos productos adulterados. Algunos alimentos expendidos en las tiendas de comestibles de la provincia, presentaban adulteraciones importantes: los vinagres se obtenían de la madera, el azafrán según el Laboratorio Municipal tenía sulfato bórico, el té parecía remolacha, en los cafés y achicoria se usaban bellotas o trigo centeno, el chocolate no tenía cacao y el vino tenía un 5% de yeso. El problema de la adulteración de los alimentos era un asunto de máxima alerta por las autoridades sanitarias. 

 
Era esta una bebida muy apreciada, en algunas localidades como Bedia, en la que se servía en la cena de noche buena, de aquella cena se decía: “...La cena típica de este día la constituyen: El origo-asea (berza en ensalada); La intxaur saltza (salsa de nuez); La makalosaltza (bacalao en salsa); El besugo asado y las manzanas asadas, con las que se hacia un postre muy estimado al que se daba el nombre de “Almimera”; le seguían Café y licores. Entre éstos el “Chilibrán de café, de melocotón y mistela...”. 
 
Pero volviendo al “Chilibrán”, y a sus posibles introductores en Getxo, fueron los Indianos (denominación coloquial del emigrante en América que retornaba rico). Los indianos se convirtieron en líderes locales en la época del caciquismo (finales del XIX y comienzos del siglo XX), periodo en el que grandes contingentes de jóvenes, especialmente de regiones con fácil salida al mar (Pais Vasco, Galicia, Asturias, Cantabria, etc., se vieron obligados en esa época a lo que se denominaba “hacer las Américas”, emigrando en busca de una mejor fortuna a países iberoamericanos como Brasil, Cuba, Argentina, Uruguay, Venezuela o México. 
 
La Junta de Cultura de Vizcaya publicó en Diciembre de 1958 la obra “Apuntes para la historia de Guecho” escrita por José Juan Bautista Merino Urrutia (1886-1982), que fue alcalde de Getxo (1946-1960) y miembro de la Real Academia de la Lengua Vasca en 1964. En la página 107 se dice: “...En la planta baja de este Casino (Algorteño) ampliada y reformada, que ocupa ahora una sucursal del Banco de Bilbao, existió algún tiempo (1887) una Sociedad denominada “Económico-Recreativa”, de la que eran socios todos los artesanos del pueblo y a la que concurría también mucha gente ajena a la Sociedad. Los domingos solía llenarse el local de bote en bote y la consumición más generalizada era el café con “Chilibrán” (corrupción del “Cherry brandy” inglés), todo por un real, esto es, 15 céntimos del café y 10 céntimos de la copa de”chilibrán...”. 
 
En el Pregón de Fiestas de Getxo del verano de 1974, el autor de esta reseña, a propósito de esta obra de Merino Urrutia, aclaraba que la denominación Chilibrán y su contenido, nada tiene que ver con las cerezas, que son la base de la elaboración del “Cherry Brandy” inglés

 
Posteriormente, en 1989, el Trinitario Carlos María Zabala, en su obra “Historia de Getxo”, decía en la página 254: “...Uno de los licores típicos de la época fue el “chilibrán...”. Estaba elaborado con aguardiente, café, nueces, canela y azúcar. De procedencia cubana, generalizado en Portugalete y Algorta, se diferenciaba del “Cherry Brandy” inglés, elaborado a base de cerezas. De la corrupción del “Cherry”, o de su incorrecta pronunciación, nació el “chilibrán”.
Bebida que fue objeto de cuentos y leyendas como la de “Delirio”, cuento de ciencia ficción publicado en Sudamérica, aparecido pocos días antes de la declaración de la Independencia Argentina, en un periódico de Buenos Aires en 1816. Cuenta la visita a “Buenos-Aires” de Tremebundo, varón de gran respeto y reputación en el país de las gentes, o de los gigantes, que emprendió la reforma del universo físico y moral, lastimado de la miseria y costumbres abyectas de los hombres. Para llevar a cabo su designio, deliberó viajar por todo el globo con la sola compañía del esforzado Chilibrán, el más robusto y animoso de sus escuderos. 
 
Delirio” es un ejercicio de crítica social urbana de acuerdo a los dictados de la todavía fresca Revolución Francesa. Tremebundo es una suerte de superhombre con grandes poderes, que modifica el pueblo a su antojo, que reemplaza el viejo muelle existente (más bien una serie de escombros) por uno más digno y majestuoso con un sólo ademán de su brazo izquierdo.
 
Sustituye todos los edificios públicos por construcciones más ostentosas, las cárceles dejan de ser hediondos pozos para convertirse en lugares de recuperación, con talleres ocupacionales que producen mercaderías. Crea una universidad y elimina la mendicidad con casas de caridad. 
 
Convoca a los vecinos y establece un reglamento de convivencia. Las calles, gracias a la colaboración de Chilibrán, ya no son ríos de fango sino paseos empedrados y la policía tiene una nueva función, barrer las plazas. Chilibrán era un personaje capaz de arrojar a los indeseables tan lejos, hasta Constantinopla. !Que bien suena esta música hoy en día!.




Este licor-aguardiente contó con productores y distribuidores en nuestro entorno cercano: El portugalujo Gregorio Vitorica y Menchaca, elaboraba su propio Chilibrán y lo vendía al público en el único establecimiento de ultramarinos finos de importancia que existía en Portugalete, concretamente en la “Calle Del Medio” (hoy de Victor Chávarri). Gregorio Vitorica emigró a Cuba a sus 14 años y volvió a los 23. Trajo consigo la receta correspondiente, iniciando la elaboración en Portugalete en el año 1866 aproximadamente y vendiéndolo al público hasta 1901. 
 
Por entonces, las baserritarras que iban a vender leche y vendeja a esa villa, adquirían el Chilibrán “en la tienda de “Don Gregorio” y se lo desayunaban mojando en él un pan esponjoso que entonces se elaboraba, que se llamaba “gallofa” (bollo de pan francés dice el diccionario para esta palabra) y que se vendía a cinco céntimos. 
 
En los años 50 del pasado siglo XX existía en la calle Bidebarrieta nº 14 de Bilbao la Tienda de “Abaitua Hnos.”, en la que se vendía un Chilibrán de elaboración propia y también se podía adquirir “Aguardiente de Tarragona”, ingrediente imprescindible para la elaboración de este licor. Después de prensada la uva quedaba un residuo llamado hollejo, del que procedía por destilación el producto que se llamaba alcohol, aguardiente, orujo, “holanda” o Brandy. 

  
En el Canto poético a Algorta del “Bardo de Amesti”, se dice que la algorteña Dª Luisa Uriarte obsequiaba a sus invitados con la degustación de chorizos y Chilibrán. Se contaba que Dª Luisa traía los chorizos de Orozko. Se decía también que esta adinerada señora tuvo la oportunidad de recibir como invitado al Rey Alfonso XIII en una de sus visitas a Bizkaia. 
 
Dª Luisa vivía en una casa de la Avda. de Basagoiti nº 26. Era persona de ideas monárquicas, solía poner a todo volumen la marcha real en aquellos gramófonos de la época. Tenía un hermano, D. Telesforo Uriarte, al que en el pueblo se le llamaba D.Telesforo H.P., pues fue uno de los primeros poseedores de aquellos primeros vehículos a motor de gasolina con transmisión por cadena. 
 
¿De dónde procedía el Chilibrán que se consumía en el Casino Algorteño?, ¿Como y quien lo introdujo? Esas preguntas quizá tengan respuesta por algún seguidor de este blog. 
 
En próximas entradas seguiremos viendo los avatares de aquellas bebidas, que como el aguardiente, ron y otros espirituosos, comenzaron a introducirse en nuestro pueblo allá por 1816.

viernes, 14 de noviembre de 2014

LA PLAZA DE LOS ARCOS


La Plaza de los Arcos, cuyo nombre oficial fue “Plaza de las Escuelas”, (salvo en épocas de dictadura), fue conocida por los areneros por el apelativo que hace referencia a los soportales, que acogían a niños, mayores y vendeja, durante los largos días del sirimiri, que a principios del Siglo XX, azotaba nuestro pueblo. Soportales que entre los años 1899-1903 solo ocupaban el frente de las escuelas. La Plaza, que en sus inicios tenía un camino central que se dirigía a las escuelas, estaba flanqueada por dos zonas de tierra batida, ambas cubiertas de arboles, al igual que las calles de toda la zona. 
 
Los Arcos y la Plaza, ya en 1925 eran definidos como lugar de recreo para los niños de Las Arenas. Más tarde, no sin polémicas, se verían ampliados a los edificios adyacentes que formando una “U” se edificarían a ambos lados. En 1926 se realizó la obra de levantar soportales en toda la "U". Una de aquellas reclamaciones acerca de la construcción que empezaba a llenar nuestro barrio, y que formaba parte del proyecto del ensanche de Las Arenas eliminaba una calle situada en la plaza, partiría de manos de los herederos de D. Sebastian de Uribarri, propietarios de los terrenos colindantes a las escuelas.



A partir de aquella reclamación, el 26 de Junio de 1926, el arquitecto municipal presentaba el proyecto de la ampliación de los arcos en la Plaza de las Escuelas. Pretendía con el mismo acercar las posturas de propietarios y Ayuntamiento. El 1 de julio de aquel año la Comisión Municipal Permanente aprobaba la propuesta del Arquitecto Municipal D. Antonio de Smith y de la Comisión del Ensanche, convocando a una reunión a los propietarios, a fin de que llegaran a un acuerdo y sacar a exposición pública dicho proyecto (ver fotografía inferior del plano de proyecto).


El 19 de febrero de 1927 los propietarios de los terrenos daban su visto bueno incluyendo varias condiciones, entre las que cabe citar dos: que la parte porticada quedara para uso público y que en compensación de lo elevado de los arcos, los edificios que se fueran a construir en los terrenos pudieran subir 45 centímetros más de lo establecido. Otro de los elementos en conflicto era el Almacén de Vinos, que se encontraba en los bajos, y que en opinión de los propietarios, la ampliación proyectada privaba de una parte indispensable del almacén. Y proponían permutar el espacio por el local contiguo a la Plaza de las Escuelas, que daba a la calle de Las Mercedes. 
 
La plaza, tras el acuerdo que permitió dejar la misma a las orientaciones expuestas a los temporales y abierta únicamente al mediodía supuso un coste de: 68.119,60 pesetas incluyendo la cesión de terreno y mano de obra. De ella, en los escritos de aquellos días, se decía: “...Plaza que a decir de sus condiciones quedaba más agradable de luz y ventilación, que si fuera completamente cerrada, y que seguramente constituirá en días de lluvia, tan frecuentes en este clima, el único lugar de reunión y paseo de los vecinos...”. 
 


Durante muchos años la plaza fue lugar de fiestas y juegos de los niños. También lugar de vendeja en los que las baserritarras, que dejaban cestas y burros atados en la “Campa de Juan”, también junto al “Puente Bizkaia”, ofrecían a los vecinos, sobre los grandes y alargados mostradores de madrera, lo mejor de sus huertos. Viandas, que en muchos casos, como las zanahorias y manzanas, que unas veces regaladas y otras sustraídas con habilidad infantil, ayudaban a engañar, más que el hambre, las carencias alimentarias, por la escasez de artículos de primera necesidad de aquellos días. 
 
Los arcos que vieron la luz a principio del Siglo XX, bajo los que se encontraban el cuarto de socorro y la oficia de correos, además de comercios de fontanería, alimentación y suministro de vinos, hoy siguen siendo parte de un espacio, que en días de lluvia protegen y ofrecen un lugar en el que convivir, convirtiendo la “Plaza de las Escuelas” en un espacio festivo, marco de grandes campeonatos de futbito y baloncesto en los años 50-60, donde en las fiestas del barrio se desarrollan ofreciendo desde teatrillos, espectáculos folclóricos y competiciones gastronómicas.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

LA BASE DE LA MÚSICA EN AREETA-LAS ARENAS


La base para la música, de forma metafórica, se puso en 1924 en Areeta-Las Arenas. Se hablaba de una plataforma base de kiosko para la música en la “Plaza del Transbordador” de dicho barrio, aunque este nombre no formó parte de los que a lo largo de los años tuvo la plaza, a nivel popular también fue conocida por el mismo.

En aquella obra se acometieron dos objetivos, disponer de un emplazamiento adecuado para la actuación de la banda de música municipal y en sus bajos instalar unos servicios sanitarios. Otro de los elementos que se acometió fue la distribución de luz para las instalaciones y la plaza. Se dejaba para más adelante la cubrición de aquella plataforma “...para tiempos mejores, cuando las circunstancias económicas del Ayuntamiento lo permitan...”. Se comentaba en los papeles de aquella obra, que el tablado provisional sobre el que se venían realizando las actuaciones de la banda, no eran los adecuados.


La obra consistente en una peana elevada dos metros sobre el nivel de la calle, tenía forma octogonal, con tres escaleras de acceso, que iban por una parte a la zona de actuaciones, otras dos a la parte inferior (bajo tierra), donde se encontraban diversa instalaciones: Su zona central disponía de un transformador eléctrico, a ambos lados del mismo se instalaron dos servicios, uno para señoras y otro para caballeros; desde la otra escalera, de uso exclusivo para la “Guardesa” se atendían las necesidades de aquel quiosco, disponiendo de un pequeño local donde se guardaban, tanto el instrumental de música, como diversos enseres de atención a los servicios. Rodeando la plataforma, en su parte superior, y sobre un murete que la bordeaba, se instaló un barandillado de hierro forjado. Toda la mampostería de aquella obra se realizó con piedra de Axpe. El presupuesto para aquella obra ascendió a 14.580,01 pesetas.

Para realizar aquellas instalaciones tuvieron que eliminar una fuente de dos caños, existente en aquella plaza, sobre la que majestuosa se alzaba, una figura de bronce negro, idéntica a las actualmente existentes en la plazuela de Maria Cristina (Algorta).


 
La subasta para la realización de aquella instalación se celebró en el Salón de Sesiones de la Casa Consistorial, fue presidida por el Alcalde D. Luis de Urresti, presidiendo la Junta de Subasta el Primer Teniente de Alcalde D. Manuel de la Herrerias y de la Quintana el 15 de Enero de 1925. Aquella obra estaba previsto que fuera realizada en el plazo de 45 días. Tan solo se presentaron dos licitadores D. Benito de Zubiaur y D. Deogracias Inchausti, adjudicándose a este último la obra.

Aquella instalación como elementos de iluminación dentro del espacio de la plaza constaba de 2 lamparas en la plazoleta frente al Hotel Antolin, una lampara en el antiguo emplazamiento de la fuente, y cuatro más en las zonas de urinarios y servicios. Aquella obra se recepcionó en Julio del 1925.

 

Sobre aquel escenario actuó la “Banda de Música de Getxo”, que en aquella época dirigía el tolosarra Manuel Gainza Plazaola, que en 1923 había fundado la “Sociedad Coral de Guecho”, después denominada “Coro Biotz Alai”.

lunes, 10 de noviembre de 2014

FIESTAS DEL BARRIO DE LA HUMEDAD 2014


Un año más se han celebrado las fiestas del “Barrio de la Humedad”, las fiestas de “San Martin” en Algorta. Este año afortunadamente el último día festivo no ha llovido, al menos por la mañana, !Ya era hora!, parece que este fuera un santo llorón.

A pesar de que el día a despuntado amenazante, poco a poco ha ido dejando paso a una mañana seca, y los actos festivos han podido celebrarse con las gentes llenado las calles, dejando en casa los incómodos paraguas. Un grupo de trikitilaris animaba los primeros compases de la mañana despertando al barrio.

 

Los participantes en la “XXXVI Concurso de Lapikoko”, han ido ocupando sus sitios preferidos, y no han necesitado de paraguas, para evitar una dosis extra del liquido elemento, en sus deliciosas alubias rojas, que con su acompañamiento de cebollas, ajos, pimientos rojos, costillas, chorizos, morcillas y tocinos, llenaban de aromas las calles del barrio. El colorido del contenido de los pucheros hablaba por si solo, solo hace falta ver alguna de las fotografías que acompañan este reportaje.

Mientras en el patio de la Ikastola varios niños se afanaban coloreando pequeñas figuras gastronómicas con forma de pastel. A la vez que un castillo hinchable hacia las delicias de los pequeños, mientras sus aitas disfrutaban divertidos viendo sus juegos. La calle se llenaba de juegos con camas elásticas para poder tener la tentación, de durante unos segundos volar, los pequeños hacían largas colas esperando su turno.



El plato fuerte ha venido tras la Concentración de grupos de dantzaris en Kasune. Desde allí, han ido en Kalejira por las calles del barrio, hasta llegar al patio de la Ikastola San Nikolas, donde se ha celebrado la “XXV-Euskal Jaia”. A los primeros toques de tamboril, las jóvenes promesas han reaccionado, estirando sus aun pequeños y dormidos cuerpos, y cual veteranos dantzaris nos han ofrecido lo mejor de si mismos, fruto de largas y a veces tediosas sesiones de ensayos.

Los participantes en la “XXXVI Concurso de Lapikoko”, han ido ocupando sus sitios preferidos, y no han necesitado de paraguas, para evitar una dosis extra del liquido elemento, en sus deliciosas alubias rojas, que con su acompañamiento de cebollas, ajos, pimientos rojos, costillas, chorizos, morcillas y tocinos, llenaban de aromas las calles del barrio. El colorido del contenido de los pucheros hablaba por si solo, solo hace falta ver alguna de las fotografías que acompañan este reportaje.


El plato fuerte ha venido tras la Concentración de grupos de dantzaris en Kasune. Desde allí, han ido en Kalejira por las calles del barrio, hasta llegar al patio de la Ikastola San Nikolas, donde se ha celebrado la “XXV-Euskal Jaia”. A los primeros toques de tamboril, las jóvenes promesas han reaccionado, estirando sus aun pequeños y dormidos cuerpos, y cual veteranos dantzaris nos han ofrecido lo mejor de si mismos, fruto de largas y a veces tediosas sesiones de ensayos.

Un año más nos han ofrecido un excelente y emotivo “Agurra”, tras el cual los grupos Gure Hoiturak (Leioa), Trabudu (Astrabudua), Uztargi (Erandio-bekoa), Agurra (Algorta) e Itxas Argia (Getxo),nos han deleitado con un largo repertorio de dantzas (Makil dantza, Sagar dantza, etc.), perfectamente acompañados por los txistularis de los respectivos grupos (viejas caras conocidas). 






Incluso un grupo de jóvenes del barrio barrio aprovechaban las fiestas para realizar una reivindicación agroecologista, acompañados de varios animales que crían en los huertos del barrio, que han hecho las delicias de los más pequeños. Junto a ellos una pequeña muestra de productos artesanos completaban el colorista panorama de una fiesta que año tras año va a más.





Hasta aquí una pequeña reseña de uno de los barrios del municipio, que perteneciendo al de Algorta, va adquiriendo, si no la tenía ya, cada vez más personalidad. Barrio que en su día vio viejos e históricos baserris (Villamonte, Villabotas, Villaondoeta, Alangobarri, Echevarri, etc.).