MEMORIAS DE GETXO

viernes, 31 de octubre de 2014

ALGUNAS CALLES DE GETXO -III-



Siguiendo con la anterior entrada, hoy iremos viendo algunas calles que o bien cambiaron de nombre, porque sus regidores lo consideraron más adecuado o por motivaciones “políticas”, derivadas unas de cambio de régimen, otras de guerras, otras que perdieron su nombre al discurrir de los días. 
 
Pero antes, una pequeña entrada sobre las primeras viviendas de Areeta-Las Arenas: En la Historia del Consulado de Bilbao de D. Teofilo Guiard, se hace mención a que en 1598 ya existía la primera edificación, una pequeña casa, para los menesteres de salvamento y socorro de naos naufragadas, habitación del billetero, almacén de jarcias, pertrechos y cables de auxilio. Esta casa fue ampliada en 1735 con un cuerpo de edificio. En 1754, tras una explosión que dejó en ruinas el edificio, fue construida de nuevo. Constaba ya de dos cuerpos: uno para habitación del billetero y guarda de la universidad y de asistencia de los Priores y Cónsules, para cuando realizaban visitas de jurisdicción; el segundo destinado a lonja de pertrechos de socorro, depósito de las mercancías, que eran arrojadas al mar por los náufragos (en 1586 era billetero del Consulado D. Juan de Mendieta). 
 
Según un viejo plano del Municipio de Getxo de 1853, Las Arenas (los Arenales), como parece que era denominada en esas fechas, solo tenía dos casas, una la del “Consulado” y otra que al parecer era una “Casa Municipal de Posada”. El resto no era si no una marisma hasta la Avanzada (Ver plano inferior). 
 

LAS ARENAS: 
 
Calle de Andres Larrázabal: También denominada “Calle la Estación”. Esta calle, según se recogía en el callejero de 1930 iba: “...desde la antigua estación de F.C. hasta el Muelle...”. El cambio de nombre de esta calle, tuvo su debate en dos plenos municipales, uno celebrado el 30 de junio de 1959 y otro el 21 de marzo de 1960. En primero, el ponente Juan Bautista Terrón solicitaba que se procediera al cambio de nombre, dado que la antigua estación de Las Arenas había desaparecido de su localización de la calle Mayor, pasando a denominarse esta calle como Andres Larrazábal y Telleria, mientras el concejal Rafael Ferrer proponía que se diera el nombre del primer concejal de Las Arenas a una calle de Romo. En el segundo de estos debates se tomaba en consideración la propuesta del concejal Terrón para realizar el cambio de nombre, a pesar de que Ferrer argumentaba que la calle “La Estación” no ocupaba el espacio que tuvo en su día, además de que la apertura de esa calle no fue iniciativa del Sr. Larrazábal si no de Tomás Urquijo. El acuerdo plenario del 21 de Marzo de 1960 cambió el nombre de la calle por el actual “Calle de Andrés Larrazábal”. 


Calle del Unión: Esta calle según el callejero de 1930 iba: “...Camino que desde la Avenida Zugatzarte, en el punto donde termina la finca del Sr. Sota, sale a la calle Negubide...”. Correspondía a la actual calle Cervantes. 
 
Calle Arieta: Según el callejero de 1928 era transversal de la calle Barria al Muelle, pasaba por la propiedad del Marqués de Unza del Valle. Esta calle según el callejero de 1930 iba: “...De la calle Barria al Muelle de Las Arenas...”. 
 
Calle Kaletxu: Esta calle según el callejero de 1930 era: “...un Callejón entre las calles Paulino Mendivil y Mayor...”, para 1956 se afirmaba que este callejón estaba prácticamente desaparecido. Este callejón era la continuación de aquel en el que “Aberasturi” tuviera su fabrica de hielo. En esta calle al 1 de diciembre de 1930 tan solo vivían 5 personas. Eran la familia Pérez-Miguel, natural de Burgos. Estaba compuesta por: Isaac Pérez González y Aquilina Miguel Velasco junto a sus 3 hijos: Teodora, Juliana y Jose Luis. Al realizarse la inscripción en el padrón llevaban viviendo en Getxo 6 años. 
 
Calle Maria Cristina: Esta calle según el callejero de 1930, tenía más recorrido que la actual. Iba: “...Desde la plaza de Alfonso XIII hasta la calle Amistad...”. La plaza anteriormente citada era la que se encontraba frente al Puente Bizkaia, donde el tranvía de Bilbao-Algorta giraba para adentrarse en la calle Mayor de Las Arenas (Ver fotografía inferior). En dicha calle en 1897 tan solo vivían 7 familias: las de Goenechea, Ulacia, Patiño, Echave, Aguirre, Bernaola y Rivas. 

 
Puente Zubia Plaza: Situada frente al Puente llamado de Bizkaia. A lo largo de los años fue cambiando de forma, tal y como se puede ver en la fotografía superior. En sus primeros tiempos (1887-1897) estaba el quiosco de la música, que más tarde pasaría al comienzo de la calle Mayor, (años 50). Esta plaza tuvo varios cambios de nombre: en 1897 era denominada simplemente “Plazuela”: en ella estaban las cocheras del tranvía. Ya para 1930 recibía el nombre de “Plaza de Alfonso XIII”, en el callejero de 1946, la denominarían como “Plaza del Generalísimo Franco”, volviendo tras la dictadura a su actual nombre “Puente Zubia Plaza”. 
 
Calle del Colector: Esta calle, ya desaparecida, se encontraba en el barrio de Santa Ana, próxima al campo Ibaiondo. 
 
Eduardo Coste y Areetako Etorbidea: Estas dos calles en 1923 formaban una sola calle, su nombre era “Avenida de primo Rivera”, según aquel callejero empezaba: “...en la jurisdicción de Guecho, próximo al campo de Ibaiondo, y siguiendo toda la carretera llegaba hasta el punto denominado Miramar...” Este último punto se encuentra en la confluencia de las calles Areetako Etorbidea con Andrés Larrazábal, en el comienzo de Zugatzarte. 

 
Zugatzarte Etorbidea: Esta calle ya en 1930 recibía el nombre de “Avenida de Zugatzarte”, según el callejero de esa época: “...Comienza en el punto denominado Miramar o cambio de la playa, llegando hasta el cruce de la carretera de Asúa...” (el Triangulo). En 1938 como botín de guerra su nombre era cambiado por el de “Avenida del Triunfo”, en la actualidad tiene como nombre “Zugatzarte Etorbidea”.
 
Plaza de las Escuelas: Esta plaza ya desde la construcción de las Escuelas Públicas de Areeta-Las Arenas entre 1899-1903 recibió dicho nombre “Plaza de las Escuelas”, se le cambió el nombre por “Plaza del general Primo de Rivera” en 1938, nombre que seguiría manteniendo en 1946. Pero fué el promer nombre el que siempre mantuvo entre los habitantes del barrio de Las Arenas, no obstante en los años 50 era conocida popularmente como “Los Arcos”. Más tarde, en los años 70, recibió como nombre popular “Plaza de los Enanos”, pero este nombre nunca pasó a formar parte del callejero de Las Arenas, el mismo fue debido a unas figuras que rodeaban una fuente que allí instalaron. Con la llegada de la democracia recuperaría su nombre primitivo.
 
En la próxima entrada veremos algunas de las calles de Romo, Andra Mari y Neguri.

miércoles, 29 de octubre de 2014

ALGUNAS CALLES DE GETXO -II-


Siguiendo con la anterior entrada, hoy iremos viendo algunas calles que o bien cambiaron de nombre, porque sus regidores lo consideraron más adecuado, o bien por motivaciones “políticas”, derivadas por el cambio de régimen, o porque el cambio de los tiempos así lo exigía. 

 
EN ALGORTA:
Plaza de San Nikolás: En 1887 se llamaba Plaza de la Constitución, así aparecía por primera vez escrito en el callejero de Getxo de 1887. Esta plaza en la que en su día estuvo el antiguo Ayuntamiento, tenía a su derecha las Escuelas Públicas de Primera Enseñanza, que debido a sus malas condiciones de habitabilidad, y previa denuncia del Inspector de Primera Enseñanza de Bizkaia, se ordenó derribar el día 7 de julio de 1910. Plaza que a lo largo de los años ha recibido diferentes nombres, unos oficiales y otros populares, “Plaza de la Constitución”, “Plaza del 16 de junio”, “Plaza de San Nikolás”, “Plaza de Txiki y Otaegi”. Su actual nombre: “Plaza de San Nikolás” fue recobrado, tras la dictadura, en un pleno celebrado el 17 de mayo de 1980. 

 
Plazuela de Landa: Esta plaza estuvo situada entre las fincas de Arechavaleta y la viuda de Maruri, en la actual calle Landene de Algorta. Aparecía así recogida en el callejero municipal de 1930. 
 
Boulevard de Satistegi: Se denominaba así en el callejero municipal de 1930 a la atalaya denominada popularmente como “Los Chopos”. 
 
Calle Nueva: Así era denominada en 1887, la calle del Puerto Viejo que empezaba en el punto denominado “El Farol”, a la terminación de la calle Caridad,y terminaba en su encuentro con la calle Rivera. Esta calle anteriormente recibió el nombre de calle “Peligro”. En aquellos años contaba con tan solo dos edificios “Tatoena” y “Aquechena”. 
 
Calle de la Rivera: Al igual que la anterior situada en el Puerto Viejo de Algorta, en 1887 se llamaba de esta manera, aunque con anterioridad recibió el nombre de calle “Tánger”. 

  
Calle Tetuán: Esta calle actualmente denominada “Avenida Basagoiti”, en 1887 recibía el nombre de “Calle Mayor”, anteriormente era denominada como “Tetuán”. En 1897 pasaría a denominarse Avenida Basagoiti. Iba desde la casa Amorotoena-Nueva hasta la casa de Blanchard. En dicho año ya aparecía en su relación de edificios el Casino Algorteño en el Nº 44. En 1930 se decía de la Avenida de Basagoiti: “...Comienza en en el punto denominado Chominchu y ternina en el encuentro de la calle San Nikolás...Desde su principio en Chominchu a la Travesia Maria Cristina, corresponde a la zona de San Ignacio y el resto a la de San Nikolas...”. 
 
Calle Achecolandeta: Esta calle en 1887 aparecía como “Calle Achecolandetas”. En 1930 se decía de ella: “...es la calle que va desde la Avenida de Algorta, próxima a la campa de la Avanzada. Sale al Muelle de Algorta...”. El 1 de julio de 1938, tras el golpe de estado franquista, y a través de una moción presentada por Cándido Bilbao, en la que decía: “...El capitular que suscribe aprecia que...,...para satisfacer el deseo de honrar la memoria de hombres ilustres o de hechos laudables...,....servirse de las calles nuevas o de las afectadas por las supresiones derivadas del agravio a los principios de la causa nacional..,...que la presente moción...,...tiende a perpetuar la memoria del benemérito caballero D. Luis Lezama Leguizamón...,...somete a la consideración...,...de la corporación...,...que se de el nombre de calle del Capitán de Requetés Luis Lezama Leguizamón a la actual calle Achecolandeta...”. Así, esta calle pasó a llamarse de esa manera, por un acuerdo municipal ordinario del 1 de julio de 1938, que como decían en el acuerdo correspondía al “II-Año Triunfal”. 

  
Mientras que el trozo comprendido entre el Triángulo y Arriluze “Paseo de la Avanzada”, que en 1897 se denominaba “Carretera del Tranvía”, y que en 1930 tenía por nombre “Paseo de Arriluze”, también cambiaba de nombre pasando a denominarse “Paseo del Marqués de Arriluze de Ibarra” (ver fotografía inferior). Tras la dictadura recuperaría su nombre la calle Atxekolandeta, pero no así el anterior paseo. 

 
Recojo los nombres de calles tal y como aparecieron en su día en los callejeros, su grafía correcta aparece en el actual callejero. Poco a poco iremos viendo los nombres de otras calles y sus cambios en el nomenclátor municipal.

lunes, 27 de octubre de 2014

ALGUNAS CALLES DE GETXO -I-


A lo largo de los años, algunas calles y plazas de Getxo, vieron sufrir cambios en su denominación. Algunos, motivados por la desaparición de los cambios o reformas de la urbanización del pueblo, otras, por motivaciones políticas y algunas, no tan duraderas, por transmisión popular. 
 
Algunos nombres iremos viéndolos a lo largo de estas entradas, algunas de estas calles, que bien cambiaron de nombre o desaparecieron, forman parte de la historia de nuestro pueblo, tal y como las conocieron aquellos que nos antecedieron. 
 
La primera relación de calles que se tenga constancia escrita es de 1887. En ella se habla de: “...el estado de rotulación de las calles y plazas de esta Anteiglesia y numeración de todos sus edificios...”. 

  
Aquella relación de calles empezaba por la calle San Nicolás, de Algorta. Tan solo se citaban 17 edificaciones. Los nombres correspondían a dichos edificios, entre ellos: (San Martin, Menchaca-barri, Larrazabal-Nueva, Larrazabal-Vieja, Arestiena, San Martin-barri, Colegio de niñas pobres, Venturillena, etc.). Algunos de los mismos aparecían como colegios, tejavanas, bodegas o cortijos. El número de familias era de 47, el de habitantes adultos era de 67 personas y el de niños de 75. En la zona izquierda de la calle existía un lavadero público. Los números 18 y 20 de la calle aparecían como colegios, siendo el Nº 20 el “Colegio de niñas pobres”, también el número 47 que a su vez figuraba como comercio. 
 
Las calles existentes en Algorta eran: San Nicolas, Carreras al Castillo, Cuesta de San Ignacio, Calleja, Arechondo, calle Nueva (antes Peligro), calle de la Caridad, Calle del Puerto, calle de la Rivera, Boulevard, Calle Mayor (antes Tetuan), Plaza de la Constitución, Plaza de San Ignacio, Achecolandetas, carretera de Ereaga, Bajada a la Playa, Carretera del Tranvía, calle de la Carretera (zona de Villamonte) y Alangüetas. 

 
Le seguían las de Las Arenas, donde no se incluían nombres de calles, entre los edificios más significativos aparecían: La Fonda de Epalza, la Bodega de Abieg, la Alhóndiga de Maturana, la vivienda de Astigarraga (con un anexo dedicado a escuela), la Estación de Ferrocarril, en el Nº 54 aparecía la vieja Iglesia de Las Arenas (de la que se significaba que era de culto Católico), el Balneario y Hotel de los Aguirre, la casa Balneario de Felipa Bustingorri y el el Nº 77 aparecía “El Aparto del Cable”. El barrio de los arenales contaba con 74 viviendas, entre hoteles, iglesia y casas familiares. El número de familias era de 99, el de habitantes adultos era de 96 personas y el de niños de 206.

  

El barrio Historico de Getxo (Andra Mari), denominado en aquel escrito “Santa Maria”, no era si no un gran mosaico de caseríos, diseminados por toda la zona agricola-ganadera de aquella época, que iba desde Telletxe a Azkorri. Entre sus edificios historicos de encontraban la Iglesia de Santa Maria (de culto Católico), la Ermita del Angel (de culto Católico) y el edificio de “La venta” (vivienda y taberna), las Escuelas de Sarri y Andra Mari (estas últimas se hallaban junto a la Iglesia), los molinos de Errotachu y Mimenaga, el Faro de la Galea y la Estación Semafórica. Son muchos los caserios, cuyos nombres, algunos, aun existen, otros desaparecieron, no los nombraré a todos, pero si a una pequeña parte de ellos: (Elorri, Telleche, Piñagagoicoa, Ibatao, Tosu, Errotachu, Ibarrengo, Basalbo, Capitanena, Arnabar, Cientoeche, Machalene, Goñibarri, Sarri-Abadena, Jauregui,etc.). Hacián un total de 84 caserios y viviendas. El número de familias era de 55, el de habitantes adultos era de 160 personas y el de niños de 178. 
 
Otra de sus zonas fue la de Baserri, esa lengua que va desde Aiboa hasta Santa Coloma, zona también eminentemente rural, contaba entre sus edificaciones con la Ermita de Santa Coloma (de culto católico) y el molino de Bolusarreta. De ella se decía en el callejero de 1930: “...Es la zona que arranca desde el puente de Larrañazubi y se extiende hasta Martiartu..”. Área, aunque extensa en superficie, corta en edificaciones, tan solo tenia 14 edificios, entre ellos: (Jauregui-Argalena, Jauregui-Argalena-nueva, Casa del molino, Bolusarreta Roteche, Ermita de Santa Coloma, Ibarreco-Errota, Esesumagachu, Esesumaga, Cucullaga, Arzubiaga, Salsidua, Zubilleta y Zubilleta-Ostaicoa). Contaba tan solo con 20 familias, de las que 19 eran adultos y 26 eran menores. 

 
Aquel censo estaba firmado por el entonces Alcalde Presidente D. Pedro de Amézaga. Todos los nombres que he incluido en este trabajo los he transcrito tal cual fueron consignados en aquella relación de 1887, a pesar de que conozco su grafía en euskera, he querido respetar ese documento histórico, escrito, seguro, por alguna persona poco conocedora de la lengua vasca, aunque no debemos olvidar que ya desde 1768 por Real Cédula del 23 de Junio y la de 10 de marzo de 1770, promulgadas por el afrancesado Borbón Carlos III de España: “...toda la enseñanza escolar se hará únicamente en lengua castellana, en todos los territorios del Imperio castellano de la península y Ultramar, y todos los idiomas que no fueran el castellano serían perseguidos en el Imperio....”, no parece que fuera un ambiente muy propicio para el conocimiento escrito de nuestra lengua. 
 
En la próxima entrada iremos viendo algunas calles y plazas que o bien cambiaron de nombres, por imperativos de la época, o desaparecieron en el devenir de la historia de Getxo.

viernes, 24 de octubre de 2014

EL BIENIO 1864-1866 PARA EL TRANSPORTE EN GETXO


Como ya expliqué en la entrada del 13 de febrero del 2013, las desigualdades que se producían en el sistema de carreteras de Bizkaia, con una Diputación Provincial que intervenía en la ejecución de las mismas, obligando a todos los ayuntamientos a contribuir a la ejecución de las mismas, a pesar de que eran unos pocos quienes se beneficiaban de las mismas, se corregiría a partir de 1832 con un proyecto presentado en las Juntas Generales para hacer desaparecer las desigualdades entre los pueblos respecto a las cantidades que estaban obligados a abonar mediante los arbitrios destinados a la red de caminos del Señorío. 
 
En 1863, Getxo tenía una población de 2.959 habitantes, de los que 884 correspondían a Andra Mari, 1.863 a Algorta y 212 a Las Arenas. Por Real orden del 6 de julio de 1.863 se aprobó el proyecto y presupuesto de construcción de un camino desde Las Arenas a Algorta. En 1.864 se establece un registro de carros y carruajes en Getxo, registro del que se debía informar al Gobernador de Bizkaia, existían 136 carros registrados, más otros 25 tirados por mulas. 
 
Pero las necesidades de los ayuntamientos, concretamente el de Getxo, para el mantenimiento de los caminos, motivado por el incremento de carros y carretas, y el deterioro que los mismos, producían en aquellas nuevas vías de comunicación, surgidas del decreto que siguió al proyecto de la Diputación, se hizo evidente durante el bienio de 1864-1866. 
 
El 17 de Noviembre de 1865, el Alcalde Juan Bautista Manene, firmaba un decreto, que remitía a la Diputación de Bizkaia, a fin de lograr la autorización para la aplicación de un “pequeño” impuesto para carros y carruajes que transitaran por el camino que iba desde Las Arenas hasta el punto denominado de Iturrietas “Algorta”. (Este punto debía estar situado en la Avenida Basagoiti, junto a la bajada de Aretxondo). Quedaban excluidos de aquel impuesto los coches particulares. 
 
El acuerdo remitido por el Consistorio de Getxo a la Diputación de Bizkaia decía así: 
 
...Se hace presente que por causa de muchos carros y carruajes que transitan en toda época del año con cargas muy pesadas por el camino carretero construido a expensas de los recursos de esta población en su jurisdicción, desde el barrio de Las Arenas hasta el punto llamado Iturrietas; estropean la vía sensiblemente dejándola por dicho motivo muy mal parada, deseando el Ayuntamiento atender el buen estado del citado camino, pone en juego todos los recursos de que dispone, pero no siendo estos suficientes para conseguir sus propósitos, a fin de dar vida a la Agricultura, Industria y Comercio, y no dejar abandonados sus deberes...,...propone elevar a la Diputación del Señorío el acuerdo...,...para exigir un pequeño impuesto, razonado, a todos los carros y carruajes que transitan el citado camino con carga y gentes, excluyendo de dicho impuesto los coches que no sean de alquiler...”.
 
 
Aquel acuerdo municipal era enviado a la Diputación General de Bilbao el día 18 de noviembre de 1865. El 24 de enero de 1866 se recibía contestación de dicha institución provincial, en la que se decía: 
 
...La Junta de Caminos de este Señorío informa que...,...la solicitud del Ayuntamiento de Guecho...,....sobre si procede concederle autorización para la aplicación de un impuesto a los carruajes referidos...,...opina que convendría oír sobre el particular el ilustrado parecer del “Caballero Síndico” del Señorío, ilustrado según costumbre, de uno de los consultores letrados del mismo...”. 
 
Por lo que la Junta pasaba este expediente el 8 de febrero de 1866 al Síndico, el 28 de aquel mes se recibía la denegación por parte del Síndico para la aplicación de aquel impuesto, entre otras razones se aducía que: 
 
...Si bien es cierto que los pueblos pueden establecer en los caminos que construyen a su costa los portazgos necesarios para la conservación de los mismos, también es cierto que deben tener la autorización del Gobierno...,...no se halla en el caso de poder conceder al Ayuntamiento de Guecho la autorización para la aplicación del impuesto...,...cuanto que no lleva los requisitos para iguales casos...”. Se refería a otro caso en que la Diputación intervino en la carretera de Pancorbo y que también fue denegado.

En 1.866 se dictaba un bando por el que se limitaba la velocidad de los carruajes, entre la Avanzada y Aretxondo, estableciéndose que los mismos deberían de ir al paso, lo que nos puede dar una idea de la intensidad, para la época del transito de aquellos carruajes. 
 
Así, aquel contencioso quedaba cerrado, aunque seguro que el Ayuntamiento hallo vías, para la aplicación de aquellos impuestos, para aquel camino que había visto sus primeras obras en 1854, en los muelles de los llamados “Arenales”. Algunos años más tarde, en 1875, el Consistorio establecería un impuesto para los carros llamados de “Llanta estrecha”.


miércoles, 22 de octubre de 2014

AURELIO TOVAR “BURGOS”


Hace algún tiempo que empecé a traer a estas páginas algunos “Personajes de raigambre Getxotarra”. Al menos así eran reconocidos por las gentes de los distintos barrios y épocas. 
 
Continúo con otro de ellos, uno del barrio de Romo. De este barrio ya traje a “Memorias de Getxo” a Ignazio Sáez “Inazito”, Nikolás Gómez “Kolás”, a Adolfo Tornero “El Bolo”, a José Luis Martínez de Luna “Txutxo”, a Vicente Rozas “Cosechero” y a Dominica Lombide “Dominica la Colchonera”. 
 
En esta ocasión se trata de un personaje que daba al barrio un toque peculiar: Aurelio Tovar SantosBurgos”. Nace en “Hurones”, pequeña población de tan solo ocho kilómetros cuadrados en (Alfoz-Burgos). Lo hace el día 16 de Julio de 1903. Desde esta población, años más tarde, se trasladaría a vivir a Romo, a la calle Kresaltzu Nº 7. 
 
Hombre dedicado a la jardinería, fue amigo de otro de los personajes que pasaron por estas paginas “Kolás”. Precisamente fue en el “Bar de la Viuda de Armentia”, conocido popularmente como el “Bar de Kolas”, donde estableció su templo gastronómico. Comía a diario en dicho establecimiento, pero era de buen yantar, así que, si la comida del día no era de su agrado, subía a la cocina del bar, y a Agustina (la cocinera), suegra de Kolas, le pedía que le pusiera algo más sustancioso. Siempre tenía como compañeras de plato unas buenas guindillas picantes, y a cualquiera que entraba en el bar y le decía: !Que aproveche!, el contestaba !Escabeche!. Tenía la costumbre de ponerse en la primera mesa del bar, junto al mostrador. Tenia un fiel acompañante de cuatro patas, que le esperaba todos los días para recoger alguna sobra de su comida, a este canino le puso el nombre de “Jose Mari”, se trataba del perro de Manolo Sertutxa. 
 
Hombre de humor, hubo quien quiso propasarse en aquello que más quería: su comida; así que esperó e ideó una fórmula para que el intruso no volviera a mancillar su plato; parece que aquel molesto convidado tenía por costumbre introducir en su plato una rebanada de pan. Con todo cuidado, un buen día, preparó un trozo de pan al que untó a conciencia una rabiosa y picante guindilla y esperó pacientemente a que el perillán, cual lazarillo de Tormes, hendiera su pan en el plato y lo llevara a su boca, “...!!fuego salía de la misma!!, tras lo que Burgos exclamó: "!!Mañana, si quieres, repite!!...”. 


Era un personaje querido por todas las cuadrillas del barrio, precisamente en la (fotografía superior) aparece junto a las escuelas de Romo. En ella podemos ver a alguno de los jóvenes veinteañeros de los años 60, que gozaron de su amistad. En la fila de arriba y de izquierda a derecha (con gafas): Jose Manuel Fernández “Zurdo”, Emiliano Zubiaga (+), Aurelip Tovar “Burgos” y Ramón Mambrilla (+). En la segunda fila: Iñaki Etxeandia “Berdulo”, Iñaki Erekatxo, Paco López (+) y Juan José Imaz. Agachado en la última fila, la de abajo, aparece con gabardina, Valentín Sanz de Icaza “Tino”. 
  
Personaje de costumbres curiosas, chirenes y populares, cuentan que asistió a la boda de un vecino, en Zaragoza, con su inseparable bota de vino en ristre, ofreciendo al sacerdote oficiante un buen trago de aquel néctar, seguro que pensó !!el mio es mejor, aprovecha que no siempre se presenta la ocasión!!. Era todo un espectáculo como enófilo, tomaba el vino en porrón, derramándolo suavemente sobre su frente, y acariciando su tez, lo dejaba deslizar por ambos lados de la nariz hacia su boca. 

  
De su humor y amistad nos dejó un bonito recuerdo cuando en los años 60, acudió a la despedida de solteros de: (José Antonio Fernández “Zurdo”, Paquito López y José Andrés Egaña), en compañía de Julen Aresti. Ambos perfectamente disfrazados, “Burgos” con levita y sombrero de copa “...!me recordaba a Jhon Huston, en una de sus interpretaciones como predicador, en uno de sus míticos western!...”; su acompañante “Julen”, igualmente serio en su papel, disfrazado de chófer con gorra de plato, llevó a bordo de su blanco Seat 600 a “Burgos” y “Zurdo”, hasta el “Restaurante Serapio” de Berango (actual Batzoki). Junto a ellos y con gafas también ataviado con disfraz, sentado a la mesa, estaba el padre de uno de los homenajeados, el padre de “Zurdo”. En la fotografía superior podemos ver a (Fernandez padre, Burgos y Julen Aresti).
 
Son varias las fotografías que nos recuerdan a “Burgos”, entre ellas esta, que aparece (bajo este texto), en la que se puede ver de izquierda a derecha a Peña, Aurelio Tovar “Burgos” y Manuel Isart. 


Aún quedan muchos más. Irán apareciendo en estas páginas por sus respectivos barrios. Quizá con la ayuda de todos los que siguen esta página, podamos completar la relación de los personajes que se han ganado el reconocimiento y el recuerdo de todos sus vecinos.

lunes, 20 de octubre de 2014

LAS INSTALACIONES VERANIEGAS. GETXO A FINALES DEL SIGLO XIX.


A modo de conclusión de los tres artículos anteriores, sobre “Rita la Bañera” y “Baños de Mar, La Moral-I- y -II”, a continuación veremos la visión que de nuestro barrio ofrecía la prensa madrileña:

En el diario “El Imparcial” del sábado 9 de Julio de 1870, se recogía la inauguración de los “Baños de Mar Bilbainos” en Las Arenas el día 1 de julio. Se elogiaba las instalaciones, haciendo hincapié en la gran acogida que había tenido entre el público usuario, quienes la comparaban con uno de los mejores establecimientos de su tipo, incluso los del extranjero. Se decía que estaba siendo amueblado con todo lujo y comodidad, y que se había confiado su dirección al acreditado fondista suizo D. Andrés Tuffli. Se alababan las cabinas, que habían sido traídas desde la localidad belga de Ostende. Se decía que su corta distancia hasta Bilbao era cubierta por por más de treinta ómnibus y por vapores, que recorren por la ria la distancia en menos de una hora. Como nota curiosa-deportiva se informaba que durante el verano se iban a celebrar regatas frente al establecimiento de baños, así como corridas de caballos y burros en la playa, también carreras de velocípedos. 

 
Entre los gravados de la época, podemos disfrutar de uno de 1875 (ver fotografía inferior), de la galería de “Baños de Mar Bilbainos”. De ella decía el diario ilustrado “El Globo”, en su edición del 23 de Julio de 1877: “...Un desierto que antes era triste y arenoso, vése ahora convertido en un sitio quizás el más alegre y bullicioso de España...”. Describía aquel edificio de la siguiente manera: “...Consta de tres cuerpos, tiene salas y gabinetes para centenares de personas, una escogida biblioteca, salones de baile, espaciosos comedores y salones de recreo. Los emigrantes veraniegos de Madrid y otras poblaciones importantes, prefieren Las Arenas a otros puntos balnerios, porque además de las magnificas condiciones del establecimiento, se vive en el con baratura, comodidad y confianza....”. Terminaba aquella descripción, no sin olvidar los “...Bellos y magníficos jardines que lo rodean...”.


Poco después, en 1879 en la revista ilustrada “La Ilustración Española y Americana”, en su edición del 30 de Julio, en su pagina 419 aparecía la siguiente descripción acerca de la Playa de Las Arenas: “...La playa de Las Arenas disfruta de una nombradía análoga a las de Etretat y Dieppe (Normandia), tan concurridas por los bañistas de la vecina Francia en la estación estival....”, la definía como una playa de una reputación merecida: “...larga de 1600 metros, deliciosamente situada entre una deliciosa vega y el pueblo de Algorta; bañada por las rizadas olas del mar Cantábrico, cuyas fresca brisa contribuyen a hacer más agradable un clima de suyo higiénico...”. De sus comunicaciones con Bilbao decían que eran: “...cómodas y fáciles...,...que se verifican por medio de un tranvía...”. Respecto del Balneario decían: “...esta montado a semejanza de los mejores de su clase en el extranjero, en el se pueden tomar baños de ola o de impresión, templados y medicinales, así como duchas a todas temperaturas...”, seguía aquella definición con algunos elementos que hacían de ella una zona de gran atractivo turístico: “...sigue luego el “Hotel Bilbaino”, provisto de suntuosos comedores, elegante casino, salón de baile y amenos jardines, divisándose en último termino algunos chalets particulares, edificados en los últimos cuatro años...”. Y ofrecía un bello gravado de aquella galería balnearia (ver fotografía inferior).

De esta Galería Balnearia de “Baños de Mar Bilbainos”, en un anuncio insertado en el diario “El Liberal” del 5 de Agosto de 1888, se decía: “...El establecimiento de Las Arenas se ha abierto al público encargándose de la cocina un chef muy cualificado. Cuenta con un servicio de baños fríos, calientes y duchas más completo que el de San Juan de Luz o Biarritz...”. Referían que ambos establecimientos contaban con medico; que en sus cercanías había otras fondas, chalets y habitaciones para arrendar; y que en Bilbao se preparaban grandes fiestas, una de ellas la titulaban: “...La bendición del Nilo en el reinado de unos de los faraones...”. Aconsejaban dirigirse a D. Andres Larrazabal (Administrador de aquel establecimiento).

El 31 de Agosto de 1890 en la revista ilustrada “La Última Moda” en una carta al director, una veraneante transmitía la siguiente impresión de la playa de Las Arenas: “...la playa de Las Arenas, una playa alegre, encantadora, y que tiene un carácter delicioso, es la playa de los niños. En pocas he visto tantos corriendo por la arenas como aquí. Aquí no hay lujo si no una vida familiar que encanta...,...si se desea bullicio y animación no hay más que meterse en el tranvía o ferrocarril (dos para escoger, uno en Las Arenas y otro en Portugalete) y marchar a Bilbao, donde nunca faltan fiestas...”.


El lunes 17 de Agosto de 1891 en el diario madrileño “La Correspondencia de España” aparecía la noticia de la subasta de las instalaciones del establecimientos de “Baños de Mar Bilbainos”, la cual se iba a celebrar el próximo día 10 de Septiembre, en la notaría bilbaina de D. Blas de Onzoño, por la cantidad de 350.000 pesetas, pagaderas al contado o en anualidades, con un recargo del 5%, con la condición de que el pago al contado mínimo fuera de 125.000 pesetas. Aquella finca disponía de un área de 102.589 pies cuadrados, aquella edificación costó en su día 160.000 duros. Sus instalaciones hoteleras contaban con grandes comedores y salones, 138 dormitorios con 257 camas. Anunciaban que si antes del 10 de Septiembre algún interesado por adquirir el establecimiento llegaba a acuerdos con su propietario D. Eduardo Aguirre la subasta sería parada.

Alguna de nuestras playas también fue utilizada como “Colonia Escolar”, durante los veranos. En la “Revista Católica” de Septiembre de 1911, se recogía la siguiente información respecto a las mismas: “...Bilbao envía colonias de niños a Lekeitio, Algorta, Busturia, Bermeo, Gorliz...,...de 20 a 50 niños suelen formar esto grupos, que viven un mes en cada sitio; y según sean, báñanse en el mar, óreanse en el monte, o se curan en la clínica...”. Respecto nuestra playa decían: “...Cada 9 días, van 100 niños y 100 niñas a la Playa de Ereaga, a tomar baños de mar. Salen por la mañana con sus maestros, se bañan y visten sobre la playa, se les reparte el desayuno, y corretean cuanto quieren, y al medio día retornan a sus casas. De este modo, han recibido tan útil auxilio higiénico, mil niños y mil niñas, en el presente año...,...a fin de asegurarse el resultado efectivo del veraneo, dos días antes de marcharse tállanse y pésanse en el ayuntamiento, operación que se repite al día siguiente de regresar...,...el resultado medio ha sido de tres kilos por niño y mes...”. A modo de chanza hablaban de que: “...algún maestro ganó cuatro kilos y medio...” !!Tal era la bondad del sol y mar de Erega!!.


En 1914 en la revista “Vida Marítima” quien se deshacía en elogios hacia el “Balneario de Igeretxe”, insertando una fotografía de aquellas instalaciones. Recogiendo los elogios de los veraneantes usuarios: “...Los agüistas y veraneantes encomiendan a la sociedad explotadora de dicho balneario, por el acierto que han tenido en llevar acabo el proyecto...”. Hacían hincapié en que ademas de estar realizado con arreglo a las técnicas más modernas, estaba realizado en hormigón.

En 1916 el diario “La Acción”, en su edición del 9 de Noviembre, se refería respecto a otra de nuestras playas, la de Ereaga: “...Rico es todo el litoral cantábrico en hermosa playas de incomparable belleza, y difícil, por tanto, señalar una cualquiera como superior a las demás...,...la Playa de Algorta llamada de “Ereaga”, es amplia, de suave pendiente, rodeada de bellos paisajes. Cuenta con un magnifico y cómodo balneario para baños calientes, y con una gran facilidad para sus comunicaciones. De cuarto en cuarto de hora salen tranvías para Bilbao...” , Recordaba también, como otro de los atractivos de la zona que: “...desde ellos se disfruta una visión de hermosos panoramas, marchando por la orilla del río Nervión...”. Completaba la información diciendo que eran numerosas las familias, que de otros puntos del estado, acudían deseando pasar sus días de estío, en una playa de aguas tan tranquilas y placidas. En la fotografía que ofrecían en su encabezamiento, definían la playa de Ereaga como: “...una de las más pintorescas y tranquilas del norte...,...y quizá como la mejor de todo Vizcaya...”. 

 
Muchas otras revistas y diarios dedicaron paginas a nuestras playas, pero sirvan estos tres flashes, para intuir la belleza de nuestras playas en aquellos tiempos.

viernes, 17 de octubre de 2014

BAÑOS DE MAR. LA MORAL EN LAS PLAYAS DE GETXO y -II-


Continuando con la anterior entrada, vamos a ver la evolución de las normas hasta llegar a nuestros tiempos. Ahora, por fortuna, no sufrimos aquellos castigos “corporales y mentales” que los hábitos de lana acarreaban a cuerpos y mentes en aquellos tiempos. 
 
Durante los siguientes años las normas se mantuvieron. Así, en 1928, además de reforzarse la normativa, se determinaba lo siguiente para todas ellas: “...Desde la terminación de los puestos de refrescos o último tinglado hasta los diferentes puntos de la playa, deberán utilizar los bañistas trajes completos, a excepción de los menores de 10 años que se pondrán culot...”, se establecía la obligatoriedad de: “...todos los bañistas deberán usar inexcusablemente, para desnudarse o vestirse, las casetas de baño...”. Para los menores de 6 años eran un poco menos estrictos. Se le permitía, siempre que fueran acompañados de sus progenitores o guardadores: “...hacerlo en los toldos que utilicen estos para su estancia en la playa...”. 

  
Respecto al tarje de trabajo de los bañeros y bañeras se determinaba lo siguiente: “...sus trajes de baño deberán extenderse desde el cuello a las rodillas...”, !Por fín el atuendo de baño encogía un poco, y empezaba a ser más cómodo!. El del bañero consistía en el típico (en la época), traje de dos piezas; y el de las mujeres podía ser análogo al anterior o en forma de túnica o bata cerrada, por la parte inferior. Mientras, seguía la prohibición de pernoctar en la playa a las mujeres. Se permitía tomar el sol en sitios acotados de las playas. El servicio de baños era a beneficio del Santo Hospital-Hospicio Municipal de Getxo. El importe de las multas por infracciones de elevaban a 5 pesetas la primera vez y de 5 a 50 en casos de reincidencia. 
 
En 1932, nada más comenzar la temporada de baños, el Arquitecto Municipal presentaba la siguiente propuesta: “...Habiendo comenzado la temporada de baños...,...vuelve a platearse, como en otros años el problema de molestias que algunos bañistas causan a las personas que desean disfrutar de forma pacífica de los encantos de las playas...”. Se quejaba que en el año anterior se había recibido protestas debido a que: “...desaprensivos que tomaban las playas como feudo...,...estableciendo en ellas sus juegos y exhibiciones...”. Solicitaba por otro lado que : “...no se prohíban los baños de sol...,...porque hay quien los toma por prescripción facultativa...”. Decía que aquellos baños eran de nueva costumbre, y eran introducidos en las playas de moda. No obstante, veía dificultoso, que los empleados municipales, pudieran distinguir entre la gente tumbada en la arena, aquellos que estaban: “...por enfermedad o los que lo hacían por moda...”, así que proponía que: “...se señale en las playas un lugar limitado para esos baños de acuerdo con los Inspectores de Sanidad...,...indicando áreas de “Baños de Sol para Hombres” y “Baños de Sol para Mujeres...”. Se establecían unas zonas limitadas en las playa de Arrigunaga (la zona entre el Cable y Cobo) y Ereaga (la zona entre la terminación del relleno, hacia Satistegi, y el muelle, pero retirada de este 10 metros (ver planos inferiores). 

  
El 1 de Julio de 1932 se establecía la siguiente normativa: 
 
PLAYA DE EREAGA
 
...se acotan dos zonas para baños de sol, una para hombres y otra para mujeres...,...para los Caballeros la zona comprendida entre la terminación del relleno y Urkijobaso, con una separación del camino peatonal de 30 metros; para las Señoras la zona la zona comprendida entre la caseta de cristales que sirve de almacén, bajo los chalets de la Vda. de Soltura, hasta las inmediaciones de la Grua Titan...”, en ambos casos la exposición al sol solo era hasta las 13 horas. Se advertía que la separación de sexos debía cumplirse con absoluta rigurosidad. 
 
PLAYA DE LAS ARENAS
 
Se prohibían los baños de sol en toda la playa, aduciendo que el espacio ocupado por la casetas, impedía establecer dos zonas diferenciadas para hombres y mujeres. 
 
PLAYA DE ARRIGUNAGA
 
Se establecía para los Hombres: “...la zona entre el limite de autorización para extracción de arenas y el final de la playa bajo el Molino de Axerrota.... Para las Señoras: “...la zona comprendida bajo el chalet de la Sres. de Guimon hasta la subida por la playa a la casa del Sr. Bengoa y las caseta de servicios...”. 

  
En 1935 aquellas normas se relajaron un poco, ya podían tomar el sol hombres y mujeres en la misma zona y se establecían zonas de juego, no así en cuanto a la vestimenta, que seguía marcada por cubrir el cuerpo. 
 
Año 1937, en el que los escritos se firmaban con los consiguientes “Vivas y Arribas...”, las normas para los bañistas se volvieron más rígidas, tanto para hombres como para mujeres, el traje de baño debía ser completo: “...cubriendo espalda pecho y costados, en el caso de los hombres con pantalón amplio de deporte...,...en el caso de las mujeres con sobre falda hasta la rodilla...”. Todos los bañistas debían de ir provistos hasta la orilla de sabana de baño, toalla u otro aditamento adecuado para cubrirse. No se permitía: “...en modo alguno tomar el sol en toda la extensión de las playas, ni tumbarse en traje de baño...”. 
 
En los años 40-50 las normas se fueron relajando, aunque a principios de los 50 aún se podía ver en las playas restos de aquellos bañadores, casi de cuerpo completo, incluso en los niños. 

 
 
Las normas de estancia en las playa de 1967 se recogían en la circular Nº 369, en las mismas se hablaba de “Normas de Moral Pública en Playa, Piscinas y lugares de Recreo”. En ellas se prohibía a todos los mayores de 14 años el uso de trajes de baño fuera de las playas, el uso de pantalón corto en ciudades y casco urbano. Las infracciones o la tolerancia se hacían extensivas a empresarios, encargados, padres o tutores y eran castigadas de acuerdo con el “Reglamento de Policía de Espectáculos y Leyes de Régimen Local de septiembre de 1941”. Los Gobernadores Civiles desarrollaban mediante normas complementarias aquellas ordenes. Pero ya el uso de trajes de baño había dejado de ser un sufrimiento para los bañistas. 

 
Desde principios de los 50 la moda europea, había ido ganando el terreno a aquellas horribles e incómodas vestimentas, y a pesar del escándalo, azuzado en muchas ocasiones por la jerarquía eclesiástica, en 1952 en un pueblo del mediterráneo español, era aceptado el bikini en las playas. Hasta aquí un repaso por aquellas normas de “Moral Pública”, que nos han acompañado desde tiempos afortunadamente ya pasados, ¿O no?.

miércoles, 15 de octubre de 2014

BAÑOS DE MAR. LA MORAL EN LAS PLAYAS DE GETXO -I-



Las normativas de baños en las playas de Getxo, la moral en cuanto a usos y costumbres, las zonas y formas de tomar el sol han ido variando a medida que las costumbres han evolucionado. Pero ahí quedan aquellas normas, para unos rígidas, para otros tacañas, que desde aquellos primeros años de los Baños de Mar en que los Balnearios fueron una de sus expresiones, los Ayuntamientos editaban en forma de Bandos.
 
En el siglo XIX los sectores de la burguesía urbana, en ciudades cada vez más saturadas, con problemas de hacinamiento y enfermedades derivadas de la falta de servicios sanitarios, hicieron que surgieran con gran fuerza tendencias médico higienistas, que junto a la alabanza que los medios de comunicación hacían de sus cualidades medicinales, provocaría la demanda de aquellos establecimientos de baños de mar, que en toda Europa empezaban a hacer furor. 
 
Así, en nuestro municipio, como decía en la anterior entrada, sobre una de las bañeras de Areeta-Las Arenas, aparecen de la mano de D. Maximo Aguirre Ugarte los “Baños de Mar Bilbainos” (1868), en Ereaga el “Balneario la Perla” proyectado por D. Antonio Arechavala (1886), el de Dña. Felipa Teresa Bustingorri Abasolo en Areeta-Las Arenas (1888), y más tarde el “Balneario de Igeretxe” proyectado por D. Antonio de Araluce (1913). Estos locales de baños fueron frecuentados por lo más selecto de la burguesía bilbaina. En estos establecimientos, sus terrazas estratégicamente preparadas para aislar de las miradas curiosas a los bañistas, eran los lugares que los denominados “pacientes” utilizaban para: “....tomar los baños de sol amparados de toda discreción y dentro de una perfecta moralidad...”. 

 
 
A medida que los hábitos fueron cambiando, y que las playas no solo servían para pasear, eso si vestidos, la moralidad, esa cosa que a lo largo de los tiempos tanto ha preocupado a las mentes conservadoras, se convertía en manos de los regidores municipales en “Bandos de Policía y buen Gobierno de las Playas”. Así, mientras que ya en el verano de 1878, y para las personas, se establecían los términos en los que era adecuado bañarse: “...Queda terminantemente prohibido desnudarse y vestirse al aire libre, siendo todos los puntos de esta playa lugar de reunión , de permitirse causaría rubor a las personas que en ella se encontraran...,...el traje de caballeros y señoras ha de satisfacer la más rigurosa decencia...,...siendo solo disculpable dicha norma a los niños menores de ocho años...”. Se establecían multas de 3 pesetas para quien contraviniera aquellas normas. Para evitar lo que se denominaba “cuestiones enojosas” se recomendaba la instalación de casetas de baño en las playas. 



 MODELO MODERNISTA DE 1890
El reglamento de playas de 1904, (ver la fotografía del reglamento más abajo), fijaba las normas de “Buen Orden y Decencia”, que debían de observarse en las playas y puertos de nuestra Anteiglesia. Así se fijaban las normas para hombres y mujeres (el orden también era importante), y se decía: “...Podrán bañarse en playas y puerto, indistintamente, hombres y mujeres con tal que lleven vestidos de lana cerrados del cuello a la rodilla...” !Se lo imaginan, uff que calor!, pero eso si, eran condescendientes con los más pequeños para los que se autorizaba: “...Por excepción se permitirá usar traje de punto a los menores de 12 años, y a los que vayan cubiertos de capa y sabana desde la caseta a la orilla y viceversa...”. 

 
También fijaba las obligaciones de los “Bañeros”, quienes debían de: “...tener numero suficiente de sirvientes mayores de 18 años, vestidos al igual que se indica para hombres y mujeres; que sepan nadar y acompañen dentro del baño a toda persona que reclame sus servicios...,...usar buenas maneras con los bañistas...,...colocar las tarifas de precios de los distintos servicios...”. La responsabilidad de los dueños de las casetas se establecía en: “....custodiar las alhajas y dinero que les fueran entregados por los bañistas...”, debiendo poner en conocimiento de la autoridad cualquier sustracción ocurrida en las casetas de baño. 
 
Otra de sus obligaciones radicaba en: “...poner en conocimiento de la autoridad el nombre de los individuos que pernoctaban en la playa para el cuidado de las casetas de baño...”. Para las mujeres la norma establecida era: “...Queda terminantemente prohibido pernoctar en la playa a las mujeres...”. Se prohibía también la condimentación de alimentos en las playas, tales como (churros, buñuelos etc..), solo autorizándose a quienes previo permiso municipal dispusiera de un establecimiento, cuyo lugar fijaba el Consistorio. 

   
Las casetas debían de estar perfectamente numeradas, provistas de asientos, perchas, espejo, palangana, agua y ropas de servicio. Debiendo de estar provistas de ruedas móviles, que facilitaran el desplazamiento hasta la orilla. Debían de ser desinfectadas dos veces a lo largo de la temporada de baños.
 
Los precios establecidos en aquellas instalaciones eran: 
 
- Por persona que utilizara la caseta: 0,25 pesetas.
- Por el mismo servicio, transportando la caseta a la orilla; 0,50 pesetas.
- Servicio traje de baño: 0,25 pesetas.
- Servicio de capa: 0,25 pesetas.
- Servicio de gorra o sombrero: 0,10 pesetas.
- Servicio de alpargatas: 0,10 pesetas.
- Servicio de sábana: 0,10 pesetas.
- Servicio de bañero para un solo bañista: 0,50 pesetas.
- Servicio de bañero para más de un banista: 0,25 pesetas. 
 
En la confección de aquellas normas intervinieron D. Candido de Arrola, D. Julio de Arrondo y D. Jose de Zubiaga. En la próxima entrada iremos viendo la evolución de aquellas normas que la moral de la época imponía a los habitantes de Getxo.

lunes, 13 de octubre de 2014

RITA LA BAÑERA


Los baños de mar en Areeta-Las Arenas, lúdica costumbre que viene desde el ya lejano Siglo XIX, de la mano de D. Maximo Aguirre Ugarte (1869) y de Dña. Felipa Teresa Bustingorri Abasolo (1888). Ambos locales de baños fueron frecuentados por lo más selecto de la burguesía bilbaina. De las campañas de promoción turística de aquellas las instalaciones de Areeta-Las Arenas en 1872, da fe el ofrecimiento que realizaron Ezequiel y Eduardo Aguirre al monarca Amadeo de Saboya, a quien en Agosto de aquel año, ofrecieron una parcela junto a sus posesiones para sus estancias veraniegas, urbanización que nacería con el nombre de “Villa Victoria”. En aquella invitación, refiriéndose a las bondades del lugar, decían: “...pretendemos que esta zona esté a la altura y comodidades de otros lugares de la costa francesa, para evitar que las familias acomodadas, se vayan a veranear a Arcachon, Biarritz o San Juan de Luz...”.

 
El Establecimiento de Baños, motor recreativo de las élites económicas, desapareció junto a la gran Playa de Las Arenas. Llegaba desde Churruca a la Bola (ver fotografía inferior). En 1898 desaparecería, pero su espíritu y sus maneras pasarían a formar parte del sustituto de aquel establecimiento de baños, el “Club Maritimo del Abra” que nacería en 1903. 

  
En la fotografía inferior podemos ver la propaganda insertada en 1883 en el diario catalán “La Vanguardia”, firmada por el administrador de “Baños de Mar Bilbainos” D. Andrés Larrazábal. La “Playa de Las Arenas”, a pesar de lo tranquilo de sus aguas, tuvo algunos percances, en los que tuvieron que intervenir los “Bañeros”. El 12 de Agosto de aquel año, tres temerarios jóvenes se adentraron en el mar, alejándose a gran distancia de la orilla. Al oír los gritos de auxilio, acudieron algunos bañeros en una lancha, pero no lograron rescatar más que a dos de los bañistas, el tercero, un joven bilbaino, pereció ahogado. Una hora más tarde el cuerpo del infortunado fue devuelto a la orilla por la marea. 

Llevaron el cuerpo al “Balneario de Felipa Bustingorri”, y tres galenos realizaron maniobras para tratar de volverlo a la vida, incluso le metieron en un baño caliente para reanimarlo, pero ya era tarde. El joven en cuestión, de apellido Navarro y domiciliado en la calle Belostikalle de Bilbao, perdía su vida en nuestra playa. Aquella noticia aparecía en el diario liberal conservador de Madrid “La Monarquia” el miércoles 15 de Agosto de 1888. 

  
Pero al hablar de bañeros, por fuerza no podemos dejar de recordar las casetas de baño. Pero también a una de las mujeres que regentó aquellas instalaciones en la Playa de Las Arenas, a Rita de los Remedios Martinez Allende “Rita la Bañera”, nacida en en el Puerto Viejo de Algorta, en la bajada de Aretxondo, el día 27 de Octubre de 1883, hija de Evaristo Martinez Talledo y de Vicenta Allende Sarria. Mujer de gran carácter y muy trabajadora, que regentó aquellas instalaciones hasta su desaparición de la vida pública. 
 
Es una pena que al hablar de esta mujer no se pueda presentar una fotografía en la que se vea con claridad su semblante. No obstante, y a pesar de que no se llega a ver su rostro, la única foto de que dispone de ella su familia, es la que aparece al pie de este artículo. 
 
Al hacer la entrevista a su nieta, Laureana Revuelta, lo primero que ha chocado con mis recuerdos, ha sido su edad. Conocí a Rita entre 1952-53. En aquellos años acudía a la playa con mis aitas, que eran amigos de su familia. Solíamos colocarnos muy cerca de la plataforma desde la que Rita dirigía el negocio veraniego. Mi recuerdo de esta mujer (Rita) es de una persona agradable, vestida de riguroso negro, con su pelo blanco recogido en un cuidado moño, pero que no representaba su edad en absoluto. 

 
Evaristo Martinez Talledo, padre de Rita, fue el primero de la saga familiar en dedicarse a esos menesteres. Casada con José Varela, hombre de origen gallego, tuvo sus más y menos con su progenitor, quien llegó a desheredarla por casarse con un foráneo. Rita no fue mujer que viajara mucho, ni conociera lugares tan próximos geográficamente como Donosti, pero de joven y motivado quizá por aquel desencuentro con su padre, emigró con su esposo Jose Varela, carpintero de profesión, a Sudamérica. 
 
El matrimonio Varela-Martinez partió con sus dos hijos mayores para ganarse la vida. Retornaría años más tarde con otros cuatro vástagos. Mujer orgullosa de sus orígenes y de haber visto mundo, solía decir: “...Yo soy Vasca, no conozco San Sebastian pero tengo dos hijos, de Argentina y de Chile...”. A su vuelta se quedo junto a su padre, a quien cuidó hasta su fallecimiento, y heredó el negocio de casetas de baños. Su nieta Laureana aún conserva en casa aquel testamento. Rita y Jorge vivieron en la calle Joaquín Arellano Nº 7 (Las Arenas), tuvieron 6 hijos Bibi, Aurora, Laura, Evaristo, Vicenta y Rita.

 
 
Mujer muy activa, Rita tenía a su cargo casetas de baño, toldos, sillas, maromas, todo lo necesario para atender a los bañistas. Comenzaban a colocar aquellas instalaciones a mediados de junio y estaban hasta pasado el 20 de setiembre. Trabajaban con ella dos bañeros. Uno de ellos sobrino suyo de Algorta. Para cobrar los toldos repartía unos tickets de papel. Algunas familias tenían todos asignados de forma permanente, Laurena, su nieta recuerda: “...Luego era yo quien tenía que ir a cobrar a las casas de aquellos ricachones, y las doncellas me decían “!!Es que no está la señora!!”, “Venga mañana” .”Todo era dar largas para no pagar...” Eran familias que mandaban por delante a las añas y a las señoritas inglesas con los niños y exigían: “...!!Rita que no han puesto el toldo para los niños!!...”. Tenía una autentica guerra con las añas. De ellas solía decir “...!Estas Bermeanas...!...” Porque aquellas cuidadoras eran de Bermeo. Respecto al cuidado de las ropas, comenta su nieta: “...Alguna vez, algún amigo de lo ajeno robó algunas ropas dentro de los toldos...”. 

 
Los bañeros ayudaban a Rita a vigilar, poner y quitar los toldos, aunque por su fuerte carácter, a veces era ella quien se enfrentaba con más brío a aquella tarea. Sobre todo cuando veía alguna nube por el mar. Entonces mandaba a sus empleados al trabajo de desmontar los toldos. La experiencia de largos años a pie de playa hicieron de ella una autentica meteoróloga. A voz en grito, avisaba a sus empleados: “...Que viene agua, hay que quitar los toldos...” Sus ayudantes solían hacerse los remolones, y era ella quien primero emprendía el trabajo de quitar las sillas y toldos. Mientras que los bañeros sacaban el bote salvavidas del agua. 
 
Rita vivía con el tiempo. Como una autentica meteoróloga, para las siete de la mañana ya estaba en la playa. Las gentes de los chalets del muelle y Las Arenas, solían fijarse si había colocado los todos o no para saber el tiempo que iba a hacer. El que los pusiera o no era síntoma de buen o mal tiempo. El marqués de Barrio Lucio, que vivía en un chalet cerca de la Iglesia de Las Mercedes, solía decir “...hoy mal tiempo, Rita no ha puesto los toldos...”. 
 
Alquilaba bañadores a quien quería bañarse y no disponía del equipo necesario. Mujer muy emprendedora, incluso hacia con sus propias manos aquellos bañadores que luego alquilaba. Fue en la época en la que estaban de moda las faldas en los bañadores de las mujeres. Durante los inviernos cosía a mano aquellas vestimentas veraniegas. Alguna de sus hijas y nietas solían ayudarla en la playa. Para guardar aquellos útiles (casetas, sillas, toldos), al principio solían utilizar los baños de la playa, más tarde compraron una lonja en la calle Artekalle (Areeta). 

Entre las casetas de baño, había una cedida por el Ayuntamiento para cuando venían los niños de “La Misericordia” de Bilbao, para disfrutar del sol y las tranquilas aguas de nuestra playa. En 1922 la casa de “Las Irlandesas” estaba próximo a la playa. Más tarde compraron el solar junto al transbordador de Areeta-Portugalete. Aquellas monjas acudían a la playa a las 8 de la mañana envueltas en sudarios largos y unos bañadores parecidos a los camisones de manga larga. Y vestidas como fantasmas se adentraban en el agua con sus cabezas cubiertas con gorros de baño. Laureana, su nieta, recuerda que acudía a la playa a ver aquel espectáculo con la excusa de llevar el desayuno a su amama. Otros famosos asiduos a aquella playa, en los años 50, eran los jugadores del Athletic (Canito, Panizo, Iriondo,...), también solían acudir los actores de teatro cuando venían a Bilbao. 

 
Ya en 1955, en una publicación local “El Boletín Parroquial” de Las Arenas, decía Rita: “...de 16 años a esta parte se ha notado el cambio...,...yo tengo trajes de baño para alquilar, pero como tienen falda, las chicas no los quieren...”. Ella notaba los cambios que se estaban produciendo en las costumbres, costumbres que poco a poco hacían que servicios como el que ella prestaba fueran decayendo. Decía : “...Ahora se desnudan fuera de las casetas porque llevan el traje de baño puesto...”. 

 
En 1957 en un viaje que realizó a Bilbao el ciudadano Juan Carlos de Borbón, tuvo un pequeño encuentro con Rita, y le saludó en el muelle de Portugalete. La prensa local confundía el lugar, a pesar de lo claro de la fotografía, identificando el lugar como Las Arenas (ver fotografía superior). La actividad de las casetas de baño desapareció de la playa de Areeta-Las Arenas hacia finales de los 60.