MEMORIAS DE GETXO

viernes, 20 de diciembre de 2013

LLEGAN LAS NAVIDADES


Llegan las Navidades y con ellas, como todos los años, empiezan a iluminarse las calles y a apagarse las conciencias. Fechas cargadas de significados religiosos para los creyentes. De celebración del solsticio de invierno para los no creyentes. De sufrimiento para quienes han perdido a un ser querido o para quienes lo tienen lejos. De recuerdo de los días pasados de la niñez.

Fechas en las que desde las cárceles y los hospitales; desde las calles, aquellos que sin hogar duermen envueltos en cartones; desde las guerras, desde los heridos por esas cuchillas “no agresivas”, de quienes buscando poder vivir, tienen que huir de sus países; desde el maltrato, desde el abandono en residencias, desde el paro, y el desahucio de la vivienda; desde las colas de los comedores sociales, aparecen entre nosotros días de desgarro, de sollozos, en las colas de la caridad.

Momentos en los que el despilfarro y el festín comercial, ese derroche de cosas superfluas, cubre de gélido manto muchas conciencias, mientras otros no tienen que llevarse a la boca. En suma una contradicción entre la opulencia y la necesidad, de la que quizá, unos de forma consciente y otros inconsciente participamos todos.

Dejo esta reflexión para todos, para mi el primero, porque ya va siendo hora de rebelarse contra tanta pobreza, y hacer algo en favor de tantos ciudadanos que mal viven, que no tienen ni lo básico, no ya para llegar a fin de mes, sino para poder empezarlo.

Y ahora si, quiero dejaros a todos mi felicitación y que estas fiestas sirvan para que pensemos mas en los demás y nos atrevamos a dar algún paso por ellos. A propósito, y aunque también esto forma parte de esa contradicción, desde hoy día 20 hasta el próximo 7 de Enero del 2014, comienzo mis vacaciones navideñas, por lo que no estaré con vosotros hasta esa fecha.

Me despido por este año con uno de mis temas preferidos de navidad, y que con el frío que nos ronda, esta mas que justificado:

Hator, hator mutil etxera,
gaztainak zimelak jatera,
Gabon gaba ospatutzeko
aitaren ta amaren ondoan.

Ikusiko duk aita barrezka,
amaren poz atseginez.
Eragiok mutil aurreko danbolinari,
gaztainak erre artian,
gaztainak erre artian,
txipli, txapla pun.
Gabon gaba pozik igaro daigun.


Ven muchacho a casa, ven
a comer castañas pilongas,
a celebrar la Nochebuena
junto al padre y la madre.

Verás al padre reír
con la alegría y la dicha de la madre.
Muchacho, dale vueltas a ese tamboril
mientras se asan las castañas
mientras se asan las castañas,
Txipli, txapla, pun.
Que pasemos una feliz Nochebuena.

ZORIONAK eta URTE BARRI ON

miércoles, 18 de diciembre de 2013

EL MERCADO DE LA PLAZA y -II-


El día pasado dejábamos esta entrada, al comienzo de los encendidos debates, que provocó la decisión de cambiar aquella decisión de compra, de los terrenos para la Plaza del Mercado de Algorta. En esta entrada veremos aquellos conflictos y la finalización de las obras.

Aquel acuerdo provocaría algunos conflictos que derivarían en enfrentamientos y comentarios acerca de la actitud del Sr. Begoña, que requerirían, primero de su alejamiento temporal mientras se aclaraban las acusaciones de las irregularidades en el precio de compra de aquellos terrenos, hacían referencia a ventajas por parte del Sr. Begoña. 
 
El 30 de Octubre se edita un decreto solicitando al Sr. Guillermo Ibáñez aclaraciones a una carta dirigida al primero en la que se decía “...acaba de enterarse que el terreno cuya opción de compra dio al Sr. Begoña, es para el Ayuntamiento, y que se ha ofrecido el precio de 4,75 pesetas el pie cuadrado, porque no quisiera se confirmase esa referencia, porque siempre el señor Begoña, había dicho que el terreno era para el. Y que en base a dicho supuesto había dado ventajas para que pudiera sin prisa realizar valores, extrañándole el sobreprecio del terreno, porque no había considerado a dicho señor como intermediario...”. En dicho decreto se nombraba como Juez Instructor a D. Miguel Garteiz. Tras varios careos, el 19 de Noviembre, el Juez manifestaba el correcto proceder del Sr. Begoña, dando por terminado el expediente. 

 
No obstante, el Sr. Begoña consideraba que la calumnias, que a su parecer había sufrido, podían haber tenido contenido político. Acusaba al Sr. Uriarte de haber sido el propagador de las mismas, y pedía que se aclarara el asunto del sobreprecio. El Alcalde accedió a llamar a declarar al Sr. Uriarte. Esto provocaría no solo la intervención de dicho señor, ya que en el transcurso de la declaración afirmaría que “...en una reunión, que había mantenido con los Sres. Eusebio Muñoz, José Iturregui y Saturnino Isusi, había oído decir al primero que el precio ofrecido por el Sr. Begoña al Ayuntamiento era de 4,75 pesetas el pie, mientras que el de oferta de compra había sido de 4,25 pesetas el pie...”. 
 
Por lo que también fue llamado a declarar el Sr. Muñoz, quien se negaría a hacer ninguna manifestación y a firmar el acta. El Consistorio, en vista de aquellos hechos, pidió un informe en derecho al letrado Sr. Jesús María de Leizaola, por si la corporación pudiera verse afectada por aquellos hechos. En dicho informe el letrado afirmaba que la corporación solo podría verse afectad de modo indirecto.

 
El 12 de Noviembre de 1931, varios propietarios encabezados por Dn. Juan Bautista Uríbarri, Julián Bilbao y José Uribarri, solicitarían al Ayuntamiento, que se desechara aquel emplazamiento, volviendo a la primitiva opción de compra. El 16 de Noviembre de 1031 se firmarían las escrituras de compra de los terrenos de D. Guillermo Ibáñez y Dña. Matilde Bolíbar. Se realizarían gestiones de compra con otros propietarios, para mejorar los accesos. Entre aquellos estaban los herederos del Sr. Elustondo y Dña. Micaela Bilbao. Con la segunda el consistorio firmaría un convenio, por el que la misma cedía de forma gratuita, una franja de terreno. A cambio el Ayuntamiento realizaría un muro a lo largo de la propiedad de dicha señora, permitiendo a dicha señora construir a lo largo del mismo cuantas edificaciones estimara conveniente. 
 
El 30 de Agosto de 1935, el Ayuntamiento se dirigiría a la Junta Nacional del Paro, acogiéndose a dicha ley “Ley de Paro de 25 de junio de 1935” (conocida posteriormente como Ley Salmón, que perseguía luchar contra el desempleo y que garantizaba ventajas fiscales a los empresarios de la construcción), para poder construir dicho Mercado. El 21 de Noviembre de dicho año, el Ministerio de Trabajo, a través de dicha Junta, subvencionaba con 76.303,47 pesetas la construcción del edificio. Aquella edificación fue adjudicada el 5 de febrero de 1936 a D. Gerardo Marquijana por 220.800 pesetas. 

 
El Golpe de Estado de 1936, interrumpiría las obras, inaugurándose oficialmente la Plaza del Mercado el 3 de Enero de 1939, con las obras aún sin concluir. La última liquidación de obra se realizaría el 28 de Febrero de 1940. En Marzo de 1947 se adquirían los bancos para la venta de quesos y frutas. El presupuesto para la escalera de acceso al sótano se realizaría en Mayo de 1948. 
 
Aquellas obras permitirían terminar definitivamente el mercado, que hoy vemos situado entre las calles Trorrene y Urgull, próximo a las Oficinas de Correos y Telégrafos, que en Marzo de 1935, verían los primeros pasos para su construcción. Pero esto será tema de otra entrada posterior.

lunes, 16 de diciembre de 2013

EL MERCADO DE LA PLAZA -I-


El Mercado de la Plaza en Algorta. Primero estuvo ligado al antiguo Ayuntamiento (San Nikolas). En él se realizaba la venta de pescado, frutas y verduras. Por aquella época (hablamos de mediados del Siglo XIX), esa plaza recibía el nombre de “Plaza del 16 de Junio”. La vendeja se realizaba en la misma plaza, y cuando arreciaba la lluvia, se celebraba bajo los soportales del actual frontón. 
 
Algún tiempo después, a medida que Algorta crecía, otro mercado comenzó su andadura en la Plaza de San Ignacio, frente a la puerta principal de la Iglesia. Ambos mercados eran insuficientes y se cayó en la necesidad de crear una plaza de abastos que diera satisfacción a las necesidades del barrio. Para entonces ya se había creado una preciosa plaza de abastos en el barrio de Areeta-Las Arenas. 

 
Ya en 1864, más concretamente el 30 de Mayo, varios ediles, ante las inclemencias climáticas que hacían que vendejeras y beseras sufrieran aquellos temporales, propusieron en un pleno, que para protegerse del mal tiempo, se construyeran unas tejavanas. Aquellos tinglados debían de estar anclados a la pared. 
 
Tras aprobarse dicha moción, el consistorio designó al maestro de obras D. Juan Antonio de Menchaca, para que bajo la dirección del entonces arquitecto municipal D. Juan Blas de Hormaechea, realizase el proyecto para su construcción. 
 
En Octubre de aquel año, se presentaron los planos y el presupuesto para la obra, que ascendería a 17.455,25 pesetas. Fue sacado a subasta, la misma recayó en D. Joaquin de Urizabel. La recepción de las tejavanas se realizaría el 29 de Febrero de 1872. 

 
No sería hasta el siguiente siglo, cuando un 5 de Diciembre de 1928, el consistorio decidiría pedir al arquitecto municipal, un informe sobre la posibilidad de construir un mercado en la zona de Alango, en unos terrenos propiedad de los Sres. Adecoa y Cortina, y ver si era posible que dicho edificio albergara las oficinas de Correos y Telégrafos. EL 25 de Septiembre de 1930 se crearía una Comisión Municipal para llevar adelante dicho proyecto. El 30 de Septiembre, en una reunión de la comisión, se acuerda que el arquitecto municipal, realice unos planos de unos terrenos situados entre las propiedades de D. Vicente de Saitua y la línea del ferrocarril. 
 
El día 2 de Octubre de 1930, el entonces arquitecto municipal Dn. Antonio de Araluze, emitía un informe en el que expresaba la necesidad de construir una Plaza de Mercado en el barrio de Algorta. En dicho escrito afirmaba que “...la vendeja que se venía realizando, tanto en la “Plaza de la Constitución” (San Nikolas), como en San Ignacio, desdecía la importancia y categoría del pueblo...”. Y proponía que el mismo se edificara en la zona comprendida entre el Casino, el Asilo Hospital, la línea de ferrocarril y la calle Amesti. Proponía que dicha edificación, supusiera la ejecución de una calle, desde la plazuela del Casino hasta las estaciones de Algorta y Neguri. 

 
El 9 de Octubre de aquel año, el consistorio tomaría en consideración aquella proposición. El 9 de Enero de 1940, el arquitecto municipal, presentaba el plano de la zona en la que se podría edificar dicho mercado, que a su vez llevaba incorporado un frontón. Tras un informe favorable de la comisión de Fomento, el 9 de Junio de 1931, se aprueba dicha propuesta. 
 
Tras varias gestiones con los propietarios de los terrenos, el 29 de Septiembre de 1931, el Consistorio, a propuesta del capitular D. Felix de Begoña, acordaba, sin embargo, desechar los terrenos anteriores y adquirir los de D. Guillermo Ibáñez y Dña. Matilde Bolibar, cuya opción de compra estaba en manos del anteriormente citado Sr. Begoña. Tras algunos encendidos debates que tuvieron lugar el 7 de Octubre de aquel año, en los que intervendrían los concejales Sres. Sánchez, Lasa y Bringas, se acordaría ratificar el acuerdo anterior. 

En la próxima entrada veremos las consecuencias de aquel este acuerdo, y la finalización de aquellas obras, que darían lugar al centro comercial de referencia de la época.

viernes, 13 de diciembre de 2013

TAMARISES-II-


Como colofón a la entrada que realicé sobre el “Hotel Tamarises”, el miércoles 6 de febrero de 2013, traigo a estas paginas algunas fotografías relacionadas con la vida del establecimiento, y de las personas que por distintos motivos formaron parte de su entorno. 
 
En esta primera fotografía podemos ver a Begoña Lazcano, junto a Mari Carmen, gobernanta del mismo, a las puertas del Hotel. 

 
La segunda fotografía es una imagen familiar de Dolores Otazua, hija de Begoña, junto a su padre, el eminente cirujano, ya fallecido, Juan Ignacio Otazua, su esposa y un hermano de Juan Ignacio.

 
La tercera fotografía corresponde al matrimonio Jesus Lazcano y su esposa Susana Menéndez. 

 
La cuarta imagen muestra una intervención quirúrgica del doctor Juan Ignacio Otazua, médico excelente y bellísima persona. Era hermano de Honor de la Orden de San Juan de Dios. Operó desinteresadamente todos los miércoles por la tarde en dicho hospital hasta que se jubiló. El Hospital pasaría a depender de Osakidetza, dejando de ser una Institución Benéfica de la Fundación Aguirre. 

 
La quinta toma corresponde a una vista aérea del Hotel Tamarises. 

  
En la sexta fotografía, las hermanas Otazua. Una de ellas en el coche de niños, a la entrada del hotel. 

 
La séptima, enseña algunas monedas que se utilizaron en el hotel, fotografiadas gracias a un coleccionista amigo. 

 
Hasta aquí, un esbozo fotográfico del establecimiento hotelero, que gracias a Dolores Otazua, he podido añadir a su historia de ochenta y un años establecido en la algorteña playa de Ereaga.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

LAS ESCUELAS DE SARATXAGA y -II-


En la última entrada prometía contar el proceso de construcción de las “Escuelas de Saratxaga”. Fue como sigue: 
 
El 12 de junio de 1929, el Consistorio aprobó la creación de unas escuelas nacionales y designaba a D. Francisco de Aldecoa para que se encargara de la gestión de adquirir un terreno para su edificación. A continuación se crearía una comisión para fijar las condiciones que debía reunir dicho emplazamiento. Dichas condiciones fueron aprobadas el 5 de Febrero de 1930. 
 
En las condiciones, aparecen el “Banco Agrícola Comercial” y Julián Iturregui Bilbao como ofertantes de los terrenos. El Banco proponía uno de 40.000 pies cuadrados y Julian Iturregui, otro situado en Saratxaga. Tras pasar por manos del arquitecto municipal, este emitiría un informe favorable a la adquisición del terreno de Julian Iturregui. 
 
El 5 de Febrero de 1931, la Comisión Municipal Permanente acordaba la adquisición del terreno del Sr. Iturregui por 16.228,80 pesetas. A continuación, el 14 de Agosto de 1931 se acordaba la creación de dos escuelas unitarias, una de niños y otra de niñas. 

  
El 27 de aquel mes, el arquitecto municipal presentaba un plano del terreno. En dicho documento se indicaba que tenía una superficie de 3.126,11 metros cuadrados. En la descripción del terreno, se fijaban los lindes del mismo. Así, podemos leer: 
 
...linda al Norte con el camino de Cientoeche; al Sur con la propiedad del Sr. Saitua; al Este con el resto de la propiedad del Sr. Iturregui y al Oeste con las propiedades de los Sres. Pinuaga y Larrea...”. 
 
Finalmente, el terreno fue adquirido por la cantidad de 16.150,60 pesetas. 
 
Para el proyecto de edificación se presentaron varios modelos. Se aceptó uno por un montante de 45.020,92 pesetas. El 25 de Enero de 1932 se sacaba a subasta, fijando como fecha para la misma el 11 de Febrero de aquel mismo año. A dicha subasta se presentaron ocho licitadores, adjudicándose las obras a D. Deogracias Inchausti, por un monto de 38.170 pesetas. 
 
La construcción de la escuela se terminó en Octubre de 1932. Como en todas las obras, el precio no fue el establecido en la subasta, ya que por las mejoras realizadas finalmente su coste fue de 41.004,49 pesetas. La recepción de aquel edificio se realizó el 11 de enero de 1933. 
 
Se continuaron realizando gestiones, a fin de conseguir las subvenciones del Estado, quien el 7 de Abril de 1936, acodaría aportar la cantidad de 30.000 pesetas. 
 
En 1932 la media de alumnado de aquellas escuelas era de 50 en cada nivel de niños@s. Siendo las maestras titulares Dña. Rosario de Larrinaga y Dña. Gregoria de Zubia y el maestro Dn. Marcelino de Urtasun, casualmente los tres vecinos de Getxo. 

 
Todavía son recordados por antiguos alumnos como maestros ejemplares tanto en su enseñanza como en su comportamiento. Los tres fueron purgados por las autoridades franquistas en el año 37. Sin menosprecio de Don Marcelino y Dña. Rosario, habría que señalar la figura de Dña. Gregoria Zubía, que siguió impartiendo clases en su domicilio. 

Fueron varias las generaciones de bachilleres que deben su titulación a su empeño y dedicación, así como docenas de niñas y niños que aprendieron a escribir correctamente a base de dictados del Quijote.
En esa fechas se compuso un listado con los nombre de los niños, su año de nacimiento y casa/baseri de procedencia. Los años de nacimiento iban desde 1919 a 1928. En las fotografías inferiores podemos ver aquella relación de niños@s: 
 
Listados correspondientes a Dña. Gregoria Zubia 

 
Listados correspondientes a Dña. Rosario de Larrinaga


Listados correspondientes a Dn. Marcelino de Urtasun

Hasta aquí una pequeña reseña sobre la historia de este singular edificio, enclavado en un lugar en el que todavía se puede oler el humus del original campo getxotarra y en el que gran cantidad de niños@s, realizaron sus primeros contactos con las Letras, la Música y las Ciencias. Como se puede comprobar, el edificio guarda las líneas de las escuelas populares que se edificaron en tiempos de La República.


lunes, 9 de diciembre de 2013

LAS ESCUELAS DE SARATXAGA -I-


Todas las cosa que crea el ser humano crecen y se desarrollan en un contexto determinado. Los hombres y mujeres que las continúan son las que pueden modificar los vicios mediante los que fueron alumbradas. Una de estas obras fueron las llamadas “Escuelas de Saratxaga”. Estas escuelas están situadas en la carretera de Cientoetxe (Getxo). 
 
Aunque ya hablaba de ellas en la entrada del viernes 7 de Junio de 2013 en la entrada que denominaba “Las Escuelas de Barriada”, vuelvo a traer a esta pagina dichas escuelas, porque creo que su historia quedó algo incompleta. 
 
EL CONTEXTO: 
 
Sus inicios hay que situarlos en el momento en el que la Junta Local de Primera Enseñanza, en su sesión del 6 de Agosto de 1928, propuso que se solicitara a la Diputación de Bizkaia, la creación de unas Escuelas de Barriada en Santa María de Getxo. El pleno municipal aceptó aquella propuesta el 31 del mismo mes.
 
El 26 de Febrero de 1929 inicia las gestiones para la adquisición del terreno para las escuelas. El 27 de septiembre del mismo año, el arquitecto municipal presentó un anteproyecto para aquel edificio escolar. El 30 de Febrero la Junta Local aprobó el proyecto, pero desechaba la idea de que fuera una “Escuela de Barriada”. 
 
A pesar de que las mismas, que habían sido creadas por la Diputación de Bizkaia a raíz de la Moción Gallano de 1919, supusieron un avance en la reducción de los altos niveles de analfabetismo existentes en la época, sobre todo en las zonas rurales y los barrios minero-industriales. Y que otro de los méritos de aquellas escuelas había sido un importante avance de la enseñanza en euskera. 

 
Estas escuelas pensadas en su día como auténticas escuelas vascas, fueron sometidas a cambios en función de políticas educativas emanadas de los distintos integrantes de las Diputaciones. Para su comprensión, hay que situar los hechos en la época en que se desarrollaron: 
 
Era la época de la Dictadura del General Primo de Rivera (1902-1931). La dictadura trajo la disolución de todos los ayuntamientos; el cese de todos los concejales, que fueron sustituidos por juntas de vocales, elegidas entre los mayores contribuyentes, cuyo afán monolinguístico era notorio. Además, la escuela era un centro educativo de primer orden, vigilada por el Estado y ayudada en la tutela de las costumbres, especialmente por la Iglesia (que desde la Ley Moyano imponía el control religioso de párrocos sobre aquellas), y que fue instrumentada, desde un principio, por el Directorio Militar. 
 
Figuraba como Presidente de la Junta Municipal de Getxo D. Luis Urresti Campuzano, (Acción Española), que gobernaba el Consistorio Getxotarra. 
 
Era Diputado General de Bizkaia D. Esteban Bilbao Eguia, quien fue presidente de la influyente Acción Católica de Bizkaia (hasta 1933) y líder de la Comunión Tradicionalista, implicado en la “Sanjurjada” del 10 de agosto de 1932 (primer levantamiento armado contra la República), quien durante el Golpe de Estado integró la junta política de FET y de las JONS (1936-1939). 

 
En ese contexto hay que situar el rechazo de quienes ostentaban el Consistorio Getxotarra, hacia aquellas escuelas que nunca vieron con buenos ojos. Así, aquella Junta de próceres instruiría un expediente para convertir el proyecto de escuela de barriada en “Escuelas Nacionales”, más afines a su concepto ideológico de la educación. Las escuelas iban a tener dos secciones, una de niños y otra de niñas. 
 
En la próxima entrada veremos los pasos que se dieron para la edificación de las escuelas del barrio de Saratxaga.

viernes, 6 de diciembre de 2013

EL CUENTO DE DICIEMBRE DE RAPHA BILBAO


Otro mes mas, llega hasta nosotros una maravilla literaria. El cuento mensual de mi buen amigo Rapha Bilbao. Si poder disfrutar de su charla, de su inmenso mundo interior es una suerte, leer sus cuentos, sus libros, es una experiencia enriquecedora.

Como acertadamente escribe Rapha “La historia iba de violencia de género..., pero unos cómicos se metieron en el departamento del tren y me torcieron el cuento”, nada mejor que al pluma del artista para resumir su cuento del mes.

Poco mas queda por decir, salvo animar a todos los que seguís esta pagina, a visitar y sobre todo leer, estas autenticas obras de arte, que son esas joyas de la literatura, con las que, de forma desinteresada, nos obsequia todos los meses este gran escritor Getxotarra. Que como es habitual en sus últimas narraciones, aparece ilustrado por el espléndido dibujante Alex Orbe.

Para enlazar con sus cuentos ver: http://raphabilbao.blogspot.com.es/

miércoles, 4 de diciembre de 2013

EL RACIONAMIENTO Y EL ESTRAPERLO


La década de los cuarenta, tras el golpe de estado de Franco, estuvo marcada, por la represión y el exilio. Pero una de las cosas que afectó a la mayoría de la población fue la situación de miseria en que vivió sumida. Aquellos años quedaron grabados en la memoria colectiva como momentos de escasez, penuria y en definitiva, de miseria generalizada. 
 
Poder asegurase la subsistencia exigió un esfuerzo extraordinario de recursos, de tiempo e imaginación que los sectores más desfavorecidos (la mayoría), apenas pudieron conseguirlo. Las largas colas en los escasos y mal abastecidos establecimientos, denominados en aquella época “coloniales” (ultramarinos), constituyen una realidad insoslayable. 
 
Con los salarios reducidos y estancados, la escasez y carestía de los alimentos, adquirió tintes dramáticos. El 14 de Mayo de 1939 se establecía un sistema de racionamiento de artículos de primera necesidad para asegurar el abastecimiento a la población. Mediante una política de intervención general, el decreto del 28 de Junio de 1939, se fijaban las cantidades que serían entregadas a precio de tasa. 
 
Las raciones variaban si se trataba de mujeres, de mayores de 70 o de menores de 14 años. Para los dos primeros, la ración era el 80% de la de un hombre adulto, mientras que para los menores era del 50 o 60% del mismo. El racionamiento que se estableció en un principio fue de carácter familiar, pasando mas tarde a ser individual. 

 
Para tener derecho a la adquisición de aquellos artículos de primera necesidad era imprescindible estar en posesión de una cartilla denominada “Cartilla de Racionamiento”. Se establecían tres tipos de clasificaciones: 
 
La de primera, la de segunda y la de tercera, que correspondía a sectores de mayor a menor poder adquisitivo. Había un aporte especial de suplementos de cupones para quienes por su trabajo (principalmente minero), lo precisasen y entonces la venta se hacía en economatos. Pero en situaciones de empeoramiento, se pedía que las raciones se cediesen a éstas personas. 
 
Para ello, mediante un Decreto del Ministerio de Industria y Comercio del 28 de Junio de 1939, se fijaban las raciones. Por ejemplo, para un hombre adulto se establecían en ”...400 gramos diarios de pan, 250 gramos de patatas, 100 gramos de legumbres secas (arroz, alubias, garbanzos o lentejas); 5 decílitros de aceite, 10 gramos de café, 30 gramos de azúcar, 125 gramos de carne, 25 gramos de tocino, 75 gramos de bacalao y 200 gramos de pescado fresco...”. 

 
Para la mayor parte de los productos y en particular para el pan, leche en polvo, carne (que era sustituida principalmente por tocino), chocolate y la sal, se impuso un nuevo sistema de racionamiento en el año 1941. La política de distribución de raciones por persona fue claramente insuficiente. La población pasaba hambre. 
 
En aquellas condiciones, la población se vio obligada a recurrir al mercado negro “estraperlo” (comercio ilegal de artículos intervenidos por el Estado o sujetos a tasa), la picaresca (la venta o reventa), para proveerse de alimentos básicos. Los precios en dicho mercado eran desorbitados. Adquirían unos niveles imposibles de alcanzar para la mayor parte de la población. El estraperlo, aunque ilegal, estaba tolerado y era una salida a la crisis de alimentación de la época. 
 
También el estraperlo afectaba a algo tan básico como la salud. En la posguerra, la penicilina se conseguía muchas veces pagando cantidades inimaginables por unas dosis de esperanza. 
 
Se hacía estraperlo en los barcos que entraban a puerto; comprando en zonas rurales para vender el género en las ciudades. Para burlar los controles de fielatos y carabineros se arrojaba el género comprado desde el tren antes de llegar al punto de destino. Otros iban por el monte a las provincias limítrofes de Burgos o Santander. Fue famoso el tren llamado “el hullero”, de La Robla. Los alimentos adquiridos los traían bajo los asientos. 

 
El censo del racionamiento superaba al de los habitantes del país en un millón de personas, debido al fraude de tener varias cartillas y a la inclusión de difuntos. En 1943 la cartilla empezó a ser individual. Así todo, el número de consumidores del racionamiento superó en 100.000 personas al del censo de población. 
 
Además de las restricciones alimentarias existía otra que afectaba a los fumadores: la cartilla de racionamiento para el tabaco. Los mayores de 18 años podían adquirir la “cartilla de fumador” con sus correspondientes cupones. Se decía que “...como los certificados de defunción tardaban en llegar a los estancos, fumaban hasta los difuntos...” También la picaresca existía con el tabaco “...algunos que no fumaban, compraban un cuarterón o tres capachas (tabaco de liar con palos que rompían el papel de fumar) o varios paquetes de “caldo de gallina” y los cambiaba por una hogaza de pan de estraperlo en el mercado negro...”. 
 
El 20 de Mayo de 1943 se publicaba en la prensa de todo el territorio que “...Durante la tercera decena del mes...,...se procederá a la entrega de cartillas individuales de racionamiento...” Se daba a conocer a la población los requisitos necesarios para obtener las cartillas. Respecto a los lugares para adquirirlas se especificaba que serian las tiendas de ultramarinos, economatos, cooperativas y panaderías. 
 
También el sexo estuvo comandado por el hambre. En algunas zonas de “vida alegre” de Bilbao, los falangistas que se dedicaban al estraperlo se enriquecieron obligando a prostituirse a las esposas de los presos a cambio de un puñado de comida. 

 
Pero la cartilla de racionamiento fue, sobre todo, una ofensa al más humilde. No había suficiente información para usarla, y lo que aún era peor, no había dinero para adquirir los alimentos más elementales como podían ser el pan, aceite, azúcar o sal. 
 
Tanta era la necesidad y el hambre, que algunos sectores de la población, se vieron en la imperiosa necesidad de revivir a los muertos. Así en 1951 se realizaban algunas advertencias a la población: “...Si el titular de una colección de cupones fallece, sus familiares, derecho-habientes o personas que soliciten la transcripción de la defunción, vendrán obligadas a entregar la colección de cupones, con los boletines de baja de los establecimientos en que estaba inscrita y la Tarjeta de Abastecimiento, en la Delegación de Abastecimientos y Transportes de la localidad en que el fallecimiento ocurrió...”. 
 
En Getxo, uno de aquellos lugares en donde se podían comprar los artículos de primera necesidad, mediante aquellas cartillas y cupones, fue en “La tienda de ultramarinos de Paco Endémaño”. Este comercio, situado en la esquina del cruce de la Avenida del Angel con Maidagan, en lo que hoy es “La Taberna de Santi”, era una mezcla de ultramarinos y tasca. Era la tienda de Getxo. 

 
Se accedía por la calle Maidagan. En primer lugar estaba la tienda y a través de una pequeña puerta se pasaba a la tasca. Aquel comercio de ultramarinos tenía, enfrente, nada más entrar, un viejo mostrador alargado en donde reinaba la balanza.
 
Toda la tienda, por el interior, estaba rodeada por una hilera de sacos, en donde se almacenaban las legumbres, patatas y azúcar. Tenia un escaparate que daba al edificio de la Venta. Junto a su fachada, bajo aquella ventana, se dejaban las piedras del probadero, porque en aquella época el carrejo estaba junto a la Venta. 
 
En ella se podía ver -!casi te llamaba!-, aquel instrumento aparentemente de origen antidiluviano, que no era otra cosa que el bidón para servir el aceite. El mismo estaba sobre el mostrador, y consistía en una vasija de cristal, la cual, al llenarse mediante una ruleta, que había que hacer girar manualmente, provocaba el vacío, y hacía que surgiera el líquido verdoso. 
 
Colgaban de una barra que estaba encima del mostrador chorizos, morcillas y el apetitoso trozo de tocino para las alubias. Sobre su mostrador se apilaba el papel de estraza, que serviría para envolver los artículos; sobre sus estanterías se juntaban las velas de cera, con la botellas y alpargatas. En los mostradores de todas las tiendas de ultramarinos nunca faltaba un atabal con sardinas viejas (el pescado del pobre) ¡Cuántas veces se repartía para cenar una sardina gallega entre tres o cuatro comensales! Tampoco faltaba durante todo el año la caja de higos pasos a perra gorda la unidad. Y los Manises. 
 
El tendero era un hombre delgado, de rostro alargado. Vestía al igual que casi todos los tenderos de entonces con una bata de color gris. Estaba casado con Aurora del Toro. Las familias, al realizar la compra, llevaban siempre la preceptiva libreta; en ellas, el comerciante pegaba los sellos, con los artículos que dispensaba. 

  
En alguno de aquellos establecimientos se realizaba a escondidas el “estraperlo”. Los precios de alguno de aquellos artículos que, por ejemplo, no subía de 50 pesetas, te lo llegaban a vender a 100 pesetas. 
 
El final de aquella hambruna llegaría 13 años después de aquel sangriento Golpe de Estado. Pero en la memoria de muchos de los que la sufrieron y de las generaciones posteriores, quedarían aquellos días, en que por las noches, el mayor ruido que se oía en las casas, era el de los afligidos y famélicos estómagos engañados de mala manera con unos pocos cacahuetes.

lunes, 2 de diciembre de 2013

LA ALHÓNDIGA DE ALGORTA


Cuando se habla de la alhóndiga, muchos tienden a pensar en Bilbao, pero este edificio para distribución de vinos y licores, que también existió en Areeta-Las Arenas, se iba a construir en Algorta. 
 
Antes veamos a qué se llamaba y de dónde venía el nombre de alhóndiga: 
 
...Alhóndiga, almudí, almudín, alholí, casa pública o mercado de los vecinos era antiguamente un establecimiento en donde se vendía, compraba e incluso se almacenaba grano, cuyo fin era socorrer a los vecinos y principalmente a los labradores en épocas de escasez...” Es una palabra de origen árabe “al fundug” (la fonda o la hostería), aunque se refería también a ciertos almacenes que el fisco de los musulmanes había establecido en las grandes poblaciones con objeto de proceder, entre otras cosas, a la venta de trigo. El nombre de Alhóndiga, en otras fuentes también de origen árabe, se dice que viene a significar “mesón o casa de camino” por estarlo en un lugar que fue muy transitado desde los tiempos de la romanización hasta la Edad Media. 
 
Los “alholíes o pósitos” estaban estrechamente vinculados a las inquietudes innatas del hombre por garantizar su sustento. Por otra parte, las alhóndigas, provenían de la cultura musulmana y se convirtieron desde el siglo XVI en unos equipamientos complementarios de aquellos. 

 
En algunos lugares de Euskal Herria, como Gasteiz, la Alhóndiga era el local público para la venta, compra y depósito de granos y otros comestibles. Pero esta acepción también se dio a un lugar destinado al almacenamiento y venta de bebidas (vino, licores, aguardientes, etc.), como fue en el caso de Bilbao, Eibar, Sestao y Baracaldo en el siglo XIX. Y es de esta función de la que vamos a hablar en aquella modesta casa que funcionó en nuestro barrio. 
 
Vería su nacimiento en el barrio de Algorta a partir del 30 de Diciembre de 1872, lo que nos da una idea de la afición a las bebidas espiritosas. Nacería por iniciativa de D. Vicente Martínez, tratante de vinos y licores, quien ante la imposibilidad de encontrar una casa adecuada para dicha función, recurrió al consistorio de Getxo para que le ayudara en dicho menester. 
 
El Regidor en aquellos años, D. Ramón de Uriarte, propuso concederle un terreno que se hallaba junto a un camino de nueva construcción. Dicho terreno estaba frente a la casa “Foteria de Calvetena”, que era propiedad del Ayuntamiento. Esta casa parece que era la denominada casa “Torrena”, y constaba de dos plantas. En la zona baja se hallaba la tienda y en la superior la vivienda. Propuesta que fue aceptada por el pleno. 

 
Se sucedieron las inevitables reclamaciones de derechos de paso entre los propietarios colindantes, los Andraca y Enderica. Hasta Octubre de 1876 no se podría tasar aquella edificación, debido a la guerra (Tercera Guerra Carlista 1872-1876). Se valoró en 29.164,12 reales de vellón. 
 
Pasarían muchos años antes de que se volviera a tener noticias de aquella alhóndiga. Será en el siguiente siglo cuando D. Baldomero Casado, quien solicitó que se le concediera el arriendo “...en la habitación que ocupaba el telegrafista en la casa Alhóndiga municipal...” El 20 de Mayo de 1903, el Ayuntamiento concedería el arriendo de la misma por la cantidad de 150 pesetas anuales. 
 
En Diciembre de 1960 el consistorio decidió rescindir la concesión de aquel edificio que había sido la antigua alhóndiga, y señalaba como fecha de desalojo el 30 de Junio. La arrendataria, Dña. Petra Barayazarra se dirigió el 3 de Enero de 1961 al Ayuntamiento solicitando que por los perjuicios que le causaban, ya que tenía previsto montar un restaurante, se buscaran fórmulas que le permitieran continuar con el arrendamiento. 

 
El 13 de Febrero de aquel año la Comisión Municipal Permanente acordaba conceder una única prórroga que finalizaría el 31 de diciembre de 1964.