MEMORIAS DE GETXO

viernes, 30 de agosto de 2013

PILI AGUIRRE


Pili Aguirre, dicho el nombre, no habrá nadie nacido en Areeta-Las Arenas que no sepa del personaje, que no lo haya conocido, que no añore aquella panadería, charcutería y pastelería, que con sus enormes carolinas, su magnifico jamón de york y su huevo hilado hicieron nuestras delicias.

Pilar Aguirre Garcia (Pili), nació en Getxo el 13 de Noviembre de 1918. Fue la última hija de Juana Garcia y Eusebio Aguirre. Su abuelo Cirilo Aguirre, procedente de Bilbao, se ubico en Portugalete por el año 1850, donde instaló la primera “Panadería Aguirre”.

Con los años y viendo que Getxo se estaba transformando en un municipio próspero, se traslado a la margen derecha del Nervión, con sus cuatro hijas y su único hijo varón Eusebio, poniendo una nueva panadería con entrada por la calle Maria Cristina y salida por la calle Gobela.

Trascurrieron los años, hubo bodas y bautizos. Eusebio se casó con una guapa moza de Portugalete de nombre Juana y tuvieron seis hijos, dos varones y cuatro mujeres. La panadería al morir el abuelo Cirilo pasó a manos de Hijos de Aguirre, tanto las hijas como el hijo tomaron parte en la continuación del negocio, subiendo mucho el número de empleados, así como los punto de venta de su preciado pan, incluso añadiendo al nombre de panadería, la de confitería.

Detentó despachos de pan en Portugalete, Las Arenas y Neguri, con sus “típicos” carros, repletos de pan recién hecho, que las empleadas repartían por los domicilios de dichos municipios.

La pequeña de los hijos de Juana y Eusebio, Pili, se educó en el colegio de la Divina Pastora, como muchas de las chicas del barrio. Al principio por los años 30, se iban turnando en los despachos, como empleadas, todas las primas de Pilar, incluso sus hermanas, hasta que el destino les llevara al casorio o al convento.

Allá por los años cuarenta, apareció Pilar, mujer de mucho nervio, avispada, trabajadora sin horarios. Como comerciante se gano a la clientela, con aquel genio y dinamismo que le caracterizaba. Una época en blanco y negro (años 40-50). En la que, casi ni la radio (aún no llegaba a todos los hogares), ni la Tv (empezó a emitir en 1956), habían invadido nuestros hogares.

En diez años, hablamos de los años 1950-1955, con la ayuda de dos dependientas (las hermanas Miren y Carmen Uriarte ), hicieron del despacho-panadería, una autentica confitería con unos pasteles de quitarse el sombrero (como reza el dicho). La panadería–confitería cada vez se llenaba mas de productos de charcutería, envases con los mejores productos e incluso bodega de las mejores reservas de caldos.


Aquella tienda con su característico olor, una mezcla de pan, pasteles, chorizo y café. El suelo rojo y blanco desgastadísimo, hasta con baches. Las velas amarillas y rojas en la base colgando en la ventana. Deliciosos los bollos de mantequilla. 
 
La fama de Pili fue en aumento, acompañada de la buena repostería y su genial visión comercial. Surtía a los mejores restaurantes de las zonas limítrofes con sus deliciosas tartas de Arroz, mil hojas, ponches, San Marcos etc. En los diez años (1965) se precisó de mas personal, pues el negocio continuaba viento en popa. Allá por los años 1970 y 1980 fue la locura en prosperidad. Areeta-Las Arenas se transformo en un centro comercial de primera categoría, con unos comercios muy especializados.


Si hacemos un repaso a la historia de los típicos comercios y personas que los gestionaban, en la mitad del siglo pasado, nos encontraremos con sitos emblemáticos en nuestros recuerdos de la niñez:

Rita “la bañera”, los hermanos Rioja “Transportistas”, la carbonería de Arkarazo o de Burgoa, el estanco de Moreno y Maria Luisa Blanco, la ferretería de Berecibar e Hipolito Michelena, la joyería de Gomis, la armería de Irusta, la droguería San Jose, Piliquis, las Castañeras, los Encajeros, el garaje Vasconia, o Muguerza, los arreglos de bicicletas a manos de Rufino y Niki, las peluquerías de Blanco, Paco, Galilea, y de señoras Chari.

Fotografos como Cañada o Razquin, la fonda Zabala, menaje de Lupe, Radio Reguera, la cristalería de Pescador, la frutería de Andollo, Pepita la “corsetera”, Triqui, Arrancapinos, la patatería de Carballo, las mercerías de Deo, Genma y de Pantxi, almacenes San Ignacio, Quintana, Aresti, punto y ropa de calidad en Basauri “ las Mochas”, Juli “la “Maisson”, la hojalateria de Baudor y Enrique, perfumerías como la de Inda, Bernaola, Damian y Vizcaya, electricidad de Ortiz, Ondarreta, y Zuazo, flores Allende, la alpargatería de Albeniz.

La plaza del Mercado, con sus principales puestos de pescados y carnes, me vienen a la memoria la pescadería de Peña y las carnicerias de Zabala (Jose y Chomin), Artetxe y Luis Ateka. Maruja San Ignacio, el “Perlero”.

Bares y restaurantes con encanto como el Restaurante Zubia y el Amparo, el bar de Montxo, el Puerto, Arenas, Ortuzar, Amistad, Derby, el Recreo El pirao, Txarlazo, Cosmo , Novelty, y un etc. muy largo.

Helados de Aberasturi, Sierra, pastelerías Zuricalday, Sarralde, Aberasturi o la de Ayarza, los ultramarinos de Gallego, Villarreal, Lorenzo Moreno y de Miramar, !!!que tiempos!!!, !!perdón por no nombrar algunos mas!!, la mayoría de éstos comercios están desaparecidos.

Así llegamos al año de su jubilación, que se prolongo un poco. Cansada pero muy eufórica de haber hecho una autentica proeza con el negocio que empezó su abuelo Cirilo en Portugalete, se retiró acompañada de aquellas dos hermanas que entraron a trabajar por los años 40. Que vivieron casi toda su vida juntas (unos 70 años ). La Panadería de Hijos de Aguirre se vendió con su retirada.

Pili Aguirre nos dejó el día 12 de Abril del 2.012, pero su recuerdo permanecerá en las gentes del barrio. De los tiempos en que todos se conocían. De calles casi sin asfaltar, de aquellos carros que atravesaban la calle Mayor, desde su obrador de Maria Cristina.

Deseo agradecer a la familia de Pili Aguirre su inestimable ayuda para poder realizar esta entrada.

lunes, 26 de agosto de 2013

PREMIOS Y HOMENAJE EN LAS OLIMPIADAS DE EREAGA


Las llamadas Olimpiadas de la Playa de Ereaga, se celebraron entre los años 50-60. En ella intervinieron grupos de los distintos barrios del Municipio. Fueron un vivero del que se surtió el CD Getxo. Como consecuencia de la participación en las mismas, se realizaron repartos de premios y homenajes, tanto a los participantes como a los organizadores. 

 
Entre los campeones de aquellas competiciones, estaban los componentes del “Culb Andra Mari” de Getxo, que resultaron ganadores en 1950. En la fotografía superior aparecen algunos de ellos, se sacó en la cantina de la vieja estación de Algorta.

En la fila de arriba y de izquierda a derecha:

Jose Mª Zalbidea, Andoni Landeta (GB), Ramón Mota, Gabriel Fernandez, Zarandona, Jose Alvarez (GB), Jon Bilbao y Paco Ahedo.

En la fila del medio y de izquierda a derecha:

(?), Luis Landeta, Julian Billelabeitia, Pedro Maria Rapha (GB), Jose Aguinaga, Jose Zalbidea, Jose Antonio (Zizi) y Ramón Bilbao (GB).

En la fila inferior y de izquierda a derecha:

Joseba Aguirre (GB), Andres Onaindia, Imanol Kortabitarte, Patxi Garai (GB), (?), Duce (de Algorta).

En la foto inferior aparece recogiendo el premio Pedro Maria Rapha (GB), entre las autoridades podemos ver a Dn. Ignacio (párroco de San Ignazio), con su bonete en la cabeza. De quien quizá más adelante hable en este Blog.


En el Homenaje a los Organizadores de aquellas Olimpiadas de la playa de Erega, en los que Getxo (Andra Mari) quedo campeón absoluto en 1950. En la foto inferior, podemos ver a algunos de aquellos promotores, la misma se sacó en los jardines de la campa de San Ignazio.


En ella aparecen de izquierda a derecha

Martín Aspuru, Paco Ahedo, German Hormaza, Pedro Mari Rapha, Mikel Otaola y Javier (que marcho a vivir a Mexico).

Sobre este tema ya realicé una entrada el jueves 12 de Enero del 2012. Así que sirva esta para para complementar aquella. En la medida que vaya consiguiendo nuevas fotos, iré publicando aquella vieja epopeya, que se realizó a los pies de Algorta.

viernes, 23 de agosto de 2013

OILARRAUZKA, PELEAS DE GALLOS EN GETXO


Las Oilarrauzka (peleas de gallos), tienen algo de mítico. Aparecen en la simbología de diversas poblaciones de Euskal Herria, en Ziga (Baztan), en Sara (Lapurdi). En la vieja Iruña este animal es objeto de un premio denominado el “Gallico de Oro”, que es entregado durante las fiestas de San Fermín por la sociedad “Napardi” a personalidades destacadas.

La tradición viene ya desde la antigua Grecia, el artífice de su introducción fue Alejandro Magno, durante su avance hacia Occidente. Fue precisamente en Grecia donde el general Temistocles, quien antes de la Batalla de Salamina (octubre de 480 a.c.), arengó a sus legiones atenienses con una pelea de gallos.

Una vez extendida por Europa la tradición (Siglo XVI), el juego se convirtió en un deporte nacional en Inglaterra, hasta tal punto, que a ciertas escuelas les fue requerido enseñar a los estudiantes sobre las artes de las peleas de gallos, tales como crianza, traqueo y acondicionamiento del gallo. Era tal el nivel de su popularidad, que el mismo clero las patrocinaba. Será durante ese siglo cuando el rey Enrique VIII creará la “Gallera real”, lugar al que la realeza europea asistía para ver el combate de las aves del rey inglés. Desde entonces y durante varios siglos las riñas se conocieron como “el deporte de los nobles”. Esta tradición decayó en Inglaterra durante el reinado de la Reina Victoria en el siglo XIX, que fue cuando se prohibieron las peleas mediante un real decreto.

Su presencia en escudos heráldicos, en marcas de agua de firmas comerciales, en las puntas de las espadañas y tejados, elemento por otra parte de mención religiosa “...Antes que el gallo cante dos veces....”. También en las tradiciones de algunos pueblos. Tal es así que en algunos lugares, simboliza al estado (nación), como en la República Francesa, en la que al gallo “Le Coq”, es frecuente darle suelta, en acontecimientos de carácter deportivo, cuando interviene en competiciones el equipo francés.


Este bello animal fue objeto de escritos sobre la gallomanía. En 1886 se escribió un poema titulado “Poema a espuela viva, escrito por Fulano Zurita, bachiller en patas de gallo, licenciado en puyas y doctor en ambos espolones”, donde cuenta la vida de un pollo y después gallo de pelea:

Cógenlo de un alón y de una pata,
y, así suspenso con cruel destreza,
lo azuzan a otro gallo, porque bata
y en él ofenda con veloz fiereza;
y el gallero las plumas le desata,
y los gallos le tunden la cabeza,
hasta que, sin descanso en su tortura,
espira en el rincón de la basura”.

Incluso formó parte de un estudio de las tradiciones orales, de nuestro insigne estudioso de la etnografía y prehistoria vasca Dn. José Miguel de Barandiarán, del que he extraído el siguiente fragmento:

...El canto del gallo antes de media noche presagia alguna desgracia o anuncia algún peligro, a veces significa que alrededor de la casa andan ladrones...”, casi una premonición de nuestros tiempos, en que nos rodean gallos rapaces de diferente plumaje.

Erkoreka, en su tratado de “Análisis de la Medicina Popular Vasca”, decía:

...a las mujeres embarazadas ofrecían una gallina blanca a la ermita de San Pedro de Ibarrangelua para prevenir a la criatura que iba a nacer del prolapso rectal o «uskije”. El caldo de gallina era alimento que se daba a las mujeres que habían parido como alimento exclusivo, ya que ello favorecía la bajada de la leche.

 


El gallo tuvo mucha importancia en el espectáculo festivo en nuestro pueblo. Era parte de la secular tradición por las apuestas en el pueblo vasco en competiciones de todo tipo, en las que participaban de forma involuntaria los animales, unas sangrientas (pruebas de bueyes, carneros, gallos,...) y otras no (perros pastores, concursos de pájaros cantores, hípica,...). Pruebas en el caso de los gallos, en las que este animal es entrenado para una sangrienta pugna. Rodeados de espectadores y apostadores, que muchas veces termina con graves lesiones en estos animales.

Se les llegó a dedicar canciones en los diferentes lugares del mundo donde existía esta tradición, así en México le dedicaban estas estrofas:

“...!Linda la pelea de gallos con el publico bravero,
Con sus chorros de dinero y los gritos del gritón
Retozándonos el gusto no se sienten ni las horas,
con tequila y cantadoras que son puro corazón!...”

En algunos casos también aparecen en canciones populares con estrofas algo picantes, con referencias al animal, por ejemplo como la de la canción “Igande, astelen, asteartean”:

...Eztei-gau ilunez bero bero
oilariteak yo ta geTo
elemeleka noaielaTik
lagunak utzi-ezkero,
nere buraari eraten dakoi
«uteia balitz gabero»...”.

...Cuando la cena de bodas da fin,
de los amigos al despedir,
cierra la noche ya y el gallo
vigía timbra su clarín,
yéndome a casa exclamo entre mí:
¡Si cada noche hubiera un festín!»...”.

Dando lugar incluso a canciones de clara intencionalidad política:

...Cuando canta el gallo negro,
es que ya se acaba el día,
si cantara el gallo rojo otro gallo cantaría...”

...Se miraron cara a cara
y atacó el negro primero,
el gallo rojo es valiente
pero el negro es traicionero...”

Ya en 1902 algún autor relacionaba esta afición con la incultura existente, lo que transmitía en la siguiente cita:

...Tal vez haya hoy en día, en nuestra Península, más ciudades, villas y lugares, que carezcan de una librería o tienda, donde principalmente se vendan libros, que ciudades, villas y lugares, que carezcan de plazas de toros y de reñideros de gallos...”. Muchas veces para justificar esta actividad, se ha recurrido a fines benéficos, llegándose en el siglo XIX a la construcción de un reñidero de gallos, para la construcción de un Hospicio.


De esta pugna se tiene constancia en Getxo ya desde 1884. El día 11 de Agosto de dicho año figuraba en el programa de fiestas de Algorta. Se realizó dicha riña en la entonces denominada Plaza de la Constitución (actual San Nikolas). En Getxo, este espectáculo formaba parte de las apuestas en nuestros barrios, en diferentes puntos, Algorta, Andra Mari, Villabotas y Romo. En estos lugares se continuaron realizando peleas de gallos, en los años 50 del Siglo XX, así como la cría y preparación de los mismos, peleas que tuvieron su punto mas álgido en los años 70-80.


La preparación de estos estilizados, bellos y fuertes animales, de corona de colores erizada en el cuello, es temprana, ya para los dos meses de edad, en su cresta empiezan a apreciarse sus primeras cicatrices, fruto de su preparación. A los tres meses pasan a ocupar jaulas individuales, es el momento en que se les entrena cual gladiadores. Se les cortan las barbillas, orejillas y crestas, que tardan en cicatrizar tres semanas. Para fortalecer sus músculos les hace correr y saltar durante varios minutos, se les pelan los potentes muslos, y parte del cuerpo (Ver foto superior), les dan friegas de alcohol rebajado, y pelean con guantes protectores en los espolones. Cuando llegan a la edad de año y medio, y han alcanzado un peso de kilo y medio, ya están en condiciones de competir.


Uno de los barrios donde se criaron y celebraron afamadas peleas de gallos fue Andra Mari. Estos desafíos se realizaban en las llamadas “Casas baratas de Zientoetxe (ver foto superior). El corral en donde se llevaban a cabo las pugnas era un pequeño circo de madera, con una lona como suelo. El tiempo de las peleas era en el verano. También en las fiestas de San Isidro, en el antiguo probadero de Getxo (ver foto inferior). En Saratxaga junto al bar de Jesus Bengoetxea. El premio del ganador estaba en función de las apuestas, que ejecutaban los propios galleros, no solían superar las 1000 pesetas,(hablamos de los años 50 del siglo XX).

Dentro de los galleros, los de más fama en Andra Mari fueron: Manuel Sanchez, del caserío Bostgarrena. Este caserío está situado cerca del actual cementerio de Getxo. Manuel Arias, del caserío Goyenetxe. Benito Gorordo, de Perune (Que es quien encabeza la fotografía de este artículo). Otros galleros fueron: Benito Alboniga y Anastasio Bidaurrazaga del caserío Iberre. Eusebio Alboniga, del caserío Larrauri, Sabino Goiri, del caserío Hormaza, Jesús Lejarza (Policia Municipal), Victor Zalbidea del caserío Telletxe, Felix Yurrebaso del caserío Etxebarri, José Iturregi del caserío Dendariñe y Matias Mota “Mati”, quien solo crió un gallo de pelea, a quien mataron en una mortal pugna, junto a su propia casa. Esta pelea la realizó contra un gallo propiedad de Iturregui de Larrabasterra, que era el contrincante más habitual de los galleros de Getxo. Probablemente existieron algunos más, pero mis fuentes han llegado hasta estos nombres.

Los gallos que se utilizaban en Getxo (Andra Mari), en general eran procedentes de Andalucía. Precisamente era Manuel Sanchez, aitite de los Kortabitarte, quien hacia las veces de distribuidor. Era el mas famoso de los galleros de Getxo.


En Algorta, existió un “Circulo Gallístico”, en los años 70 del Siglo XX, cuya actividad se desarrollaba en la calle Euskal-Herria en unos sótanos bajo la hamburguesería “Carpanta”. En estos locales, se cruzaban apuestas con galleros Asturianos, Catalanes y Santanderinos. También con otros de pueblos cercanos, pero era con los primeros cuando se celebraban desafíos a cinco peleas de hasta 50.000 pts., por cada gallo vencedor.

En el centro de aquella lonja, se encontraba el pequeño ruedo de madera. Tenia dos alturas. En la parte superior estaban los asientos para el público, el suelo estaba cubierto por una de lona de color verde. Aquel local disponía de una barra alargada, hecha con tablones de madera, con forma de bar.

En una de aquellas peleas, vino un gallo muy robusto, y otro chiquitín, chiquitín. Nada más empezar la pelea, el dueño de aquel esplendido animal tuvo que meterse en el ruedo para retirarlo. Un testigo gritaba:

-!!Si no salta el dueño del grande a retirarle, el pequeño se lo merienda en dos tacadas!! (Era impresionante la agresividad de aquel pequeño animal) !!No hay que fiarse del tamaño!!. A aquellas peleas acudían muchos galleros de Andra Mari (Getxo).

Este local fue cedido por Mariano Maguregui, de forma altruista, a condición de que una parte de la recaudación fuera para una entidad de beneficencia. Como agradecimiento, mas tarde, estos le obsequiarían con una placa de plata, en reconocimiento a su desinteresada colaboración. El mismo día entregaron un cheque a la “Asociación de Disminuidos Psíquicos de Getxo”.

Las peleas que se celebraban los Domingos, eran previamente casadas por los galleros en una reunión que celebraban antes de la pugna. No permitían enfrentar a gallos que tuvieran mayor diferencia de peso que 28,75 gramos (una onza). En los casos que no se cumplía esta condición, se armaba al gallo de menor peso, con un postizo artificial de puya de 1 m/m., por cada onza de diferencia. En el caso de los gallos tuertos (veteranos de peleas), se les autorizaba a superar en 2 m/m. sus espolones o bien a tener 2 onzas más de peso.

La visión de uno de estos enfrentamientos resultaba estremecedora. Alguien la explicaba con la siguiente secuencia de sangre:

...Con la puesta en marcha del cronómetro se iniciaba la pelea. Durará entre 16 y 30 minutos, salvo que uno de los dos caiga abatido. Comienza el tanteo con miradas altaneras, cual chulos de feria, los galleros separados por el foso frotan sus manos nerviosos. De repente, cual latigazo eléctrico, arremeten furiosos, aunque, aún sin precisión, utilizan el pico para golpear la cresta de su oponente. Marcan distancias, las plumas del pescuezo se erizan; después de los primeros minutos, la situación es caótica, dos masas de plumas entrechocando como piedras de sílex, sangre, plumas desprendidas. Aún cuando quedan mutilados siguen luchando cual muñecos de cuerda. Aunque habiendo perdido un ojo o los dos, siguen agrediéndose. No es un espectáculo agradable. Entre el público se oye la expresión: “!!Este va a coger mojojones echando puñetas!!...”, esta descripción expresa gráficamente lo cruento de estos combates.

Ya el escritor italiano, Edmundo de Ámicis explicaba a su vuelta de uno de estos espectáculos, en su visita a la corte de Amadeo de Saboya en 1872, que salió de él con más pavor del que le habían provocado las corridas de toros, dada la extrema violencia con que se llegaban a desarrollar los combates. 

 
A pesar de que estas peleas, a partir de los años 70-80 fueron prohibidas, se continuaron realizando amparadas en fines benéficos para mantenerlas, con donaciones de hasta 450.000 pts., en un periodo de 5 años. Así conseguían que las autoridades miraran para otro lado. Sangrientas peleas que duraban en algunos casos escasos minutos, terminando con el oponente ciego (sin ojos) o muerto. Con la intervención de la Asociación Protectora de Animales y hacienda foral, se terminarían los días de las peleas de gallos en Getxo.

lunes, 19 de agosto de 2013

Dn. JUAN ASPURU, PÁRROCO DE GETXO


Dn Juan Aspuru Echeandia era un cura de pueblo, hijo de Juan Domingo Aspuru Leguinagoicoa y de Ricarda Echeandia Aldana, que tuvieron otros seis hijos: Juan domingo, León Lucio, Simona, José Antonio, Gregorio Manuel y Juan Bautista, nacido en Larrabetzu. Se ordenó sacerdote en el seminario de Gasteiz. Fue párroco de Getxo (Andra Mari).

Los sacerdotes de este barrio, vivían en la casa de los Mentxakatorre, cercana a la iglesia, que fue dejada por Ignacio Arias, solo para que vivieran en ella los curas con sus familias, en aquella casa vivieron en la misma época Dn. Juan Aspuru y Dn. Francisco Astandoa que fue capellán de las monjas del Puerto.

Sacerdote muy querido en su pueblo adoptivo, era de esas pocas personas de quien se puede decir que jamás tuvo un enemigo. Persona enjuta, rostro bonachón, cariñoso en el trato y muy amante de los niños. Tenía el aspecto de un hombre del pueblo que vestía una sotana, como los demás hombres de los caseríos vestían su traje de faena. Era apreciado por la gente de derechas y de izquierdas. Era cura de bonete (cubrecabezas de cuatro picos con una borla en el centro). Llevaba la sotana brillosa por el uso, quemada por el cigarro, con las patas de los pantalones a la vista y con botonadura delantera. Aunque también tenía ropa de vestir. capa de gran vuelo con cintas de amarrar al cuello y abrigo para los días de mucho frío. Gran fumador de cigarrillos de liar (caldo de gallina), arte en el que demostraba gran habilidad, gafas de montura dorada, muy austero en su vida privada, al igual que en los gastos parroquiales, no acometió obras en el templo, pero permitió, gracias a su austeridad, acometerlas a sus sucesores. En la foto inferior aparece con Gerardo Zubillaga en el barrio de Sarri.


Las tradiciones para la financiación de la iglesia eran varias. Además de los estipendios y propinas por bodas y bautizos, la parroquia de Andra Mari recibía donativos de gente acomodada de Neguri precisamente por su trato campechano. El pueblo donaba su óbolo en las misas dominicales, además de mandar oraciones a las benditas almas del purgatorio durante la celebración de las misas mayores dominicales. Para ello colocaban un tapete negro, sobre donde se creía que habían estado las tumbas familiares, y en el depositaban las limosnas. Un pater noster para el difunto costaba una peseta. El párroco contaba la cantidad de monedas que había sobre el tapete, rezaba los padrenuestros correspondientes y bendecía con el hisopo "la sepultura". Simona, la Sacristana y hermana de don Juan, se situaba en el centro de la iglesia con un gran tapete en donde las mujeres de los caseríos dejaban sus dineros. Era creencia que allí dejaban sus limosnas los que no tenían sepultura particular asignada. Algo así como "una fosa común". Estas costumbres se realizaban en todas las parroquias vascas. Era tradición que los hombres se colocaran delante y las mujeres detrás de la iglesia. Los de Goiherri en la parte izquierda y los de Beharri en la derecha.

Don Juan era una persona muy curiosa; conocía los nombres de sus feligreses, a casi todos los había bautizado o casado. Cuando preguntaba: "¿De dónde eres?", se refería a qué caserío pertenecías. Una vez respondido, automáticamente se sabia el nombre de todos los habitantes del mismo, le gustaba seguir las tradiciones populares, hábil en el arte de entresacar secretos, le encantaba saber cuánto ganaba la gente. Dicen bondadosamente de él, que solía tirar de la lengua a los pequeños y beatas, a cerca de la economía familiar, cosa que le era muy útil para establecer luego, el pago de las “Bulas Papalesa los vecinos, concesión de beneficios apostólicos que se compraban en las sacristías, en los años 1940-50 la Iglesia Católica no permitía la ingestión de carne ni caldo de carne durante los 40 días de la Cuaresma, pero permitía previo pago de dicha bula ingerirla, con la excepción del viernes de Semana Santa.

 

Gran aficionado al ciclismo, quizá porque uno de sus sobrinos, Benigno Aspuru, lo practicaba. Este fue ciclista profesional entre los años 1955-1961, de cuyo palmarés cabe destacar la victoria de etapa en la Vuelta a España de 1956, de quien quizá mas adelante incluya alguna entrada, Dn. Juan, cuando pasaba el criterium por Getxo, acostumbraba a bajar a Sarrikobaso, para animarle y reñir a los que tenían la costumbre de arrojar baldes de agua sobre los ciclistas en días calurosos.. "Eso es malo". "!Benigno no necesita agua!, clamaba con su bastón en ristre. Porque don Juan, en su vejez comenzó a usar bastón.

Existen muchas anécdotas referidas a Dn. Juan, como la sucedida en cierta ocasión, con motivo de una visita de un Monseñor a Getxo. En la misma sucedieron algunos hechos jocosos que a continuación relataré: el ilustre visitante no era otro que Casimiro Morcillo, Obispo de Bilbao, quien mas tarde sería Arzobispo de Zaragoza y luego Arzobispo de Madrid. Don Casimiro Morcillo fue el primer obispo que tuvo la Diócesis de Vizcaya. Antes, Vizcaya dependía de la Diócesis de Vitoria y tradicionalmente al obispado de Calahorra. Morcillo era un hombre bajito, que vestía como todos los obispos en la época con todas sus galas y boato, con teja cubriendo su cabeza, persona de aspecto malhumorado, solía venir sin previo aviso con su coche, con cierta frecuencia por Getxo. Parece que le gustaba el pueblo, además de haber conocido de tiempos de seminarista a don Juan. Venía con frecuencia a la casa de Dn. Juan Aspuru, hacia quien profesaba gran simpatía, siempre a primeras horas de la mañana y generalmente sin avisar.

 


Dn. Juan Aspuru, en una de las visitas que cursó el primer Obispo de Bilbao tras la contienda del 36, al barrio de Getxo, después de que este hiciera su obligada visita a la iglesia, y de perorar su sermón, se desplazo junto al obispo a la casa cural, que era cuidada con gran esmero por Simona Aspuru, hermana de Dn. Juan. Ambos eran personas euskaldunes, Simona etxekoandre que vestía de riguroso negro, con sorki y delantal, hablaba mal el castellano. Su idioma materno era el euskera. Les solía servir el desayuno, el café con leche con panecillos tostados con mantequilla, que al obispo le gustaba mucho. En aquella ocasión, el obispo le preguntó a Simona : "¿Simona, el azúcar dónde está?", a lo cual ella le respondió: "!El azúcar en el culo tiene, Sr. Obispo!" El obispo le miró con expresión incrédula, ante la extraña respuesta. Dn. Juan tuvo que terciar para aclararle "!Monseñor, Simona se refiere a que está en el fondo de la taza!". Martin Aspuru, sobrino de Dn. Juan, que por aquel entonces era un niño, casi no podía ocultar la risa que le provocó aquella situación. Aquel chascarrillo recorrió el barrio entero. La mayoría seguro que pensaron que aquel pastor no conocía a sus ovejas, ni su idioma. Para muchas de ellas el castellano resultaba un idioma extraño, por lo que tenían dificultades para expresarse en dicha lengua.

En otra ocasión, en una de sus visitas no anunciadas, a las seis y media de la mañana, cuando Dn. Juan estaba preparándose para empezar a confesar, (era muy madrugador), oyó pasos por la nave de la iglesia, se asomó desde el confesionario, observó que alguien se acercaba, a él, le pareció que era un monaguillo, y gritó -!Quien anda por ahí vestido de monaguillo a estas horas!-, era el Obispo que había venido a verle.

Dn. Juan Aspuru ejerció su función desde 1937 a 1954 (Ver en foto superior junto a su hermana Simona), tras su sustitución como párroco por Dn. Isidoro iturbe, al llegar a su mayoría de edad, fue designado como capellán de los Ángeles Custodios de Getxo, puesto que ocupó hasta su fallecimiento el 17 de Junio de 1963, fue el último sacerdote que vivió en la casa de los Mentxakatorre.



jueves, 15 de agosto de 2013

PATXO POMPOSO, SOLO EN EL AYUNTAMIENTO DE GETXO


Jose Francisco Pomposo Larrondo nacido en Getxo el 28 de Febrero de 1890, hijo de Valentin Pomposo Echebarria (Abadiño) y de Aniceta Larrondo Larrazabal (Urduliz), era una autentica institución en Getxo. Hombre polifacético, con un poblado bigote, trabajó en el Ayuntamiento de Getxo como oficial de obras.

Cuando llegaba el Corpus Christi, era el responsable de dejar las casas de pescadores inmaculadamente blancas; ayudaba a tirar los fuegos artificiales en Ereaga por San Ignazio, también lo hacia durante las fiestas de Andra Mari en Getxo; en todas las fiestas del pueblo iba delante de los txistularis y cabezudos tirando los cohetes anunciadores. Era el responsable de que la romería no decayera. Los domingos era el que cortaba los tickets de entrada al baile del Hotel Eguia de Algorta, trabajos que sumaban su popularidad.


Quienes le conocieron lo definían como una gran persona, extremadamente bondadoso, vivió en Alango, cerca de los Intxaurraga, en una casa de planta baja y piso. En el proceso de depuración, tras la llamada Guerra Civil, les despacharon de la casa por haber apoyado al nacionalismo, (una de sus hijas estaba casada con Enrique Bilbao, Capitán de Gudaris, quien estuvo en la cárcel muchos años con pena de muerte (Ver foto inferior).



A la entrada de las tropas franquistas en Getxo, solo quedaba en el Ayuntamiento uno de sus empleados, Patxo Pomposo. Este hombre sin miedo a las represalias, tuvo la sangre fría, pese a que ya se oía el ruido de la botas sobre el asfalto -!Pom, pon, pon...!-, avanzando por Algortako Etorbidea, Patxo cogió la Ikurriña del despacho del Alcalde Justo Zabala, junto a la fotografía de Jose Antonio Aguirre, las enrolló en su pecho y salio aprisa del Ayuntamiento, evitando aquella arteria. Conocía muy bien el pueblo. Con celeridad, por una calle apartada, dirigió sus pasos hacia Getxo (Andra Mari), al caserío Goñibarri, a casa de sus consuegros, salvando aquellos símbolos de una segura destrucción.

Aquella Ikurriña junto al cuadro del primer Lehendakari permanecieron ocultos en el caserío de la familia de Patxo, enrollados en una caña de bambú, metidos en un tubo de cartón, de los que se utilizaban para los telares. Así permaneció durante años, colgado en dos clavos, en el interior de una gran conejera, construida contra la pared de la cuadra. Más tarde, en 1980, al llegar las primeras elecciones democráticas, aquellos símbolos volvieron a recuperar la libertad. La Ikurriña fue izada en el mástil del batzoki de Getxo por su nieto Eneko, el día de la inauguración del mismo. Así como el cuadro fue colgado en la pared principal del local. (Ver foto superior).


Por su habilidad al lanzar las volanderas, cuentan que el párroco de Getxo Dn. Juan Azpuru tuvo la curiosidad de aprender a lanzarlas, la víspera de las fiestas de Getxo. Como el párroco estaba muy empeñado en aprender, Patxo le dio su primera lección, le explicó como agarrar el cohete, y le dijo -!cuando el cohete empiece a tirar, suéltelo corriendo Dn. Juan!-. Cuando el artefacto prendió y empezó a chispear Patxo le decía al sacerdote: "¡Suelte, suelte, don Juan!”-, parece que Dn. Juan, como buen novato que era, no soltó a tiempo el ingenio y le reventó en la mano. Casi le cuesta dos dedos aquella terca experiencia, lo que provocó que estuviera sin poder hacer misa durante un tiempo. Cuando más tarde Patxo le preguntó por qué no lo había soltado, Dn. Juan le replicó: !es que se me escapaba!. Lo que en alguno de los presentes dejo correr una ahogada carcajada.



Fallecio en 1963 en el Puerto Viejo de Algorta, donde vivía con su yerno Jose Mari Agiriano “Jagi”, en la casa que actualmente ocupa el Restaurante Zabala (El Puerto).

lunes, 12 de agosto de 2013

UN GETXOTARRA QUE ESCRIBE PARA EL PUEBLO


Al entrevistar a un personaje publico pocas veces se puede sentir un grado de satisfacción como el que he experimentado con este autor Getxotarra, después de tres cortas horas de charla, ademas de descubrir su vida y sus libros, hicimos una visita retrospectiva del Getxo de otras épocas, descubriendo gentes, rincones y historias, algunas con el paso del tiempo ya olvidadas.

Jose Javier Rapha Bilbao, nació en el caserío Goñibarri de Getxo en 1943, sus Aitas Piedad Bilbao nacida en el barrio de Sarri (Getxo) y Pedro Rapha nacido en la Txopera (Leioa), el matrimonio tuvo tres hijos Pedro, Garbiñe y Jose Javier, realizó sus primeros estudios en las escuelas publicas de Andra Mari.

Continuó sus estudios en la Academia Bidegorri, de donde pasaría al Instituto de Bilbao, allí realizó todo su bachillerato en la rama de letras, es en este centro donde entablaría amistad con uno de sus grandes amigos Luis Mari Iturri (GB), quien sería, años mas tarde, Director del Teatro Arriaga, avezado lector era un asiduo de la Biblioteca Municipal de Bilbao.


Posteriormente comenzó la carrera de Derecho en Deusto, aunque no la acabaría, su ilusión desde pequeño era ser periodista, su ama le dijo -!pero hijo, para vender periódicos hay que estudiar una carrera e irse a Madrid, tu estudia derecho, nos sacrificaremos, eres el último y podemos hacerlo, y cuando acabes derecho haces periodismo!-, pero fiel a su vieja ilusión se fue a Madrid donde realizaría la carrera de periodismo, la cual empezó en el curso 1962-63, bajo la dirección de Dn. Juan Beneyto.

Jose Javier es una de esas personas que ha probado toda suerte de aventuras en la vida, anticuario, editor, periodista, profesor, viajero, es un emprendedor dedicado a la literatura su gran pasión.

Viajero empedernido ha recorrido toda Europa, vivió en Inglaterra, donde fue contratado por la agencia “Efe”, visitó América siguiendo la huella literaria de Gabriel Garcia Marquez, de quien se declara enamorado de su obra, y a quien tuvo la suerte de conocer en un vuelo de Bogota a Mexico, hicieron juntos el viaje en avión, congeniaron enseguida, lo recuerda como una charla de lo mas agradable.

Persona de grandes compromisos, trató de acercar la literatura a las clases populares, en una de sus aventuras, que emprendió junto a otro de los escritores locales el galardonado Ramiro Pinilla (Premio Lan Onari 2012), entre ambos fundarían la editorial Libropueblo, lo que les llevó a realizar ventas directas, en las plazas de los pueblos, a las salidas de las fábricas o en las romerías, en esa época acuñaron la idea Socialicemos el libro, el libro no es un negocio”.

La enfermedad de su madre le llevaría a regresar de Inglaterra y dedicarse a su nueva faceta la enseñanza, creó una academia, primero en Algorta, junto a la casa Tangora y mas tarde, debido al incendio de la primera, abrirían otra en Las Arenas (calle Urkijo) la Academia Areeta, llegaron a tener 750 alumnos, por sus manos pasaron varias generaciones de hijos del llamado económicamente Neguri, en 1991 abrió una Escuela Oficial de Diseño Industrial Gráfico, fue la primera de Bizkaia.


Otra de sus facetas laborales fue la de Anticuario, instaló su negocio en Ajo (Cantabria), una de sus piezas favoritas de esa época fue una mesa del Siglo XVIII, que adquirió por 50.000 pesetas, en los Traperos de Emaús en Bilbao, pieza que restaurarían en sus talleres, tardaron 5 años en acondicionarla, llegaron a ofrecerle dos millones por la mesa, el sabia que la mesa era buena -!pero no tanto!-, exclama Jose Javier.

Ferviente admirador del papel de la mujer como eje vertebrador de la familia, dice que “Añora la autoridad de la etxekoandre, como ocurría en los caseríos vascos mi infancia, la mujer debe recuperar el papel de autoridad que ha perdido en la familia, aún trabajando, la mujer debe volver a tener el poder dominador de la familia que al fin y al cabo es la que pare los hijos”.

Autor prolífico, aunque insuficientemente reconocido en su propio Pueblo, es autor de obras como Exhumación”, una reflexión sobre los muertos del franquismo, de quienes al escuchar en su casa la lista de fusilados por el dictador, su aitite solia decir -!Resucitaran!-; La guerra de los milagrosdonde dos familias, los Gon-ber de la Costa y los Pirrones de la Llanada, luchan entre sí para ocupar la primacía ante su señor y recoger honores y prebendas; “Kongobaltza huevosblancos”, “Clementina Bragamonte, alcahueta y mártir” y la obra de teatro: “Proceso a una bruja”, obra que fue realizada de manera compartida con su amigo Ramiro Pinilla y representada en el festival de Teatro Nuevo de Sitges, de al mano del Grupo de Teatro Akellarre, dirigido por su gran amigo por Luis María Iturri.



Reconoce que se ha quedado gratamente impresionado, a través de las nuevas tecnologías (internet), de la cantidad de autores locales, que han aflorado en los últimos tiempos, casi todos con premios, para el desconocidos hasta hace poco, pero que gracias a este medió a podido descubrir, después de un pequeño tiempo de sequía literaria, debida a su enfermedad, en la actualidad publica una serie de cuentos a través de su Blog “http://raphabilbao.blogspot.com.es/” que son, al igual que el resto de su obra, una autentica delicia.

Me cuesta por el interés de su vida, su obra, sus viajes y sus experiencias vitales, hacer una pequeña reseña, como me lo ha pedido Rapha, pero quizá mas adelante pueda volver a descubrir, para todos, a este gran literato de nuestro Pueblo.

miércoles, 7 de agosto de 2013

2013-FIESTAS DEL PUERTO


Otra de las fiestas mas tradicionales del pueblo son las del Puerto Viejo (Portu Zaharra), hablar sobre las mismas es retrotraernos a los comienzos de Getxo, ya desde 1883 aparecían en la documentación del consistorio, y aunque parezca que han cambiado mucho, la verdad es que casi se repiten los mismos actos festivos, obviamente la misa en San Nikolas, que se celebraba en aquellos años, ya no pertenece al programa festivo actual, pero otros festejos del mismo son casi calco de aquellas.


En aquel programa (1883), se corría en el Puerto un toro embolado, también se celebraban juegos como el de “La Samaritana” entre Mantequena y Calbetena, celebrándose por la noche una romería en la plaza del Castillo. También se celebraban juegos de patos en la playa del puerto, aunque como novedad de aquella época, al revés que en los recortes actuales, se disparaban vistosos fuegos de artificio, de la casa Francisco Hernandez e Hijo de Zaragoza, sobre el muelle del Puerto, el precio de aquellos fuegos ascendia a 2000 reales.

En 1918 ya se celebraba en el Puerto, por la noche, proyecciones cinematográficas, aunque los juegos los trasladaban a la Plaza de la Constitución (San Nikolas).

En 1925 en las fiestas de San Nikolas se realizaban cucañas con tirada de patos patos, repitiéndose los tradicionales fuegos artificiales, a cargo de Victoria Lecea, por primera se imprimía el programa municipal de fiestas.

En 1931 se celebraban regatas de botes, se recalcaba que eran tripulados por mujeres, se incluía también unas novedosas regatas en tinas.

El programa de fiestas de 1935 pasaba a ser uno de los mas bellos confeccionados, intercalaba fotografías del Pueblo, y en su portada una bella instantánea de Ereaga, ademas de la ya celebre cucaña en el Puerto, el día 13 de Agosto de aquel año, aparecía en el programa una novillada, esta en la Plaza de la Constitución.

No se volverían a celebrar festejos, dentro de la “normalidad”, hasta 1941, en el programa de fiestas del Puerto volverían a aparecer las regatas de botes y la cucaña, en 1948 volverían a aparecer los txistularis amenizando las calles del Puerto.


En 1952 se repetirían las corridas de toros en el Puerto, el día 10 de Agosto se celebro una de aquellas, a cargo de los matadores Jose Mª Ahedo y Antonio Luna, al finalizar la misma soltaron una vaquilla embolada, estos festejos taurinos seguirían celebrándose en los siguientes años, decayendo con la llegada de los años 70.



El Puerto en los años 60 ya contaba con su propio programa de fiestas, una de las actividades festiva por antonomasia era la romería que se celebraba en la Plaza del Arrantzale, todos los jovenes y mendigoizales de la época se concentraban en la misma, dando lugar a interminables espatadantzas, cadenetas y jotas hasta altas horas de la noche, el 3 de Agosto de 1963 se celebraría una animada velada de boxeo, en la que participaron, entre otros, los campeones de Bizkaia Dorado y Senin.


En los años 70 la febril actividad festiva daría lugar a una de las bebidas estrellas de las misma el “Kalimotxo”, bebida que la cuadrillaAntzarrak” popularizó, y que afirman debe su nombre a un vecino de Erandio, de apodo “Kalimero”, de quien junto a la apreciación de uno de los acuñadores, era persona de aspecto bastante feo “Motxo, lo que la conjunción de ambas palabras daría lugar a la espiritosa bebida, en el terreno político, el temor de la presencia de cuerpos extraños, que habían provocado cargas, heridos y detenciones en otras ediciones, hechos que Miren Larrea recogió en una pagina de sus múltiples poemas, y que en breve aparecerá en formato libro, hizo que fuera necesaria la interlocución de la Comisión de Fiestas ante el Alcalde, lo que posibilitó el devenir tranquilo de aquellas fiestas.

 
Entre las actividades que mas vistosidad adquirieron estaban el encierro, que se realizaba desde la curva próxima a la Ola finalizando en la playa del Puerto, muchos fueron los que ante el apremio de las vaquillas optaron por saltar al agua, alguna de ellas también optaría por al huida, ganando cual deportista de élite la orilla de Ereaga, pero que mas tarde sería sustituido por la Sokamuturra con cucaña vertical; se celebró también una carrera de burros con parecido recorrido, que por la cara de los participantes, mas parecía una competición de Yamahas; pero las estrellas de la fiesta serian el Concurso de Marmitako y la Bajada al Puerto.


Una de las estrellas de las misma es el Día de Gansos, remake de la fiesta Lekeitiarra, que en 1972 daría el triunfo a la embarcación “Kalinka” que consiguió el record de 22 alzadas, con una alta participación, fueron 23 las embarcaciones participantes. La cucaña donde la habilidad y el equilibrio, son elementos imprescindibles para logar la ansiada banderita, mas teniendo en cuenta la carga de sebo con la que suelen embadurnar el poste.



Pero el Puerto no sería el Puerto sin sus gentes, gentes llenas de historias, relacionadas con la mar y otros avatares, por sus callejas se dejaban ver Bokon, Faneka, Frailón, Galin, Karolo, Mojarra, la Vigilera, la Pipi, la Mulata, Paten, Pasienzia, gentes que daban y aportaban historias y sucedidos.


El concurso de Marmitako, junto al día del pijama, llenan de aromas y colorido el Puerto, ocupando el espacio festivo, desde Genaratxu hasta la explanada del Puerto, donde los toldos se agolpan cual Jaimas en un oasis, donde la cuadrilla de veteranos marca diferencia, ocupando el murallón; la Bajada de Cuadrillas autentico mosaico de imaginación, que cada año gana en participación e ingenio, agolpa a niños y mayores a lo largo de sus recorrido, provocando año tras año la hilaridad del público, con los sketches que representan desde criticas políticas a imaginativas actividades del día a día y los deportes.


Pero no menos importante es el personaje que acompaña a estas fiestas desde su inicio el "Txo", personaje que colgara frente a "Etxetxu" durante los dias que dura la fiesta, y que pondra fin a las mismas con su tradicional quema.




Hoy estas ruidosas fiestas llenan, al igual que en otros tiempos, las calles del Puerto, la explanada del mismo se llena de txosnas y escenarios de música, donde la juventud da rienda suelta a sus ansias de fiesta, son unas fiestas difícilmente superables, en ellas se concentra, en un pequeño espacio, una inmensa ola de personas de todas la edades, haciendo que el Puerto salte en fiesta.
















Para terminar una colección de fotos de la Bajada al Puerto del año 2012, en ella se recogen la imaginación, el color, humor y la fuerza de esta fiesta.

!!ONDO PASA!!