MEMORIAS DE GETXO

miércoles, 26 de abril de 2017

BAÑOS DE MAR BILBAINOS y -III-



El consistorio, al que entonces llamaban “Algorta”, parece no hacía excesivo caso a las necesidades del barrio de Las Arenas, por lo que los establecimientos comerciales, junto a la Compañía del Tranvía y la Galería de Baños de Mar Bilbaínos, principales beneficiados por la presencia de los veraneantes, decidieron preparar una campaña de publicidad que presentaron a toda la prensa madrileña, con el fin de animar a que acudieran a Las Arenas un mayor numero de visitantes. Dicha campaña publicitaria arrancó en julio de 1882, y se repartieron en la Villa y Corte más de 4.000 prospectos, en los que se decía: “...La playa de las Arenas en la costa Cantábrica, de unos dos mil metros de extensión, posee las mejores condiciones para baños; porque además de su clima saturado por las frescas brisas del mar, tiene una pendiente imperceptible, y está tapizada toda de finísima arenas sin escollos ni peligros...” Respecto de sus comunicaciones: “...Dista de Bilbao 11 kilómetros, que los recorren cada quince minutos elegantes coches, tranvías, y también vaporcitos por la ría, unos y otros por módicos precios y empleando de 50 a 60 minutos a lo más...” Las orillas del Nervión las comparaban con las del Rhin. Decían que junto a la playa, se hallaba en una vega encantadora, desde la cual se podía contemplar la entrada de centenares de buques de todas las naciones.

Para entonces la galería balnearia ya había cambiado de nombre y se llamaba “Hotel Bilbaíno”, el cual ofrecía: “...en unión de otras fondas y casas de huéspedes y particulares, vistosos chalets y casas de campo, que hacen de dicha playa un lugar de esparcimiento y recreo frecuentado por numerosa y distinguidas familias...” Respecto de los divertimentos se decía: “...En una bonita y cercana plazoleta rodeada de jardines hay música todas las tardes de los jueves y días festivos, y también hay otros espectáculos que suelen organizar algunas empresas, romerías y expediciones...”


Respecto del establecimiento balneario se decía: “...El gran Hotel Bilbaíno, esta provisto de suntuosos comedores, elegante casino, salón de baile, capilla y amenos jardines. En dicho balneario, además de poderse tomar baños de ola, para lo cual se dispone de casetas fijas y movibles en la playa, de bañeros prácticos que cuentan muchos años en esta faena, además se ha montado con todo esmero y perfección el servicio de baños y duchas calientes; departamento de baños calientes, dotados de pilas de mármol blanco y gris, y el de la hidroterapia, que contiene la ducha general o de circulo, la escocesa, dorsal, hidromezcladora, de chorro, lluvia y otros aparatos destinados a ciertas enfermedades…, ofrecen la ventaja de poder aplicarse el agua pura del mar, que por medio de una maquina de vapor es conducida mediante una cañería a las bañeras y depósitos de la hidroterapia…”

En julio de 1882 se decía en la prensa local sobre los baños: “...En la galería Balnearia de Las Arenas se siguen administrando los baños de mar templados con resultados verdaderamente notables y eficaces en las afecciones reumáticas, parálisis, dolores, debilidad y otras enfermedades análogas, siendo ya muchísimas las personas que con el uso de estos baños se evitan el tener que recurrir a otros puntos del interior. Se advierte que el carruaje del establecimiento hace viajes continuos desde la plazuela de Las Arenas al balneario, proporcionando la consiguiente comodidad al bañista…”


En septiembre de 1882 un acto vino a romper la monotonía de los últimos días del estío, a pesar de que la galería permaneciera abierta desde primeros de junio hasta finales de septiembre, se trataba de una “Fiesta Veneciana”. A pesar de que la noche amenazaba agua, hubo una gran concurrencia, la iluminación acorde con el nombre de la fiesta resulto muy llamativa; los fuegos de artificio llegaron de la mano de D. Francisco Hernández sucesor de D. Paulino Charlen, tampoco deslucieron la noche. La responsable de la música y de que las parejas bailaran sin cesar fue “La Unión Artística”. En las inmediaciones de la plaza se instalaron txoznas para la venta de alimentos y refrescos. Casi como en la actualidad, los más beneficiados, en cuanto al transporte resultaron los vecinos de Bilbao, ya que la compañía del ferrocarril dispuso la salida a las once de la noche de un llamado por ella misma, “Un Tren Mostruoso”, consistente en 20 coches.

La estancia en las instalaciones balnearias en 1882 costaban 38 reales los adultos y 24 niños y personal de servio de estas familias. Las propinas de aquellos huéspedes eran sustanciosas, ya que en 1882 se repartió 4179 reales y al año siguiente habían ascendido a 5320 reales. Uno de sus edificios. el pabellón “Algorta”, disponía de un comedor principal con capacidad para 200 personas, contaba con un jefe de cocina, cuya escuela había sido la corte, dos ayudantes, treinta doncellas y dos cocineras especificas para los platos del país. Dicho establecimiento abría desde primeros de julio hasta finales de septiembre. En el se recomendaba como terapia para mejorar su salud: “...el paciente tomará las comidas recomendadas, como buen pan, buen vino y buena gallina...” La mesa más demandada por la clientela era la llamada “mesa redonda”, la cual abría sus puertas a los alojados a partir de la una del medio día. Uno de los alimentos más demandados en el establecimiento era el salmón, el cual se traía desde la “Venta de Ibarra”, de Irún; la carne era suministrada por un carnicero de Bermeo llamado D. Juan Martínez. 


Pero seguro que no se reducía a esos alimentos el menú que dicho establecimiento ofrecía a sus clientes. Uno de los elementos de aquél , que ha llegado hasta nuestros días gracias a la familia de D. Andrés Larrazabal, se trata de una aceitera y vinagrera junto a un juego de cubiertos de plata, así como una preciosa tetera del mismo material, todos ellos con la inscripción B. B. (Baños de Mar Bilbaínos).


Entre los ilustres huéspedes que acudieron a los “Baños de Mar Bilbaínos”, estaban un pastor protestante y su esposa, que en abril de 1883 trataron de ofrecer un baile, pero el gerente Sr. Larrazabal les denegó el permiso aduciendo que el salón se encontraba lleno de muebles, lo que hacía inviable su uso. Entre los huéspedes citados en 1881 se encontraban, entre otros, a los siguientes señores: Francisco Dumont, Martín Ojanguren, Luis Villabaso, Tomás López Doriga, María Urcullu, José Guardamino, Andrés Aguirre, Josefa Aute de Hoppe, Carlos de Enterria, Catalina Usera, Escolástica Salazar, Marquesa de Selva Alegre, Capitán General Moltó, Carmen Gumucio, Lepoldo Moyua.

El medio más utilizado para llegar desde Bilbao era el ferrocarril, pero también era muy demandado el tranvía. En dicho medio resultaba curioso ver las pérdidas u olvidos que la compañía relataba en julio de 1883, que iban desde boinas, pañuelos, blusas, velas de cera, cuellos de camisa, pecheros y puños, pantalones, abanicos y chales, instrumentos de música, paraguas y bastones. Algunas de las prendas abandonadas daban lugar a elucubraciones sobre la actividad sentimental en dicho medio de transporte.


Una de las atracciones a las que no se pudieron sustraer los visitantes del balneario fue a la actuación en agosto de 1883 de un artista, ciego de nacimiento, discípulo de los maestros Meyerbeer y Stanley, que acababan de llegar de los “Baños Viejos de Elorrio”. Además contaba con otras atracciones como la de Dña. Margarita Moreau, que divirtió al publico con difíciles ejercicios gimnásticos, con los anillos volantes a 10 metros de altura y la velada musical que ofreció el regimiento de Toledo. El administrador en esa época de los baños en Las Arenas era D. Enrique Gómez y Riera.

En 1884 las comunicaciones iban mejorando, se abriría el paseo que iba desde el establecimiento de baños hasta Lamiako. Pero como decía D. Antonio de Trueba en una ocurrente carta de mayo de ese año, respecto de la “tonta costumbre” de los bilbaínos de acudir a los establecimientos de mar, de Las Arenas, Portugalete y Santurce: “...Los baños casi fueron las primeras medicinas que se conocieron en el mundo y por eso tengo mucha fe en ellos. La dificultad está en atinar con los que convienen..” Está claro que aquellos veraneantes sabían elegir por su calidad, sus precios, y la belleza de nuestra playa los “Baños de Mar Bilbainos”.


Finalmente en septiembre de 1891, el propietario de los “Baños de Mar Bilbainos” D. Eduardo de Aguirre, sacó a pública subasta en la cantidad de 350.000 pesetas dicho establecimiento veraniego. Pero según un documento de 1903, en esa temporada veraniega seguía figurando como administradora la Sra. Viuda de D. Andrés Larrazabal.


Estos datos han sido obtenidos del diario “El Noticiero Bilbaino” y “El Liberal” de los años 1880 a 1884. Otros están sacados de unas microfichas, probablemente elaboradas por el que fuera Alcalde de Getxo D. Juan Bautista Merino y algunos de los descendientes de D. Andrés Larrazabal.

lunes, 24 de abril de 2017

BAÑOS DE MAR BILBAINOS -II-



De esta Galería Balnearia, de su historia, incluso de sus características, ya he hablado en entradas anteriores, pero quizá faltaba por ver otros datos sobre sus instalaciones, sobre las gentes que a el acudían y su entorno. Y es de lo que trataré ahora.

Los Baños de Mar eran uno de los atractivos de Las Arenas de finales del Siglo XIX. Contaron con diversos establecimientos que ofrecían ese novedoso divertimento o “cura saludable”. Entre ellos estuvieron los de “La Fonda Vizcaína” de Sotero Bernaola y el “Balneario de Felipa Bustingorri”, ambos situados en el paseo del muelle de Las Arenas y “Las delicias” de Urresti en la calle Urkijo, pero el que más fama llegó a alcanzar fue “Baños de Mar Bilbaínos”.


ANDRES LARRAZABAL

Como decía en mi entrada, “Baños de Mar Bilbaínos” del 1 de diciembre del 2016, fue una lúdica moda surgida de manos de la familia de Máximo Aguirre, que sería regentado por D. Andrés Tuffli, D. Andrés Larrazabal Telleria. Este singular edificio, estaba situado en el paseo de “Areetako Kaia”, entre las actuales calles “José Luis Ugarte” y “Embarcadero”, ocupando el espacio en el que hoy esta el “Club Marítimo del Abra”.


La vida en Las Arenas, al menos para algunos, era plácida. Disponía de una hermosa playa que contaba ya en agosto de 1880 con cabinas de baño, unas de ellas eran regentadas por una simpática señora, aunque por el apodo que recibía, pareciera ser persona de genio vivo; era la administradora “La Carabinera Gerónima”, cuyas casetas, incluido bañero, se alquilaban por medio real. Las Arenas, Algorta, Portugalete y Santurce estaban llenos de forasteros que pasaban la canícula del verano, unos limitándose a mejorar su salud con las benéficas brisas y emanaciones marinas, otros uniendo a este beneficio el de los baños en aquellas playas. Esa temporada de baños, todos los establecimientos veraniegos se hallaban al completo, al menos así lo relataba un articulista en el diario “El Noticiero Bilbaíno”: “...como en años anteriores les escribo para relatarles, de las novedades que suelen ocurrir en esta deliciosa e inmejorable playa de Las Arenas durante la temporada; veraniega, le manifiesto que tanto el magnífico hotel como todas las fondas, casas de huéspedes y particulares, se encuentran completamente llenas de distinguidas familias de la corte y otros puntos…” En ese artículo se quejaba de que no se habían emprendido mejoras en el barrio, y la edificación de casas de precios económicos, y que de hacerlo, muchas familias que iban a otras áreas geográficas optarían por nuestro pueblo. No obstante, los impuestos sobre las casetas de baño no eran bien recibidos por los dueños de la galería balnearia, se cobraban 10 céntimos diarios por cada caseta de baño, y la empresa solicitó que dicho impuesto fuera anulado.


Las condiciones del alumbrado público también era comentadas por la prensa: “...algunos vecinos, por su cuenta particular, han empezado a alumbrar parte del camino que hay desde la plazuela al balneario, y creo muy pronto harán lo propio los restantes...” Agradecía los espectáculos musicales que ofrecía la Galería Balnearia: “...este año, gracias a señores propietarios de la Galería balnearia, tenemos conciertos de sexteto, ofrecidos por primeros profesores de esta localidad, los jueves y domingos por la noche...” Dentro de la música que animaba aquellas veladas, y que ofrecía una orquesta llamada “La Armónica” una de sus piezas, una polca, estaba dedicada a uno de los símbolos flotantes y sociedad recreativa local, el “Sportin Club”. Las entradas para disfrutar de aquellos conciertos costaban 1,25 pesetas, el precio de los abonos para 4 conciertos era de 4 pesetas .

Como todos los veranos, desde su inauguración en 1881, la población se encontraba de nuevo animada; a ella habían acudido muchas de las principales familias de la corte y otros puntos, también de la villa bilbaína. Y mientras que: “...las fondas, casas de huéspedes y particulares, se esmeraban en servir a sus huéspedes y proporcionarles toda clase de distracciones...” Casi una novedad resulta saber que en dichas instalaciones, según se desprende de un anuncio insertado del diario “El Noticiero Bilbaíno” en julio de 1881, era habitual la presencia de “Quinquilleros”, que a pesar de que una canción popular dijera: “...quinquillero, mucha bolsa y poco dinero...”, honraban con su presencia nuestro balneario, y parece vendían productos, que a aquellas selectas gentes que frecuentaban las instalaciones veraniegas satisfacían.


Y mientras que la plazuela de Las Arenas (actual Bizkaiko Zubia) era en agosto de 1881 el centro de las actuaciones musicales para las clases más humildes, donde se ofrecían obras como “El Canto del Bivac” de Runckon, mazurcas del maestro Chopin, habaneras y música sajona de Pausch, los aristócratas y gentes de buen vivir disfrutaban de la música y los baños de mar en el establecimiento de “Baños de Mar Bilbaínos”. En dicha galería se juntaba lo más granado de la sociedad de la opulencia, dándose cita familias de renombre, políticos y militares de alta graduación. Entre ellas estaban Sofía Jacquet, María Aguirre, Luisa y Rafaela Urquijo, Carmen Gaminde, Mercedes Gorbeña, Isabel y María Aburto, Carmen Coste y las hijas de Juan Delmás; las hijas del general Alisedo y las del del general Concha; jóvenes como Alberto Maruri, Eduardo Gaminde, Ángel y Alfredo Gorbeña, Eduardo y Juan Aburto, Gabriel de Vilallonga, entre otros. Entre las familias no locales estaban los Barzallana, Guardamino, Blondeau y los Condes de Torregrosa. Durante el mes de julio se dieron dos conciertos; en uno de ellos se ofreció, quizá como homenaje a la localidad, la polka del maestro Sepúlveda “Las Arenitas”, la galería balnearia aparecía iluminada a la “Veneciana” con faroles colgantes de colores.



En la próxima entrada seguiremos viendo algunos de los acontecimientos sociales de esta Galería Balnearia.   

jueves, 20 de abril de 2017

LAS TASAS EN GETXO


Las Tasas, esos impuestos tan poco agraciados, que los ciudadanos vemos muchas veces llegar sin que seamos capaces de entender, más allá del precio fijado en el recibo. A lo largo de los años han ido cambiando de formato, y qué decir del importe, algunos ya casi olvidados, podemos conocerlos gracias a que, alguien guardaba en un cajón con gran celo esos documentos que el fisco local te ha enviado. ¿Quién sabe si para asegurarse de nadie discutiera que esas propiedades eran suyas?.

Los modelos de los documentos de pagos por Contribuciones Rústicas, Urbanas, tasas de alcantarillado, plagas del campo, Cámara Agraria, Cámara de la Propiedad. Alguna de curioso nombre como la “Riqueza Rustica Amillarada”, que era un impuesto a la relación de los dueños o usufructuarios de bienes inmuebles y ganadería que hubiera en cada municipio. Eran con, todos esos y otros “nombres”, los que asaltaban nuestros recaudadores a los vecinos de Getxo a mediados del Siglo XX.

Pero no es el objeto de esta entrada hacer una crítica del cobro de impuestos, si no ver como eran aquellos ya desaparecidos recibos, que algunos de forma trimestral llegaban a algunos hogares, y que seguro no eran recibidos con gran entusiasmo. El interés radica en que ya han transcurrido más de 70 años de la emisión de los mismos. Obviamente he quitado el nombre de los recibos, porque no aporta nada de interés el conocer sus destinatarios, pero sí decir que corresponden al área geográfica de Andra Mari (Getxo). Recibos a los que el inquisidor de turno añadía, por si alguien no recordaba quien había ganado la guerra, el sello azul de !Arriba España!.


El más antiguo de 1943 de esta serie es el correspondiente a “Servicio de Plagas del Campo” por el que se pagaba 0,25 pesetas y venía expedido desde Bilbao.



Le seguía otro de 1944 correspondiente a “Contribución Territorial de la Riqueza Urbana”, correspondiente al cuarto trimestre del año, por el que se abonaban 161,25 pesetas.


Otros como este de 1945 de la “Cámara de la Propiedad Urbana de Guecho”, correspondiente al segundo semestre del año, ascendía a 29,50 pesetas.


El recibo de curioso nombre “Riqueza Rústica Amillarada” de 1946, correspondiente al cuarto trimestre del año, suponía una tasa de 72,98 pesetas.



El siguiente recibo de 1947, correspondía a la “Contribución Territorial” relativo al registro fiscal de edificios y solares, del cuarto trimestre del año, cuyo coste ascendía a 232,20 pesetas.



El de 1948 correspondiente a la “Contribución Territorial” de la riqueza rústica amarillada, del tercer trimestre del año, venía cargado con 91,37 pesetas.



El de 1948 de la “Contribución Territorial” de la riqueza rústica Amillarada, correspondiente al primer trimestre, era de 91,37 pesetas.


El de 1949, de la “Contribución Territorial” de la riqueza rústica Amillarada, correspondiente al cuarto trimestre, también era de 91,37 pesetas.



En 1949 le tocaba el turno al de la “Contribución Territorial” relativo al registro fiscal de edificios y solares, del cuarto trimestre del año, cuyo coste ascendía a 238,66 pesetas.



Y por fin, el último, era el de 1950 y correspondía a la “Contribución Territorial” relativa al registro fiscal de edificios y solares, del tercer trimestre del año, cuyo coste ascendió a 264,46 pesetas.


Todos estos y alguno más eran algunos de los gravámenes, que por vivir en Getxo y poseer alguna propiedad, tenían que pagar nuestros vecinos, aunque seguro que ya entonces había algún acomodado contribuyente que evadía sus impuestos.

miércoles, 19 de abril de 2017

“GETXO EN SUS CALLES, CON NOMBRE PROPIO”. UN NUEVO LIBRO DE JAVIER CAMPOS.


Javier Campos, es un escritor getxotarra, que hace tres años nos ofrecía su primer libro sobre Getxo “La ermita del Puerto Viejo.- San Nicolás de Bari de Algorta y su órgano”, en el que narraba las vicisitudes de una ermita que hubo en el Puerto Viejo de Algorta, hoy txoko de mujeres, de cómo lucharon sus habitantes por levantar una Parroquia para todo el barrio de Algorta, y de la compra de un órgano que es una joya como instrumento del Romanticismo Sinfónico.
Ahora va a presentar un nuevo libro sobre nuestro callejero “Getxo en sus calles, con nombre propio”. Nuestro pueblo tiene unas 350 calles, de ellas 79 tienen nombre de persona. Y en esta obra de 730 páginas, incluidas 320 fotografías, se desgranan las semblanzas biográficas de todas ellas con un apéndice de sus vivencias acumuladas en la memoria, de mi juventud junto a su tío, el poeta Gabriel Aresti. Como dice en la Introducción, todos conocemos o creemos conocer a Cristóbal Colón o Iparraguirre, pero ¿sabemos algo de Juan Bautista Zabala, Joaquín Arellano o el Obispo Etxeandía? Merece la pena acercarse a escuchar su presentación y sobretodo a adquirirlo, pocas veces tenemos la suerte de conocer el porque de los nombres locales, y esta obra nos ayudará a conocerlos.
La presentación esta vez sera en dos localidades de Getxo y en Bilbao:
La primera este jueves, día 20 de Abril, a las 20:00, en el Casino de Algorta.
La segunda el día 4 de Mayo, Jueves, en la Sede de Getxolan en la c/ Ogoño, 1 de Las arenas, junto a la Sucursal de Empresas de Kutxabank de la c/Las Mercedes, a las 19:00 h.
Y la tercera en el Hotel Abando de la bilbaína c/ Colón de Larreátegui, 9 a las 19:00 h. el día 18 de Mayo, Jueves.
!Animaros a acudir. Merece la pena!.
!ZORIONAK JAVI!

lunes, 17 de abril de 2017

VIAJAR A LAS ARENAS EN 1900




Viajar a Areeta-Las Arenas en 1900, fantástico viaje en el tiempo, que nos permitiría tener una visión de nuestro barrio diferente a la actual, y apreciar algunas cosas ya desaparecidas, y quizá repensar otras que hicimos mal.

De Las Arenas en 1900 un sagaz escritor bilbaíno decía: “...He aquí una anexión de terreno cuya conquista no nos costó la más insignificante gota de sangre, y cuyo mantenimiento no nos llevará nunca al sacrificio, y menos a la vergüenza, como nos han llevado otras anexiones de amarga memoria…, hace 30 años Las Arenas no era independiente, ni era de nadie, porque no existía; el mar la cubría con su oleaje, los barcos la araban con sus quillas, y en lo que hoy es bosque se tendían las redes de pesca, era aquello una marisma extensa, que en las pleamares desaparecía bajo las aguas, y en las resacas quedaba reducida a pantanos infectos…, desecadas las marismas, surgió allí un hermoso valle, de una gran fecundidad por su riqueza orgánica, levantándose casas de labranza y pequeñas alquerías…, las personas adineradas edificaron allí preciosas quintas y bellos hoteles, villas donde vivir lejos del ambiente enrarecido de la capital, buscaban un lugar donde descansar los días festivos...” Era casi una descripción de la evolución que nuestro barrio había tenido en ese cuarto de siglo.


Así que viajar a Las Arenas en 1900 era lo que se recomendaba en la prensa local, decían que era uno de los puntos más bonitos de la costa Cantábrica. Lo recomendaban por su espaciosa playa, y no era para menos, entonces iba desde Churruca hasta la Bola; el sin numero de palacetes, chalets y villas, sus Balnearios de agua caliente y fría que hacían de la población un lugar tranquilo de una belleza sin par. Otro de sus atractivos eran sus extensos poblados de pinares (hoy tan solo quedan unos pocos ejemplares entre las calles Lertegi y Cristonal Valdes), que iban desde el borde del mar hasta Santa Ana. Y como no, las entonces cómodas y decían rápidas comunicaciones, con Bilbao, Portugalete y Algorta. Todo ello hacía de nuestro barrio un lugar idílico al que acudir, sobre todo en los veranos. Tal es así que numerosas familias, del centro peninsular, acudían durante los tres meses del estío para disfrutar de su delicioso y suave clima.

El ferrocarril de Bilbao a Las Arenas funcionaba desde las seis de la mañana hasta las ocho de la noche, poniendo en comunicación ambas poblaciones 11 veces al día. El tranvía, que paraba en la Plazuela de Las Arenas (actual Puente Bizkaia) lo hacía 59 veces. Esos servicios eran durante el invierno y en verano casi se doblaban. Advertían también que otra de las opciones para venir desde Bilbao era utilizar el ferrocarril de la margen izquierda, que llegaba hasta Portugalete. Por comparar las prestaciones que daban ambas compañías, el de Portugalete disponía de una maquina seis coches y el furgón, mientras que el de Las Arenas tenía una maquina tres coches y furgón. El servicio de tranvías tenía motor y remolque para el de Las Arenas, mientras que el de Santurce tan solo tenía motor.


Pero había algo que dificultaba el que la elección de nuestra playa y sus establecimientos hoteleros tuvieran mayor aceptación, el servicio de correos. Y eso a pesar de que numerosas familias de Madrid y provincias acudían a nuestra localidad, de que fuera el punto de recreo de todos los bilbaínos, a pesar de vivir en ella todo el año importantes personajes, políticos, industriales y comerciantes, una carta depositada a las once de la mañana en la administración de correos de Bilbao, no llegaba a Las Arenas hasta las cinco de la tarde del día siguiente. Se criticaba que a un vecino de nuestro barrio, una carta de papel comercial regular, con sello de franqueo, puente Bizkaia incluido para hacerlo más rápido le costaba 0,45 pesetas; ni que decir que el servicio de telégrafos era algo prohibitivo, así que el poder mantener aquella correspondencia era algo limitado a los “capitalistas” de la época.


No es por lo tanto extraño que a aquel mes de junio a la belleza del pueblo, sus conciertos, baños de mar y paseos por el bosque de pinos, se le uniera un acontecimiento que se da dos veces al año, el Ecilpse solar. El domingo 27 de mayo, lejos ya del miedo de la edad media, cuando eran considerados como la cólera de los cielos, las gentes del barrio se lanzaron a la calle a ver aquel espectáculo !pocas veces se puede ver uno total!, !Por fin el Eclipse llegó!, desde las doce del medio día un gran número de curiosos observaban el firmamento provistos de cristales ahumados, que algunos chiquillos vendían, a las tres de la tarde el gentío llenaba las inmediaciones de la playa, también las ocurrencias pasaron sus peajes: “...algunos más provisto de deseo que de inteligencia llevaron desde sus hogares cristales ahumados en el hornillo de la cocina, saliendo al final de sus observaciones con su cara tiznada...” Por la mañana los maestros de las escuelas dieron a los alumnos algunas explicaciones del fenómeno, dejándoles la tarde libre para disfrutar del evento, para las cuatro de la tarde el espectáculo había concluido.


Aquel mismo verano se sacaba a concurso la construcción de las escuelas y en sus bajos el mercado de Las Arenas, se trataba de la Plaza de las Escuelas de Paulino Mendivil !El pueblo crecía!.

jueves, 13 de abril de 2017

ABERRI EGUNA 2017



Aberri Eguna 2017, este año se celebra un 16 de abril, pero cada año tiene una fecha de celebración diferente. Esto sucede porque desde su primera edición, se hizo coincidir con el “Domingo de Resurrección”, ya que el fundador del movimiento nacionalista Sabino de Arana y Goiri, se dice que en el año 1882, ese día expresó el siguiente pensamiento: “...¡bendito el día en que conocí a mi patria!...” A partir de 1932 se iniciara una tradición que ha perdurado en el tiempo, y que año tras año, ve cambiar de población la celebración. Pero el cambio de fechas se debe a que al coincidir con la celebración de la Semana Santa, la fecha de esta se fija siguiendo un calculo establecido por el emperador romano “Constantino el Grande”, en el primer Concilio de Nicea (325 d.C.).

La primera celebración del Aberri Eguna aconteció en 1932, se eligió un 27 de marzo, y como lugar de concentración Bilbao. En la manifestación participaron más de 60.000 ciudadanos vascos venidos de distintas poblaciones de Euskadi, fue tan contundente que la plaza de Albia, vio desaparecer sus jardines y todas las calles que a ella desembocaban. El de 1933 tuvo como escenario Donosti, se celebro un 16 de abril, las cifras de asistentes eran similares a las del año anterior, baste saber que el numero de autobuses llegados desde los diferentes lugares de Euskadi, que aparcaron a lo largo del rio Urumea fue de 165, el de automóviles aparcados en el paseo de Atotxa ascendió a 350, así como infinidad de pesqueros llegados de todos los puertos de la geografía vasca, el frontón y la campa contigua donde se celebro el mitin albergo a 40.000 personas, sin contar a otras 20.000 que no tuvieron sitio.


Le seguirán en 1934 el de Gasteiz; el de 1935 en Nafarroa, estaba previsto para el 21 de abril, pero debido a las presiones de la derecha reaccionaria navarra y a las prohibiciones gubernativas, tuvo que celebrarse fuera de su fecha tradicional, la segunda convocatoria prevista para el 15 de junio, fue suspendida por el Ministro de la Gobernación, y finalmente tuvo que celebrarse el domingo 30 de junio en la plaza de toros de Pamplona; en 1936 se decidió que se celebrara en cada una de las localidades de Hegoalde; en 1937 se celebraría en las trincheras; le siguió un largo exilio y nuevamente en 1947 llegaría la convocatoria para celebrarlo en las calles de Bilbao; en 1948 se celebró en Donibane Lohitzun. Le seguirían otras convocatorias: Itxassou en 1963, en Gernika 1964, Bergara 1965, Gazteiz y Hendaia 1966, Iruña 1967, Donosti 1968, Baiona 1972, Gernika 1974, nuevamente en Gernika en 1977. Tras la dictadura, en 1978, se celebro el primer Aberri Eguna unitario en las cuatro capitales de Euskal Herria. El último Aberri Eguna unitario se celebro en Bilbao en 1979. Tras el seguirán convocatorias a actos partidarios hasta la actualidad.


Un año más, los que creemos que Euskadi es la Patria de los Vascos, celebraremos, con distintas convocatorias ese día, algunos siguiendo las consigna de los partidos, otros por no ser convocatorias unitarias lo harán en sus hogares. !!Ojala llegue el día en que todos podamos reunirnos bajo una sola llamada!!.

!!GORA ABERRI EGUNA!!


Durante esta semana en la que muchos buscarán el descanso lejos de sus hogares, dejaré también descansar estas paginas, para continuar a partir del lunes día 17 de abril. !!ONDO PASA!!

lunes, 10 de abril de 2017

LAS OBSERVACIONES DE UN VIAJERO EN EL TIEMPO 1900 y -II-


En esta entrada continuaremos viendo como transcurría la segunda parte del año 1900.

En agosto las fiestas de San Ignazio se celebraban en torno a la iglesia del mismo nombre, entre un bullicioso número de romeros acompañados por la Banda Municipal y tamborileros. La Avenida Basagoiti se llenaba de paseantes que la recorrían de arriba abajo. Por la noche los fuegos pirotécnicos del Sr. Anta llenaban el cielo de Algorta de colores. Durante toda la semana el Casino de Algorta ofreció la actuación de la Compañía de Zarzuela Cómica , dirigida por el primer actor D. Salvador Orozco, deleitando a los escasos asistentes, a pesar de que como decían las obras eran: “...de lo más morales y modernas...” Las de San Nikolas no se quedaban atrás, los aurrekus que aquel año corrieron a cargo de los jóvenes D. Eusebio de Maidagan y D. Pedro Garcia de Salazar, dieron comienzo a unas animadas fiestas, acompañadas de actividades acuáticas en el Puerto, con cucañas, patos, regatas de botes; así como romerías en el paseo de la Avanzada seguidas de fuegos de artificio. También en el barrio de Las Arenas las fiestas eran celebradas por todo lo alto. Santa Ana era una festividad que atraía a muchos visitantes de los pueblos limítrofes; fiestas que se celebraban en la campa de la santa, con romerías animadas por la banda y tamborileros, a la que acudían muchas familias que montaban sus toldos e instalaban mesas en las que al mediodía se surtían de excelentes preparaciones culinarias.

Y mientras terminaban las de Bilbao, en medio de batallas de flores, mal tiempo y esa extraña manía, a la que algunos denominan “fiesta”, de maltratar a astados repartiéndose al final, cuando el toro está en sus últimos estertores, las partes nobles del animal que cortan sin ningún pudor. Le llegaba su hora a las grandes regatas de Yachts y vela, organizadas por el Club Náutico y el Sporting Club de Bilbao.


La vida local después de septiembre se antojaba más sosa en acontecimientos, y no es porque no aconteciera, solo que las cartas que durante la primavera y verano se multiplicaban en los diarios habían dejado de escribirse, los plumillas habían volado a sus lugares de origen. Las noticias de prensa escaseaban, y solo nos quedaba recurrir a los libros de actas municipales.

El ambiente festivo se volvía a calentar, esta vez de la mano de las fiestas del “Angel” en Andra Mari, y lo hacía con un programa que además de la romería y los actos litúrgicos, contemplaba el arrastre de piedra, con la novedad de que en esta ocasión serían probadas dos piedras, una mayor y otra de menor tamaño.

Eran tiempos de ventas de negocios, a primero de septiembre, le llegaba a la hora a la “Compañía del Ferrocarril de Las Arenas a Plencia”, que celebraba en las oficinas de la estación de Areeta-Las Arenas, junta de obligacionistas, convocada por su Vicepresidente D. José Marea Soláun, para tratar su venta y disolución como compañía. En septiembre de 1900 se anunciaba que la “Compañía del Ferrocarril de Santander a Bilbao” había realizado una oferta para su compra. El 25 de Octubre de 1900 el Santander-Bilbao adquiere el ferrocarril de Areeta-Las Arenas a Plentzia.

Septiembre terminaba con las fiestas del Las Mercedes en Areeta-Las Arenas, en las que los enfrentamientos de carneros y las exhibiciones de barrenadores fueron el plato fuerte.

Llegaba noviembre con noticias poco alentadoras, el gobierno decretaba: “...la suspensión de las garantías constitucionales en toda la península..., y los gobernadores civiles de las provincias en las cuales se cree que existen ramificaciones carlistas han comenzado una campaña de registros y detenciones…” En el “Boletín Oficial de la Provincia de Vizcaya” aparecía el día 11 de noviembre la orden del Gobernador Civil de: “...Prevengo a los señores Alcaldes, Miñones, Guardia Civil, procedan inmediatamente a la clausura de todos los círculos, casinos y centros que tengan, aunque sea de una manera indirecta, el carácter de carlista...” A pesar de que el movimiento insurgente se limitaba a Catalunya, las detenciones por toda la geografía vasca no dejaban de producirse. Un Alcalde no exento de humor y hartazgo por las detenciones que se producían, cumpliendo con la obligación exigida por el gobernador, enviaba un escrito diciendo: “...En este pueblo no hay ningún centro ni sociedad carlista, pero en cambio hay...” Y a la vuelta del oficio escribía: “...en todos los vecinos tranquilidad...”


Y las que llegaban de nuestro pueblo, relacionadas con la mar, no eran mejores, el miércoles 31 de octubre, cuando salía rumbo a Inglaterra, con cargamento de mineral, el vapor “Bilbao”, que ya mencionaba anteriormente, embarranco en la escollera del Puerto exterior, en la parte Sudeste de la boya blanca. Y aunque acudieron en su ayuda los remolcadores “España”, “Cantabria” y “Siglo”, presentaba serios problemas para su salvamento, ya que tenía varias vías de agua. Finalmente pudo ser rescatado y conducido a la dársena de Axpe.

Para finales de año, nuestro vecino Mathias Romo ya había abierto su negocio de venta de platería religiosa en la calle Sombrerería de Bilbao, dedicándose también al replateo de cubiertos y vajillas. Mientras la “Sociedad Recreativa de Las Arenas” veía cerrar sus puertas para el 25 de noviembre de 1900.

En esa fechas “El economista” hablaba en un artículo de opinión sobre “Los delitos de especulación” y decía: “...que la especulación degenera en juego y en agio con facilidad, y se convierte en ocasiones en maquinación para alterar el precio de las cosas...” Cuánto de eso sucede hoy en día, cuando hasta los hogares humildes ven como el frío se adueña de sus estancias.

Nuevamente las noticias de naufragios llenaban las paginas de la prensa local, el día 1 de diciembre le tocaba al bergantín goleta “Dolores”, que embarrancó en el banco N.E., cerca de la playa de Las Arenas, pero esto será objeto de otra entrada.


El 13 de noviembre el río Gobela se salía de su cauce debido a las fuertes tormentas. Como consecuencia de las mismas, por la riada que bajaba hasta nuestro puerto, se vieron obligados todos los buques surtos en él a duplicar sus amarras y que tuvieran que hacer lo propio las demás embarcaciones (gabarras, balandras, lanchones, lanchas, etc.). La mancha fangosa en el mar llegaba hasta la altura de Castro, algo que hasta entonces no se había visto. Tres día más tarde se desataba una violenta tempestad, venía precedida de la aparición de un número grandísimo de aves, que surcaron nuestros cielos, su monótono concierto daba la señal inequívoca de que se avecinaba el temporal; la noche fue infernal con vientos huracanados, lluvias tempestuosas y granizo.

Y así sin que el frío invierno trajera más noticias, se despedía un año que no nos había dejado indiferentes, dejándonos el recuerdo de una lastimera elegía del invierno por alguien descrita: “...Gime el viento tristemente, trayendo, a la memoria los cuentos de la niñez, que nos hablaban de brujas y fantasmas. Las hojas de los árboles, mustias y descoloridas, se desprenden de las ramas y ruedan por él húmedo suelo, quejándose ásperamente al chocar con las piedras del camino. Los rayos del sol caen lánguidamente sin calor ni alegría, sobre el campo desnudo, como cae la luz de la luna sobre las tumbas. Los días amanecen envueltos en sudario de nieblas y las noches se hacen repentinas, sin crepúsculo ni penumbra. El otoño agoniza y viene el invierno...” Un nuevo año estaba por llegar.